16 enero 2018

Hoy la Iglesia celebra la fiesta de la Beata Rafaela Ybarra. Fundadora de la Congregación de los Santos Ángeles Custodios.



Onomástica de la Beata Rafaela Ybarra.


La Beata Rafaela Ybarra, madre de familia y mujer de fuerte caridad.


Nació en Bilbao el 16 de enero de 1843. Su familia, de clase acomodada, le proporcionó una educación amplia y esmerada.

Era de carácter vital, dulce y afable. Su educación cristiana y amabilidad natural favorecieron el crecimiento de su piedad religiosa y la compasión por los necesitados que siempre la caracterizaron, y que se transformó a lo largo de su vida en amor generoso a cuantos tuvieron la suerte de conocerla y necesitarla.

Madre de Familia

A los 18 años se casó con José Vilallonga, ingeniero catalán, que con el tiempo sería uno de los principales impulsores de los Altos Hornos de Vizcaya. La pareja fijó su residencia en Bilbao, en una finca llamada La Cava.

Fue un matrimonio feliz y fecundo. Tuvieron siete hijos, dos de ellos muertos en temprana edad. A la muerte de una hermana de Rafaela se hicieron cargo de cinco sobrinos a los que ella amó y educó como a sus propios hijos.

En los primeros años de su matrimonio Rafaela vivió conforme a los usos de su condición social: paseos, cenas, teatros, relaciones sociales… Todo ello junto a unas prácticas de vida cristiana cada vez más frecuentes y comprometidas. Muy pronto es en éstas donde encontrará el sentido de su vida, mientras que las primeras le resultarán superficiales y carentes de interés.

Por el camino de la Fe

Los años pasaban y los acontecimientos de su vida se sucedían; la fe y entrega a Dios de Rafaela se acrecentaba en todos ellos. Su amor a Jesucristo y el trato íntimo con Él, sobre todo en la oración y la Eucaristía eran cada vez mas intensos.

Como consecuencia de su profundo amor a Dios se entregó a remediar las necesidades de muchas personas que acudían a ella sabedoras de su bondad; incluso se anticipaba cuando sabía que alguien la necesitaba. Era proverbial su paciencia y solicitud con los enfermos.

En sus numerosos Escritos espirituales, que inició por indicación de sus Directores, se narran sus experiencias de Dios y expresan admirablemente como conciliaba esta intimidad divina con la entrega a su numerosa familia y a remediar las necesidades de los pobres.

Caridad Efectiva

Era la suya una caridad inteligente, que no se conformaba con remediar las necesidades inmediatas, si no que, además, promovía numerosas iniciativas sociales orientadas a paliar las carencias asistenciales de su época. Decía: “Las personas pasan pero las Obras permanecen”.

Impulsó la creación de la Maternidad de Bilbao, el establecimiento en la capital de las Hnas. de María Inmaculada para atender a las jóvenes del servicio doméstico, y de las RR. Adoratrices; participó en la creación de la Universidad de Deusto, y, entre otras actividades, pertenecía a una Asociación llamada Junta de Obras de celo dedicada a ayudar a muchachas necesitadas de trabajo y orientación en la que participaba activamente. Fue en este apostolado y visitando cárceles y hospitales, donde observó las penas y dificultades que tenían las jóvenes pobres para salvaguardar su dignidad y salir adelante en la dura sociedad industrial bilbaína.

Con la fuerza del AMOR

Se despertó en Rafaela una vocación especial a favor de estas jóvenes. Dedicó todos sus afanes y energías a crear las condiciones para que, las que tenían mayor riesgo de exclusión social, preferentemente, encontraran siempre cariño, acogida y protección hasta establecerse o encontrar un trabajo digno. Alquiló varios pisos, montó unos talleres y organizó la vida de las jóvenes alternando trabajo y formación. Con la ayuda de algunas personas voluntarias y otras asalariadas empezó a orientar y acompañar a estas muchachas.

Su amor por las jóvenes, reflejado en un trato lleno de interés, dulzura y simpatía naturales, se ganaba la confianza de estas chicas que no tardaron en llamarla “madre” en un reconocimiento espontáneo y sincero a sus desvelos, cariño y trato exquisito. Rafaela supo imprimir a su pedagogía la clave de la maternidad; no en vano ella fue madre en todos los sentidos.

