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31 diciembre 2023

PODCAST - Acción de gracias por el año que termina.




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PODCAST - TE DEUM 


PODCAST - Reflexión Solemnidad de la Sagrada familia



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PODCAST - Solemnidad de la Sagrada familia

 

Evangelio. Solemnidad de la Sagrada familia.


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 


Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor.

Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón; este hombre era justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: «Ahora, Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz; porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a los gentiles y gloria de tu pueblo Israel». Su padre y su madre estaban admirados de lo que se decía de él. Simeón les bendijo y dijo a María, su madre: «Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel, y para ser señal de contradicción —¡y a ti misma una espada te atravesará el alma!— a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad avanzada; después de casarse había vivido siete años con su marido, y permaneció viuda hasta los ochenta y cuatro años; no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones. Como se presentase en aquella misma hora, alababa a Dios y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Así que cumplieron todas las cosas según la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él.


25 diciembre 2023

PODCAST - Reflexión Natividad del Señor.




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PODCAST - Natividad del Señor  


Evangelio. Natividad del Señor.


Lectura del Santo Evangelio según San Juan.


En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios. Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz. El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.

En el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».

Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.


Calenda.




Habiendo transcurrido innumerables años desde la creación del mundo, cuando en el principio Dios creó el cielo y la tierra y formó al hombre a su imagen; pasados siglos y siglos desde que, tras el diluvio, el Altísimo puso en las nubes su arco como signo de alianza y paz; en el siglo veintiuno desde que Abraham, nuestro padre en la fe, salió de Ur de los Caldeos; 

transcurridos trece siglos desde que el Pueblo de Israel fue guiado por Moisés para salir de Egipto; cerca del año mil desde que David fue ungido rey; en la sexagésima quinta semana de la profecía de Daniel; en la centésima nonagésima cuarta Olimpíada; en el año setecientos cincuenta y dos desde la fundación de Roma; 

en el año cuadragésimo segundo del imperio del César Octaviano Augusto, estando todo el mundo en paz, Jesucristo, eterno Dios e Hijo del Eterno Padre, queriendo santificar el mundo por su advenimiento, fue concebido por obra del Espíritu Santo, y transcurridos nueve meses después de ser engendrado, en Belén de Judea nació de la Virgen María hecho hombre. 

La Natividad de Nuestro Señor Jesucristo según la carne.”


24 diciembre 2023

¡Que ya llega! Salid a recibirlo.



 

PODCAST - Reflexión Domingo IV del Tiempo de Adviento.




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Evangelio. Domingo IV del Tiempo de Adviento.


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas.


En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo.

El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


17 diciembre 2023

PODCAST - Reflexión Domingo III de Adviento.

 





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PODCAST - Solemnidad de San Juan de Mata.

 



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PODCAST - Solemnidad San Juan de Mata



Evangelio. Domingo III de Adviento.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Juan 



Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por Él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?». Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo». Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?». Él dijo: «No lo soy». «¿Eres tú el profeta?». Respondió: «No». Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?». Dijo Él: «Yo soy voz del que clama en el desierto: ‘Rectificad el camino del Señor’, como dijo el profeta Isaías».

Los enviados eran fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo, ni Elías, ni el profeta?». Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis, que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia». Esto ocurrió en Betania, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

10 diciembre 2023

PODCAST - Reflexión Domingo II del Tiempo de Adviento.





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PODCAST - Domingo II de Adviento  



Evangelio. Domingo II del Tiempo de Adviento.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos


Comienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta: «Mira, envío mi mensajero delante de ti, el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas».

Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.

Juan llevaba un vestido de piel de camello; y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y proclamaba: «Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo; y no soy digno de desatarle, inclinándome, la correa de sus sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero Él os bautizará con Espíritu Santo».


08 diciembre 2023

PODCAST - Reflexión Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

 




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Evangelio. Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.


Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 


En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin». María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios». Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

03 diciembre 2023

PODCAST - Reflexión Domingo I de Adviento.

