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25 enero 2018

Los reunirá de entre las naciones.


- (Isaías 11, 12-13)

Efraín no tendrá celos de Judá, Judá no oprimirá
a Efraín

- (Salmo 106, 1-14. 43-48)

Señor, Dios nuestro, reúnenos de entre las naciones
para que alabemos tu santo nombre

- (Efesios 2, 13-19)

Él ha derribado el muro de odio que los
separaba

- (Juan 17, 1-12) En ellos resplandece mi gloria

Las Iglesias del Caribe trabajan juntas para sanar las heridas del Cuerpo de
Cristo en la región, que son la herencia que ha dejado la colonización. La
reconciliación con frecuencia exige el arrepentimiento, la reparación y la sanación
de las memorias. Un ejemplo de ello son los actos de petición de perdón
y de reparación entre los baptistas de Gran Bretaña y los del Caribe. Del
mismo modo que el pueblo de Israel, la Iglesia en su unidad está llamada a ser
al mismo tiempo un signo y un agente activo de reconciliación.

- Reflexión

A lo largo de la narrativa bíblica de la historia de la salvación, uno de los
motivos infalibles es la incesante determinación del Señor de crear un pueblo
que podía llamar suyo. La formación de este pueblo –unido en una alianza
sagrada con Dios– es parte integrante del plan de salvación de Dios y de la
glorificación y santificación del Nombre del Señor.
Los profetas recordaban insistentemente a Israel que la alianza exigía que las
relaciones entre los diversos grupos sociales estuvieran caracterizadas por la
justicia, la compasión y la misericordia. Cuando a Jesús se le acercaba la hora
de sellar la nueva alianza con su sangre, oró fervientemente para que los que
el Padre le había confiado vivieran unidos, como Él y el Padre viven unidos.
Cuando los cristianos descubren su unidad en Jesús, participan en la glorificación
de Cristo en presencia del Padre, con la misma gloria que compartía
con el Padre antes de que el mundo existiera. De este modo, el pueblo de la
alianza siempre debe perseguir ser una comunidad reconciliada, una que sea
signo eficaz ella misma para todos los pueblos de la tierra de la manera de
vivir una vida en justicia y en paz.

- Oración

Señor, humildemente te pedimos que
por tu gracia las Iglesias puedan ser
en todo el mundo instrumentos de tu paz.
Que, a través de su acción conjunta
como embajadoras y agentes entre los pueblos divididos
de tu amor sanador y reconciliador,
pueda tu Nombre ser santificado y glorificado.

Amén.

La diestra de Dios está plantando en nuestra tierra, plantando semillas de libertad, esperanza y amor;
en esta tierra de muchos pueblos, que los hijos junten sus manos y sean uno con la diestra de Dios

1 comentario:

  1. ¡Muy bien!
    Ha sido un placer el poder leer cada día la oración para la unidad de todos los que creemos en Cristo Jesús.
    Gracias.

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