En la casa del PADRE

Quebrantada su salud por una grave enfermedad, Rafaela falleció el 23 de febrero de 1900 en medio del cariño y veneración de familiares, religiosas y jóvenes, tenía 57 años. Su muerte causó gran consternación en cuantas personas la conocían y fue un triste acontecimiento en la ciudad de Bilbao.

La Fundación siguió adelante con la ayuda de Dios y alentada por el espíritu de Rafaela. Otras muchas jóvenes siguieron sus pasos y hoy esta Congregación se extiende por España y América latina.

Beatificación y Canonización

La santidad de la vida de Rafaela Ybarra obtuvo el reconocimiento de la Iglesia. El 29 de septiembre de 1984 fué proclamada Beata por el Papa Juan Pablo II.


Más en:

14 enero 2018

Evangelio. Domingo II del Tiempo Ordinario.


Según San Juan 1, 35 - 42.

En aquel tiempo, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijándose en Jesús que pasaba, dice: «He ahí el Cordero de Dios». Los dos discípulos le oyeron hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que le seguían les dice: «¿Qué buscáis?». Ellos le respondieron: «Rabbí —que quiere decir “Maestro”— ¿dónde vives?». Les respondió: «Venid y lo veréis». Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con Él aquel día. Era más o menos la hora décima. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías» —que quiere decir, Cristo—. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas» —que quiere decir, “Piedra”.

Ayer celebramos la onomástica de la Beata Mártir Trinitaria Francisca de Martos. Fue asesinada por un miliciano el 13 de enero de 1937.



13 enero 2018

Hoy celebramos la Onomástica de la Beata Mártir Trinitaria Francisca de Martos.



Beata Francisca de la Encarnación (María Francisca Espejo Martos). Nació en Martos (Jaén) en 1873. Huérfana de madre, entró muy pequeña en el convento de monjas trinitarias de su ciudad natal, donde pasó toda su vida como una humilde, trabajadora y fervorosa religiosa de clausura, prácticamente desconocida para la mayoría de sus conciudadanos. Sufrió el martirio en Casillas de Martos (Jaén) el 13 de enero de 1937. Es la primera religiosa trinitaria que sube a los altares en la historia de nuestra familia religiosa.

- Su Vida

(1873-1937). María Francisca Espejo Martos nació en la ciudad de Martos (Jaén). Muy pronto queda huérfana de madre; María Francisca fue admitida como educanda en el convento de las trinitarias, Francisca va descubriendo la vocación trinitaria. En 1893 vistió el hábito, y en 1894 emitió los votos solemnes. Tomó el nombre de sor Francisca de la Encarnación.

Sor Encarnación era una religiosa tranquila y dedicada completamente al cumplimiento de sus deberes religiosos, a los trabajos comunitarios.

Su vida fue la de una mujer oculta la mayor parte de sus años entre los muros del convento trinitario, dedicada a la oración, al trabajo, a la penitencia. Sus oficios fueron los de enfermera, sacristana, portera y tornera, ejercidos con su característica sencillez, espíritu de servicio y obediencia. Padeció mucho con el reúma, sufriendo en una ocasión un ataque que la dejó paralizada durante varios meses, prueba que sobrellevó con paciencia admirable. Sor Encarnación fue de carácter retraído, introvertido, muy tímida y asustadiza.

Durante toda su vida religiosa estuvo cuidando a su tía Rosario, también religiosa, y de agrio carácter.

El 21 de julio de 1936, a las diez de la mañana, se presentaron en el convento los milicianos, con orden de desalojarlo y apoderarse de sus instalaciones. Sor Francisca, con su tía, sor Rosario, y una tercera religiosa, sor Dolores, se fueron a refugiar a casa de Ramón, hermano de sor Francisca. Les dieron como aposento una habitación grande en la planta alta de la casa.

Quedaron tía y sobrina. Vestían de negro, con un pañuelo oscuro en la cabeza, sin salir de casa para nada. En su habitación seguían la vida regular propia del convento, con los mismos horarios de oraciones y labores.

Un frío 12 de enero de 1937, se presentaron en el domicilio familiar unos milicianos, diciendo que querían llevarse a las monjas. Sin permitirles llevar nada consigo, sacaron a sor Francisca y a su anciana tía, sor Rosario, de su casa. El día anterior, 11 de enero, la aviación franquista había bombardeado la zona; como represalia, los milicianos decidieron vengarse, fusilando a cincuenta personas, señaladas por sus ideas políticas de derechas o por su carácter religioso. Especialmente, señalaron a las superioras de las tres comunidades religiosas femeninas de Martos; nadie sabe por qué, pero creyeron que sor Francisca era la priora.