 





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Podcast - Reflexión I de Adviento



Evangelio. Domingo I de Adviento.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 


En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: «Estad atentos y vigilad, porque ignoráis cuándo será el momento. Al igual que un hombre que se ausenta deja su casa, da atribuciones a sus siervos, a cada uno su trabajo, y ordena al portero que vele; velad, por tanto, ya que no sabéis cuándo viene el dueño de la casa, si al atardecer, o a media noche, o al cantar del gallo, o de madrugada. No sea que llegue de improviso y os encuentre dormidos. Lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!».



26 noviembre 2023

PODCAST - Reflexión Solemnidad Jesucristo, Rey del Universo.




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Podcast - Reflexión Evangelio Solemnidad Jesucristo, Rey del Universo  



Evangelio. Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria acompañado de todos sus ángeles, entonces se sentará en su trono de gloria. Serán congregadas delante de Él todas las naciones, y Él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos. Pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda.

»Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ‘Venid, benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a verme’. Entonces los justos le responderán: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; o sediento, y te dimos de beber?’. ¿Cuándo te vimos forastero, y te acogimos; o desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel, y fuimos a verte?’. Y el Rey les dirá: ‘En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis’.

»Entonces dirá también a los de su izquierda: ‘Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; era forastero, y no me acogisteis; estaba desnudo, y no me vestisteis; enfermo y en la cárcel, y no me visitasteis’. Entonces dirán también éstos: ‘Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento o forastero o desnudo o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?’. Y Él entonces les responderá: ‘En verdad os digo que cuanto dejasteis de hacer con uno de estos más pequeños, también conmigo dejasteis de hacerlo’. E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna».


19 noviembre 2023

PODCAST - Reflexión Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario.





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Podcast. Reflexión Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario



Evangelio. Domingo XXXIII del Tiempo Ordinario.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al ausentarse, llamó a sus siervos y les encomendó su hacienda: a uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada cual según su capacidad; y se ausentó.

»Enseguida, el que había recibido cinco talentos se puso a negociar con ellos y ganó otros cinco. Igualmente el que había recibido dos ganó otros dos. En cambio el que había recibido uno se fue, cavó un hoyo en tierra y escondió el dinero de su señor.

»Al cabo de mucho tiempo, vuelve el señor de aquellos siervos y ajusta cuentas con ellos. Llegándose el que había recibido cinco talentos, presentó otros cinco, diciendo: ‘Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes otros cinco que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.

»Llegándose también el de los dos talentos dijo: ‘Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes otros dos que he ganado’. Su señor le dijo: ‘¡Bien, siervo bueno y fiel!; en lo poco has sido fiel, al frente de lo mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor’.

»Llegándose también el que había recibido un talento dijo: ‘Señor, sé que eres un hombre duro, que cosechas donde no sembraste y recoges donde no esparciste. Por eso me dio miedo, y fui y escondí en tierra tu talento. Mira, aquí tienes lo que es tuyo’. Mas su señor le respondió: ‘Siervo malo y perezoso, sabías que yo cosecho donde no sembré y recojo donde no esparcí; debías, pues, haber entregado mi dinero a los banqueros, y así, al volver yo, habría cobrado lo mío con los intereses. Quitadle, por tanto, su talento y dádselo al que tiene los diez talentos. Porque a todo el que tiene, se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Y a ese siervo inútil, echadle a las tinieblas de fuera. Allí será el llanto y el rechinar de dientes’».

12 noviembre 2023

Podcast: Reflexión del Evangelio de hoy.







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Evangelio. Domingo XXXII del Tiempo Ordinario.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron.

»Mas a media noche se oyó un grito: ‘¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’. Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: ‘Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan’. Pero las prudentes replicaron: ‘No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis’. Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta.

»Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. Pero él respondió: ‘En verdad os digo que no os conozco’. Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora».

05 noviembre 2023

Reflexión Mp3. Domingo XXXI del Tiempo Ordinario.




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Reflexión MP3. Domingo XXXI del Tiempo Ordinario  



Evangelio. Domingo XXXI del Tiempo Ordinario.


Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 


En aquel tiempo, Jesús se dirigió a la gente y a sus discípulos y les dijo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos. Haced, pues, y observad todo lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque dicen y no hacen. Atan cargas pesadas y las echan a las espaldas de la gente, pero ellos ni con el dedo quieren moverlas. Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres; se hacen bien anchas las filacterias y bien largas las orlas del manto; quieren el primer puesto en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, que se les salude en las plazas y que la gente les llame “Rabbí”.

»Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar “Rabbí”, porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos. Ni llaméis a nadie “Padre” vuestro en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el del cielo. Ni tampoco os dejéis llamar “Directores”, porque uno solo es vuestro Director: el Cristo. El mayor entre vosotros será vuestro servidor. Pues el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado».


01 noviembre 2023

Reflexión MP3. Solemnidad de Todos los Santos.




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Reflexión MP3. Solemnidad Todos los Santos



Evangelio. Solemnidad de Todos los Santos.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo.



En aquel tiempo, viendo Jesús la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos».


08 octubre 2023

Onomástica de la Virgen del Buen Remedio. Patrona de la Orden y familia Trinitaria.

 


Reflexión MP3. Domingo XXVII del Tiempo Ordinario.

 





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Reflexión MP3. Domingo XXVII T.O.



Evangelio. Domingo XXVII del Tiempo Ordinario.

 

Lectura del Santo Evangelio según San Mateo


En aquel tiempo, Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó. Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos. Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon. De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera. Finalmente les envió a su hijo, diciendo: ‘A mi hijo le respetarán’.

»Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: ‘Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia’. Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron. Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?». Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo». Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos».


15 septiembre 2023

Cristo es la piedra que nos sostiene. Nunca lo olvidemos.




En la lectura de hoy, viernes de la XXIII semana del T. O. de la carta de San Pablo a Timoteo dice así uno de los fragmentos:

"Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio, a mí, que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo que hacía, pues estaba lejos de la fe; sin embargo, la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí junto con la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús."


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Todo esto, se encierra en que en los momentos de dificultad, de desgana, de querer tirar la toalla, de desmotivación, de sentirte traicionado a veces por gente de la Iglesia, acuérdate de las palabras de San Juan Pablo II y no te olvides nunca que la verdadera Roca es fuerte y firme: Cristo. Él nunca falla.

A pesar de nuestras meteduras de patas, de nuestros fallos, pecados y equivocaciones, Cristo nos llena de su compasión y su gracia. En la Iglesia (como dijo el Papa Francisco en la JMJ) todos tenemos cavidad. Todos. Da igual la raza, lengua, pueblo, nación, sexualidad... les guste a quiénes les guste, Cristo acoge, hace nuevas todas las cosas, aunque haya personas que sean más papistas que el Papa.

Cierro con las palabras que dice Jesús en el Evangelio de hoy: "¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano."

10 agosto 2023

ESPECIAL JMJ. Entrevista al Santo Padre Francisco de regreso en el avión a Roma.

 




Matteo Bruni


Buenas tardes Santidad; regresamos rejuvenecidos y alegres de esta JMJ, en la que nos hemos podido confrontar con los interrogantes y las expectativas que los jóvenes tienen respecto a la Iglesia, a la fe y también al mundo. Y hemos podido escuchar respuestas en sus palabras y en su presencia. Ahora hay algunas preguntas que los periodistas quisieran hacerle, pero antes de proceder, quizá usted querría dirigirnos algunas palabras.


Papa Francisco


Buenas tardes y muchas gracias por esta experiencia. Hoy es el cumpleaños [de la periodista Rita Cruz]. ¡Muchas felicidades! Luego viene la tarta.


Matteo Bruni


Esta tarde, la primera pregunta la hace Aura Maria Vistas Miguel, de Rádio Renascença, a la que conocemos bien.


Aura Maria Vistas Miguel – Rádio Renascença


Santidad, en primer lugar, gracias por su visita a Portugal; todo el mundo la considera ya un éxito. Todos están muy contentos. Gracias por haber venido. Encontré a un importante jefe de policía que me dijo que nunca había visto una multitud tan obediente y pacífica. Ha sido hermoso, gracias. Mi pregunta se refiere a Fátima. Sabemos que usted fue allí y rezó en silencio ante la Virgen, en la capillita. Pero había una gran expectación, en el lugar mismo donde Nuestra Señora había hecho una petición para rezar por el fin de la guerra ―ya que estamos en guerra en este momento, por desgracia―, de que el Santo Padre renovara, públicamente, la oración por la paz. Los ojos del mundo entero estaban fijos en usted ayer por la mañana en Fátima. ¿Por qué no lo hizo?