Madre Francisca de la Encarnación fue encerrada en los calabozos del Ayuntamiento, linderos con su convento. Allí coincidió con la superiora del colegio de la Divina Pastora, y con sor María de los Ángeles, religiosa trinitaria, que sobrevivió a los hechos. Aquella noche del 12 al 13 de enero de 1937, sacaron en camiones a los cincuenta presos. Todos varones, menos tres religiosas: sor Francisca, la beata sor Victoria Valverde (superiora de las religiosas de la Divina Pastora) y madre Isabel, abadesa de las clarisas. Los llevaron a la aldea de Casillas de Martos, y en su cementerio fueron fusilando a los presos. De las tres monjas, a dos las llevaron a las verjas del cementerio, tratando de abusar de ellas; éstas se resistieron, abrazándose a las verjas, y allí mismo fueron fusiladas.

A Sor Francisca, se la llevó un miliciano a una hondonada cercana, para abusar de ella, sin lograrlo, porque ésta se resistió con todas las fuerzas, provocando la ira del agresor, quien la mató a fuerza de golpes en la cabeza, con la culata del fusil, como luego se pudo comprobar al exhumar el cadáver. Una vez muerta, la llevó arrastrando hasta echarla a una de las tres fosas que habían cavado en el cementerio, en que yacían ya los hombres recién fusilados. La cruda narración de los hechos proviene de un testigo directo.


11 enero 2018

Tres características que debe tener la autoridad del Sacerdote: Emoción, cercanía y coherencia.


Fue el mismo Jesús el que estableció esta autoridad pastoral, y así figura en el Evangelio de San Marcos en el que se narra cómo los asistentes a la sinagoga de Cafarnaúm quedaban asombrados de la autoridad de Cristo.

A diferencia de las enseñanzas de los escribas y doctores de la ley de Israel, que enseñaban desde sus cátedras alejados de la gente, la enseñanza de Jesús “provocaba el estupor de la gente, movía sus corazones”. “Jesús tenía autoridad porque se acercaba a la gente”.

“Debido a que era cercano, entendía; y también podía acoger, curar y enseñar con cercanía. Aquello que a un pastor da autoridad, o que despierta en él la autoridad que le ha dado el Padre, es la cercanía, la cercanía a Dios en la oración y la cercanía a la gente”.

Recuerdo que “el pastor apartado de la gente no llega al pueblo con el mensaje. Cercanía. Esa doble cercanía (a Dios y a la gente). Esa es la unción del pastor que se conmueve ante el don de Dios en la oración, y que se puede conmover ante los pecadores, ante los problemas, ante las enfermedades de la gente: permite al pastor conmoverse”.

En la época de Jesús, los escribas, los doctores de la ley, habían perdido la capacidad de conmoverse porque “no estaban cerca ni de la gente ni de Dios”. Como consecuencia, habían perdido la coherencia de vida. Eso es lo que Jesús advirtió cuando decía a la gente: “Haced lo que dicen, pero no lo que hacen”.

En este sentido, os advierto contra la doble vida.
“Es terrible ver a pastores con doble vida: es una herida en la Iglesia. Pastores que han perdido la autoridad y que siguen adelante con esta doble vida”.

“Jesús es muy duro con los que llevan una doble vida. Además de decir a la gente que les escuche pero que no hagan lo que hacen, ¿qué más dice? Les dice: ‘Sois sepulcros blanqueados’, es decir, bellos en la doctrina, por fuera, pero podridos por dentro. Este es el fin del pastor que no tiene cercanía con Dios en la oración, y con la gente en la compasión”.

A pesar de estas duras palabras, hay un mensaje de esperanza: “Yo diría a los pastores que han vivido la vida separados de Dios y del pueblo, de la gente: ‘A pesar de todo, no perdáis la esperanza. Siempre existe una posibilidad’”.

“La autoridad es un regalo de Dios. Sólo procede de Él y Jesús la da a los suyos. Autoridad en el hablar, que procede de la cercanía con Dios y con la gente, siempre juntos. Autoridad y coherencia, nada de doble vida. Y si un pastor pierde esa autoridad, que al menos con pierda la esperanza: siempre hay tiempo de acercarse y de revestirse de autoridad”.


(Papa Francisco. 9-1-2018).

Los santos y beatos son el buque insignia de la Iglesia.

El Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, Cardenal Angelo Amato, afirmó que los hombres y mujeres que han logrado alcanzar el cielo “por su extraordinario testimonio evangélico, son en nuestro tiempo el buque insignia de la Iglesia y la sociedad”.

Según informa el diario del Vaticano, L’Osservatore Romano, el Purpurado hizo esta afirmación el lunes 8 de enero en la Pontificia Universidad Urbaniana.

El cardenal italiano resaltó que “la meticulosidad que se reserva a la elaboración de los productos de calidad” es la misma que “se usa también en el proceso canónico para llegar a la beatificación de los siervos de Dios y la canonización de los beatos”.

El Prefecto destacó que “el servicio de la Congregación de las Causas de los Santos a la Iglesia y la sociedad consiste en celebrar a los hombres y mujeres, pequeños y grandes, de toda lengua y nación, que han vivido de modo heroico las virtudes cristianas o han perdido la vida con el martirio, expresando con fiereza la propia identidad cristiana ante los enemigos de Dios y de la Iglesia”.

Las canonizaciones y las beatificaciones, continuó el Cardenal, llegan “al final de un proceso preciso y complejo, que cuenta con el trabajo –además de los oficiales de la Congregación y los numerosos postuladores– de muchos especialistas externos, calificados en historia, teología, derecho canónico, medicina y ciencias humanas”.

El Purpurado explicó asimismo que “el proceso canónico, si bien se funda en una calificada y sostenida experiencia plurisecular, no está nunca cerrado definitivamente, sino que permanece abierto siempre a mayores precisiones y avances”.

Prueba de ello, indicó el Cardenal, es el motu proprio del Papa Francisco publicado el 11 de julio de 2017, en el que se abrió una tercera vía para la beatificación, y que es el ofrecimiento de la vida.

Los dos caminos usuales para la beatificación han sido, y siguen siendo la vivencia heroica de las virtudes cristianas y el martirio.

Otro texto que muestra lo dicho por el Cardenal es la instrucción de la Congregación que preside sobre las reliquias de la Iglesia, publicada el 17 de diciembre de 2017.


(Roma. Prefecto Causa de los Santos)

Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “maiorem hac dilectionem” sobre el ofrecimiento de la vida.


Carta Apostólica en forma de Motu Proprio “maiorem hac dilectionem” sobre el ofrecimiento de la vida.


        "Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos" (Jn 15, 13).


 
 Son dignos de consideración y honor especial  aquellos cristianos que, siguiendo más de cerca los pasos y las enseñanzas del Señor Jesús, han ofrecido voluntaria y libremente su vida por los demás y perseverado hasta la muerte en este propósito.


        Es cierto que el ofrecimiento heroico de la vida, sugerido y sostenido  por la caridad, expresa una imitación verdadera, completa y ejemplar de Cristo y, por tanto, es merecedor de la admiración que la comunidad de los fieles suele reservar a los que han aceptado voluntariamente el martirio de sangre o han ejercido heroicamente las virtudes cristianas.


        Confortado  por  la opinión favorable de la Congregación para las Causas de los Santos, que en el Pleno del  27 de septiembre de 2016 estudió cuidadosamente si estos cristianos merecen la beatificación, establezco que se observen las siguientes normas:

                                                                                                              ART. 1

        El ofrecimiento de la vida es un nuevo caso del  iter de beatificación y canonización, distinto del caso de  martirio y  de heroicidad de las virtudes.

                                                                                                               ART. 2

        El ofrecimiento de la vida, para que sea válido y eficaz para la beatificación de un Siervo de Dios, debe cumplir los siguientes criterios:


            a) ofrecimiento libre y voluntario de la vida y heroica aceptación propter caritatem de una muerte segura, y a  corto plazo;

            b)  relación entre el ofrecimiento de la vida y la muerte prematura;

            c) el ejercicio, por lo menos en grado ordinario, de las virtudes cristianas antes del ofrecimiento  de la vida y, después, hasta la muerte;

            d) existencia de la fama de santidad y de los signos, al menos después de la muerte;

            e) necesidad del milagro para la beatificación, sucedido después de la muerte del Siervo de Dios y por su intercesión.

                                                                                                             ART. 3

        La celebración de la  encuesta diocesana o eparquial y la relativa  Positio están reguladas por la Constitución Apostólica Divinus perfectiones Magister  del  25 de enero de 1983, en Acta Apostolicae Sedis  Vol LXXV (1983, 349-355), y por las  Normae  servandae in inquisitionibus ab Episcopis facendis in Causis Sanctorum de 7 de febrero del mismo año en Acta Apostolicae Sedis  Vol. LXXV (1983, 396-403), excepto en lo siguiente.