Papa Francisco


Recé, recé. Recé a Nuestra Señora y recé por la paz. No hice publicidad; pero recé. Tenemos que repetir continuamente esta oración por la paz. Durante la Primera Guerra Mundial, Ella lo pidió. Y esta vez, fue lo que yo le pedí a la Virgen. Y recé. Pero sin hacer propaganda.


Matteo Bruni


Gracias, Aura. La segunda pregunta la hace João Francisco; él trabaja en "Observador", un periódico portugués.


JoaÞo Francisco Gonçalves Gomes – Rádio Observador


Muchas gracias, Santo Padre. Yo voy a hablar en español, creo que es más fácil para mí. Y si usted pudiera también contestar en español, sería más fácil para los portugueses entenderlo. Me gustaría preguntarle sobre los abusos de niños en la Iglesia, en Portugal. En febrero de este año se ha publicado un informe sobre la realidad de los abusos en Portugal. Casi cinco mil niños han sido víctimas en las últimas décadas. Le pregunto: ¿Ha leído, conoce este informe que ha sido entregado a los obispos? Y también, ¿qué piensa que les debe suceder con los obispos que han sabido de casos de abuso y no los han comunicado a las autoridades? Muchas gracias.


Papa Francisco


Muy bien. Bueno, como ustedes saben, de manera muy reservada, recibí a un grupo de personas que fueron abusadas. Como siempre hago en estos casos, dialogamos sobre esta peste, esta tremenda peste, ¿no? En la Iglesia se seguía más o menos la conducta que se sigue actualmente en las familias y en los barrios: se cubre, ¿no? Pensar que el 42% de los abusos, más o menos, se da en la familia o en los barrios. Todavía hay que madurar y ayudar a que se descubran esas cosas. Hasta el escándalo de Boston; ahí la Iglesia tomó conciencia de que no se podía ir por caminos aleatorios, sino que había que tomar el toro por las astas. Hace dos años y medio tuvimos la reunión de Presidentes de las Conferencias Episcopales, ahí también se dieron estadísticas oficiales sobre los abusos. Y es grave, la situación es muy grave. En la Iglesia, hay una frase que la estamos usando continuamente: tolerancia cero, tolerancia cero. Y los pastores que, de alguna manera, no se hicieron cargo, tienen que hacerse cargo de esa irresponsabilidad; se verá el modo en cada uno de ellos. Pero es muy duro el mundo de los abusos. Y en eso, yo exhorto a que estemos muy abiertos en todo esto.


Sobre lo que me preguntás de cómo va el proceso en la Iglesia portuguesa, va bien. Va bien y con serenidad, se busca la seriedad en los casos de abusados. Los números, a veces, terminan siendo agrandados, uno, por los comentarios, que siempre nos gustan, pero lo que es la realidad, se está llevando bien y eso a mí me da cierta tranquilidad.


Yo quisiera tocar un punto, y a ustedes, como periodistas, les pido que colaboren en esto. Hoy día ―¿tienen telefonino ustedes, teléfono?―, bueno, en cualquiera de estos teléfonos, pagando algo y con alguna clave, se tiene acceso al abuso sexual con menores. Esto entra en nuestras casas y el abuso sexual con menores se filma en vivo. ¿Dónde se filma? ¿Quiénes son los responsables? Esta es una de las pestes más graves, junto a todo el resto, pero quiero subrayar esto porque, por ahí, no se nos ocurre que las cosas son tan radicales. Cuando vos usás un nene para hacer un espectáculo de abuso, llama la atención. El abuso es como "comerse" a la víctima, ¿no? O peor, herirla y dejarla viva.


Hablar con personas abusadas es una experiencia muy dolorosa, que también a mí me hace bien, no porque me guste escuchar, sino me ayuda a hacerme cargo de ese drama. Pues yo les diría, respecto a tu pregunta, lo que dije: el proceso va bien, estoy notificado de cómo van las cosas. Por ahí las noticias lo agrandaron, pero la cosa está andando bien en cuanto a esto. Pero también, con esto, de alguna manera, les digo: ayuden, ayuden a que todo tipo de abuso sea solucionado: el abuso sexual; pero no es el único. También están otros tipos de abusos que claman al cielo: el abuso del trabajo con niños, el abuso laboral en los niños, y se usa; el abuso en las mujeres, ¿no? Todavía hoy, en muchos países, se tiene como método la operación quirúrgica de las niñas: les quitan el clítoris, y eso es hoy, y se hace con una navaja, y chau. Crueldad. Y el abuso laboral, o sea, dentro del abuso sexual, que es grave y todo esto, hay una cultura del abuso que la humanidad tiene que revisar y convertirse.


Matteo Bruni


Gracias, Santidad. La siguiente pregunta, la tercera, es de Jean-Marie Guénois, de "Le Figaro", un viejo amigo.


Jean-Marie Guénois – Le Figaro


Santo Padre, ¿cómo está?, ¿su salud?, ¿cómo va su convalecencia? No ha leído, o sólo pequeñas partes, cinco discursos. Esto no tiene precedentes en los viajes: ¿por qué? ¿Ha tenido problemas de vista?, ¿cansancio?, ¿textos demasiado largos? ¿Cómo se siente? Y, si me lo permite, una pequeña pregunta sobre Francia: Usted irá a Marsella y Francia está contenta; pero nunca visita Francia. La gente no lo entiende; tal vez porque es pequeña, pero no muy pequeña. ¿O usted tiene algo contra Francia?


Papa Francisco


Mi salud está bien. Me quitaron los puntos, hago vida normal, llevo una faja que tengo que llevar durante dos-tres meses para evitar una posible "eventración" [en lenguaje médico: protrusión de las vísceras abdominales, ndr], hasta que los músculos estén más fuertes. Pero estoy bien. La vista. En aquella parroquia corté el discurso porque tenía una luz delante y no podía leer. Algunos, a través de Matteo, preguntaron por qué he acortado las homilías que les entregaron. Cuando hablo, no me gusta hacer homilías académicas, sino que trato de ser lo más claro posible; pues siempre que hablo, busco la comunicación. Ustedes han visto que incluso en la homilía académica hago algunos chistes, algunas risas para controlar la comunicación. Con los jóvenes, en los discursos largos estaba lo esencial del mensaje, y yo iba tomando de allí [de los discursos preparados] según cómo sentía la comunicación. Hacía algunas preguntas e inmediatamente el eco me decía por dónde iba la cosa, si estaba mal o no. Los jóvenes no tienen mucha capacidad de atención. Piensa que, si haces un discurso claro, con una idea, una imagen, un afecto, te pueden seguir por ocho minutos. Entre paréntesis, en la Evangelii gaudium, que es la primera exhortación que he escrito, redacté un largo, largo capítulo sobre la homilía. Porque está aquí un párroco [referencia a Don Benito Giorgetta, párroco di Termoli, ndr] que sabe que las homilías son, a veces, una tortura, una tortura; hablan, bla, bla, y la gente. En un pueblito, no sé si en Termoli, los hombres se salen a fumar un cigarrillo y, después, regresan. La Iglesia tiene que convertirse sobre este aspecto de la homilía; debe ser breve, clara, con un mensaje claro, y afectuosa. Este es el por qué controlo como va con los jóvenes, y le pido que repitan, y estas cosas. Pero el mensaje estaba. Yo he acortado porque a mí, con los jóvenes, me sirve el mensaje. Eso es todo.


Ahora pasemos a Francia. Fui a Estrasburgo, iré a Marsella, pero a Francia no. Existe un problema que me preocupa; es el problema del Mediterráneo. Por esto voy a Francia. Es criminal la explotación de los inmigrantes. Aquí en Europa no, porque vaya, somos más cultos, pero en los lager de África del Norte. Yo recomiendo una lectura. Hay un librito, pequeño, escrito por un inmigrante que, para venir de Guinea a España, se tardó creo que tres años porque fue capturado, torturado, esclavizado. A los inmigrantes en aquellos lager de África del Norte; es terrible.