                                                                                                             ART. 4

        La Positio sobre el ofrecimiento de vida debe responder al  dubium: An constet de heroica oblatione vitae usque ad mortem  propter caritatem necnon de virtutibus christianis, saltem in gradu ordinario,  in casu et aa effectum de quo agitur.
                                                                                                             ART. 5


        Los siguientes artículos de la citada Constitución Apostólica se modifican como sigue:

           Art. 1:

" Compete a los obispos diocesanos y de más jerarquías equiparadas en derecho, dentro de los límites de su jurisdicción, sea de oficio, sea a instancias de fieles o de grupos legítimamente constituidos o de sus procuradores, el derecho a investigar sobre la vida, virtudes , ofrecimiento   de la vida o martirio y fama de santidad , de ofrecimiento   de la vida o martirio, milagros atribuidos, y, si se considera necesario, el antiguo culto al Siervo de Dios, cuya canonización se pide ".

        Art 2.5.:
"Hágase por separado el examen de los milagros atribuidos y el examen de las virtudes, del ofrecimiento de la vida  o del martirio. ".


        Art. 7.1.:

" Estudiar juntamente con los colaboradores externos las causas a ellos encomendadas y preparar las ponencias sobre las virtudes , sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio ".

        Art 13.2.:

" Determínese a qué relator a de ser confiada la causa, si en dicho Congreso se juzgare que dicha causa ha sido instruida conforme a las normas de la ley; el relator junto con un colaborador externo, elabore la ponencia sobre las virtudes, sobre el ofrecimiento de la vida  o sobre el martirio según las reglas de la crítica que se observan en hagiografía. ".

                                                                                                             ART. 6

        Los siguientes artículos de la mencionada Normae  servandae in inquisitionibus ab Episcopis facendis in Causis Sanctorum se modifican como sigue:

        Art. 7:

" La causa puede ser reciente o antigua. Será reciente si el martirio o las virtudes  o el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios pueden probarse por las declaraciones orales de testigos oculares; será antigua si las pruebas sobre el martirio o sobre las virtudes sólo pueden fundarse en fuentes escritas. ".

        Art. 10.1 °:

" tanto en las causas recientes como en las antiguas, una biografía del Siervo de Dios, de cierto rigor histórico, si la hay; o, si no la hubiera, una relación muy cuidada, compuesta cronológicamente, sobre la vida y hechos del mismo Siervo de Dios, sobre sus virtudes  o sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio, sobre la fama de santidad y de milagros, sin omitir cuanto parezca contrario o menos favorable a la misma causa. "

        Art. 10.3 °:

" solamente en las causas recientes, una lista de personas que puedan ayudar a esclarecer la verdad sobre las virtudes o sobre el ofrecimiento de la vida o sobre el martirio del Siervo de Dios, sobre la fama de santidad o de milagros y también de las personas que se opongan a ello."

        Art. 15, a:

" Recibido este informe, el Obispo haga entrega al promotor de justicia, o a otro experto en estas cosas, de todo lo que hasta ahora ha ido recibiendo, a fin de que prepare unos interrogatorios apropiados para dilucidar la verdad sobre la vida del Siervo de Dios, sobre las virtudes , el ofrecimiento de la vida o el martirio, sobre la fama de santidad, de ofrecimiento   de la vida o del martirio.”.

        Art. 15, b:

" En las causas antiguas, los interrogatorios se referirán únicamente a la fama de santidad,  de ofrecimiento   de la vida o del martirio que aún se dé en la actualidad y, si fuera el caso, al culto que se haya tributado al Siervo de Dios en los últimos tiempos."

        Art. 19:

 " Para probar el martirio o el ejercicio de las virtudes,  o el ofrecimiento de la vida,  así como la fama de milagros de un Siervo de Dios que perteneció a un Instituto de vida consagrada, una parte notable de los testigos debe ser ajena al instituto, salvo que por la vida peculiar del Siervo de Dios eso no sea posible. ".

        Art. 32:

 " La investigación sobre los milagros ha de instruirse separadamente de la de las virtudes, del ofrecimiento de la vida  o del martirio y ha de hacerse según las normas que siguen " .