En este momento ―la semana pasada― la asociación Mediterranea Saving Humans, estaba haciendo esfuerzos para rescatar a los migrantes que se encontraban en el desierto entre Túnez y Libia, porque los habían abandonado allí, a morir. El libro se llama "Hermanito” ―en italiano tiene el subtítulo "Fratellino”―; se lee en dos horas, vale la pena. Léanlo y verán el drama de los inmigrantes antes de embarcarse. Los obispos del Mediterráneo tendrán un encuentro, también con algunos políticos, para reflexionar en serio sobre el drama de los inmigrantes. El Mediterráneo es un cementerio, pero no es el cementerio más grande. El cementerio más grande es África del Norte. Esto es terrible; léanlo. Por esta razón voy a Marsella. La semana pasada el presidente Macron me dijo que tiene intención de ir a Marsella; estaré allí un día y medio: llegaré por la tarde y me quedaré todo el siguiente día.


Jean-Marie Guénois – Le Figaro


¿Nada contra Francia?


Matteo Bruni


¿No tiene nada contra Francia, Santidad? [repitiendo la pregunta]


Papa Francisco


No. No, sobre esto tengo una política. Yo estoy visitando los pequeños países europeos. Los grandes países


―España, Francia, Inglaterra―, los dejo para después, al final. Pero como opción, comencé por Albania y, de este modo, los demás países pequeños. No hay nada. Francia, dos ciudades, Estrasburgo y Marsella.


Matteo Bruni


La próxima pregunta, la cuarta, es de Anita Hirschbeck, de la agencia de prensa católica alemana. Por favor, Anita.


Anita Hirschbeck – KNA (Katholische Nachrichten-Agentur)


Santo Padre, en Lisboa nos ha dicho que en la Iglesia hay lugar para "todos, todos, todos". La Iglesia está abierta a todos, pero, al mismo tiempo, no todos tienen los mismos derechos y oportunidades, en el sentido de que, por ejemplo, las mujeres y los homosexuales no pueden recibir todos los sacramentos. Santo Padre, ¿cómo explica usted esta incoherencia entre "Iglesia abierta" e "Iglesia no igual para todos"? Gracias.


Papa Francisco


Usted me hace una pregunta sobre dos puntos de vista diferentes. La Iglesia está abierta para todos; luego hay legislaciones que regulan la vida dentro de la Iglesia. Y el que está dentro está de acuerdo con la legislación. Esto que usted señala es una forma muy simplista de decir: "no puede recibir los sacramentos". Eso no significa que esté cerrada. Cada uno encuentra a Dios en su propio camino, dentro de la Iglesia; y la Iglesia es madre, y guía a cada uno en su propio camino. Por eso a mí no me gusta decir: vienen todos, pero tú, y este, y tú, y el otro. Todos. Luego, cada uno, en la oración, en el diálogo interior, en el diálogo pastoral con los agentes de pastoral, busca el camino a seguir. ¿Por qué hacer una controversia sobre si los homosexuales también? ¡Todos! Y el Señor es claro: ¡enfermos y sanos, viejos y jóvenes, feos y guapos, buenos y malos! Hay como una mirada que no entiende esta inserción de la Iglesia como madre y piensa en ella como una especie de "empresa", que para entrar hay que hacer esto, hacerlo de esta manera y no de otra. Otra cosa es la ministerialidad en la Iglesia, que es la manera de llevar adelante la grey, y una de las cosas importantes en ella, en la ministerialidad, es acompañar a las personas, paso a paso, en su camino de maduración. Cada uno de nosotros tiene esta experiencia: que la Iglesia madre nos ha acompañado y nos acompaña en nuestro propio camino de maduración. No me gusta la reducción; eso no es eclesial, eso es gnóstico. Es como la herejía gnóstica que hoy está de moda: un cierto gnosticismo que reduce la realidad eclesial a ideas; esto no ayuda. La Iglesia es madre, recibe a todos; cada uno sigue su propio camino dentro de la Iglesia, sin publicidad; y esto es muy importante. Le agradezco la valentía de hacer esta pregunta. Gracias.