        Art. 36:

"Se prohíben las solemnidades o panegíricos en las iglesias acerca de los Siervos de Dios cuya santidad de vida está aún sometida a legítimo examen. Y aun fuera de las iglesias, hay que abstenerse de cualquier acto que pueda inducir a los fieles a la falsa idea de que la investigación hecha por el Obispo sobre la vida y virtudes o el martirio o sobre el ofrecimiento de la vida del Siervo de Dios lleva consigo la certidumbre de su futura canonización ".

Todo lo que he deliberado con esta Carta Apostólica en forma de  Motu proprio, ordeno que se observe  en todas sus partes, no obstante  cualquier disposición contraria, aunque digna de mención, y establezco que se promulgue mediante  la publicación en el diario "L ' Osservatore Romano", entrando  en vigor el mismo  día de la promulgación y que, sucesivamente, se incorpore al Acta Apostolicae Sedis.


Dado en Roma, en  San Pedro, el día 11 de julio,  quinto de Nuestro Pontificado.

Papa Francisco.

08 enero 2018

El Niño Jesús de las Madres Trinitarias de Alcalá la Real.





Es una pequeña imagen del Niño Jesús que, según la leyenda, se apareció en el regazo de una monja Trinitaria, tal como lo veis. Se le atribuyen múltiples milagros y es muy conocido

07 enero 2018

Evangelio. Solemnidad del Bautismo del Señor.


Según San Marcos 7, 1 - 11.

En aquel tiempo, predicaba Juan diciendo: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. 

Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo». 

Y sucedió que por aquellos días vino Jesús desde Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. 

En cuanto salió del agua vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en forma de paloma, bajaba a Él. 
Y se oyó una voz que venía de los cielos: «Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

Reflexión. Solemnidad del Bautismo del Señor.


¡Feliz Domingo!

Con la Solemnidad del Bautismo del Señor, se cierra la etapa de la Navidad y se inicia el tiempo público de Jesús.

En este tiempo de Navidad, hemos visto como Dios se ha ido manifestando en diferentes momentos:
El 25 de diciembre, nacía en la soledad de  un establo, acompañado por María y José y rodeado de animales y de personas que estaban de aquel lugar.
El 6 de enero, se manifestaba como Dios en la humildad de un niño, a esos magos que les ofrecían oro, incienso y mirra.
Hoy, lo vemos como un hombre, que va al rio Jordán para ser bautizado por Juan el Bautista y se presenta como la Trinidad.
Un Padre que habla desde el cielo, que confiesa que Jesús es su Hijo Amado y el Espíritu Santo que baja en forma de una paloma.

Este camino que hace Dios, es para encontrarse con cada uno de nosotros.
Se hace uno de nosotros y se manifiesta con sencillez al mundo entero para que el Bautismo recobre un nuevo significado. EL Bautismo nos hace hijos de Dios y hermanos de todos los que nos rodean.

En este domingo, después de haber estado para arriba y para abajo, con fiestas, vacaciones y comidas – cenas, deberíamos pararnos y agradecer a nuestros padres que un día nos llevaron a la Iglesia para que ella, como madre, nos acogiera y nos bautizaran.

Es un buen momento para examinar qué estamos haciendo con nuestra vida de cristianos.
Si estamos siendo verdaderos sacerdotes, porque damos testimonio de  Cristo con nuestra propia vida: actos y palabras. Una alabanza continua y diaria a Dios.
Si somos verdaderos profetas, que anunciamos a Cristo sin miedo. Si somos cauces entre Dios y los demás.
Si somos verdaderos reyes a imagen de Cristo Rey. Que no espera ser servido, ni coger el primer puesto, sino, que sirve y se pone el último. Que los demás, van por delante.

Ser Bautizado es (como dice Isaías en la Primera Lectura) anunciar al Mesías, y no como el mundo espera que sea, sino, un Mesías que es pobre y humilde.
Que no ha venido a ser servido sino a servir (Hechos de los Apóstoles) y que este es mismo Jesús, el Hijo de Dios.
Y (en el Evangelio de Marcos), Juan el Bautista presenta a Jesús, como el que tiene que venir para Bautizar no con agua, sino con Espíritu Santo y fuego.
Y el cielo, certifica eso que Juan dice. Se presenta la Trinidad, tres personas pero diferente en su naturaleza. Voz, Paloma e Hijo.

Que esta fiesta nos ayude a recordar que somos verdaderos hijos de Dios, y por consiguiente, a ser fieles al gran compromiso que un día aceptaron nuestros padres en el Bautismo, y nosotros lo ratificamos en la plenitud del sacramento de la confirmación.
Que así sea.