Papa Francisco


Me pregunta él [Matteo Bruni], cómo he vivido yo la JMJ. Esta es la cuarta que vivo. La primera fue en Río de Janeiro, que fue monumental, a la brasileira, ¡hermosa! La segunda fue en Cracovia, la tercera en Panamá, esta es la cuarta. Esta es la más numerosa. El dato concreto, real es que eran más de un millón. Muchos más. De hecho, en la Misa, y ayer por la noche, en la vigilia, las estimaciones eran de un millón cuatrocientos o un millón seiscientos mil. Y son datos del gobierno. Es impresionante la cantidad. ¡Bien preparada! De las que he visto, esta es la mejor preparada. Y los jóvenes son una sorpresa, los jóvenes son jóvenes. Hacen muchachadas, así es la vida, pero intentan mirar hacia delante y son el futuro. Lo importante es acompañarlos; el problema es saber acompañarlos y que no se desprendan de sus raíces. Por eso insisto mucho en el diálogo mayores-jóvenes, de los abuelos con los nietos. Este diálogo es importante, más importante que el diálogo padres-hijos. Con los abuelos, este diálogo se debe a que las raíces se toman allí, precisamente. Además, los jóvenes son religiosos, buscan una fe no amargada, no artificial, no legalista; buscan un encuentro con Jesucristo. Y esto no es fácil. Es una experiencia. Se oye decir: "Pero los jóvenes no siempre viven su vida según la moral"; ¿quién de nosotros no ha cometido un error moral en su vida? Todos. Sea contra los mandamientos, con alguien; cada uno de nosotros tiene sus propias caídas en su historia personal. La vida es así. Pero el Señor siempre nos espera porque es misericordioso y es Padre; y la misericordia va más allá de todo. Para mí esta JMJ ha sido bellísima; y hoy, antes de tomar el avión, estuve con los voluntarios que eran, ¿sabes cuántos eran?


Matteo Bruni


Veinticinco mil.


Papa Francisco


¡Veinticinco mil! Una mística, un engagement [compromiso] verdaderamente bello, bello, bello. Esto es lo que quería decir sobre la Jornada Mundial de la Juventud.


Matteo Bruni


Terminamos así, Santidad, o hay alguna cosa más.


Papa Francisco


Está bien, una última.


Matteo Bruni


Entonces, una última pregunta de Justin, de CNS.


Justin McLellan – CNS (Catholic News Service)


Hablando de la JMJ, estos días hemos escuchado algunos testimonios de jóvenes que han tenido que luchar con la salud mental, con la depresión. ¿Usted alguna vez se ha enfrentado a esto? Y si alguien decide suicidarse, ¿qué le diría usted a los familiares de esta persona que, a causa de la enseñanza católica sobre el suicidio, sufren pensado que haya ido al infierno?


Papa Francisco


En la actualidad el suicidio juvenil es significativo, su número es significativo. Existen. Los medios de comunicación no lo mencionan mucho, porque de esto no se informa en los medios de comunicación. Fuera de la confesión, tuve oportunidad de entrar en diálogo con los jóvenes, porque aproveché a dialogar con ellos; y un buen chico me dijo: ¿Puedo hacerle una pregunta?, ¿qué piensa usted sobre el suicidio? Así. No hablaba una de nuestras lenguas, pero le entendí bien y comenzamos a hablar sobre el suicidio. Y al final me dijo: "Gracias, porque el año pasado yo estaba indeciso si suicidarme o no". Tantos jóvenes angustiados, deprimidos, pero no sólo psicológicamente, aunque también. Además, en algunos países donde las universidades son muy exigentes, los jóvenes que no logran graduarse o conseguir trabajo se suicidan, porque sienten una gran vergüenza. No estoy diciendo que sea algo de todos los días, pero es un problema. Es un problema actual. Una cosa que sucede.


Matteo Bruni


Muchas gracias por sus respuestas, Santidad.


Papa Francisco


Y gracias a ustedes por todo lo que han hecho; y les encargo, no se olviden: "Hermanito", "Fratellino", el libro del inmigrante. Gracias.


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DURANTE EL VUELO DE REGRESO

Domingo, 6 de agosto de 2023

ESPECIAL JMJ. Encuentro del Santo Padre Francisco con los voluntarios.





Queridos amigos: Bom dia e obrigado!


Gracias al Patriarca de Lisboa por sus palabras, a Mons. Aguiar y a todos ustedes por haber trabajado tanto y tan bien, hicieron posibles estos días inolvidables. Han trabajado durante meses, discretamente, sin ruido ni protagonismos, para que todos pudiéramos estar aquí cantando juntos: "Jesús vive y no nos deja solos: ya no dejaremos de amar". No sólo eso, han sido un ejemplo de equipo trabajando juntos. Y ustedes, más que un trabajo, ha sido un servicio, gracias.

El servicio que hizo la Virgen María, que «se levantó y partió sin demora» (Lc 1,39) a servir a su prima Isabel, sintiendo la urgencia de compartir la alegría en el servicio. Compartir la alegría y el servicio, la alegría en el servicio. Pensemos en Zaqueo, que se subió a un árbol para ver a Jesús y se bajó rápido. Algo lo había tocado, quería encontrar a Jesús y recibirlo en su casa (cf. Lc 19,6); pensemos en las mujeres y en los discípulos, que en Pascua corrieron del cenáculo a la tumba, y luego volvieron para anunciarles a los demás que Cristo había resucitado (cf. Jn 20,1-18). Quien ama no se queda de brazos cruzados, quien ama, sirve, y quien ama corre a servir, corre a entregarse en el servicio a los demás. Y ustedes, corrieron, ¡eh! Corrieron bastante en estos meses. Yo pude ver el final nomás, en estos días. Ver mientras respondían a mil necesidades, a veces con la cara marcada por el cansancio, otras veces un poco abrumados por las urgencias del momento, pero siempre noté una cosa, que tenían los ojos luminosos, luminosos por la alegría del servicio. ¡Gracias!

Ustedes posibilitaron este encuentro Mundial de la Juventud, hicieron grandes cosas pero con gestos pequeños, como ofrecer una botella de agua a un desconocido, y eso crea amistad. Ustedes corrieron mucho, pero no con la carrera frenética y sin rumbo que a veces es la que nos pide este mundo, no. Ustedes corrieron de otro modo. Corrieron una carrera que lleva al encuentro con los demás, para servir a los demás en nombre de Jesús. Y ustedes vinieron a Lisboa para servir y no para ser servidos! ¡Gracias! ¡Muchas gracias!

Y ahora quisiera ser yo el amplificador, para que resuene lo que nos han dicho los testimonios, los testimonios de Chiara, Francisco y Filipe. Los tres nos hablaron de un encuentro especial con Jesús. Nos han recordado que el encuentro más hermoso, el motor de todos los demás, el que nos hace caminar en serio, que lleva adelante la vida, es con Jesús. Es el encuentro más importante de nuestra vida. Renovar cada día el encuentro personal con Jesús es el centro de la vida cristiana. Y hay que renovarlo cada día para mantenerlo fresco, no sólo en la cabeza sino en el corazón. Experimentamos que un pequeño "sí" a Jesús puede cambiar la vida. Pero también los "sí" dichos a los demás hacen bien, cuando son para el servicio. Ustedes en los momentos de cansancio se animaron y siguieron diciendo "sí" para servir a los demás. ¡Gracias por esto!

Y tú, Francisco, dijiste que aquí has encontrado algo que necesitabas y que ni siquiera buscabas. Caminando, trabajando, rezando con los demás, entendiste que no te podías dejar encarcelar por el caos, por las "camas deshechas" del pasado, ni vivir con el corazón atormentado por los sentimientos de imperfección, sino que, con la ayuda de Jesús y de los hermanos, se te daba la oportunidad de reordenar "la habitación de tu vida". Esto es muy hermoso, esta Jornada sirve, ayuda tanto para reordenar nuestra vida. ¿Por qué, por la Jornada? No. Por Jesús que está acá en medio de nosotros y se nos muestra. Para poner orden en nuestra vida no sirven las cosas, no sirven las distracciones, no sirve el dinero. Es necesario dilatar el corazón, y si ustedes dilatan el corazón van a poner en orden la vida de ustedes. No tengan miedo, dilaten el corazón.

Y finalmente tú, Filipe, entre las muchas experiencias hermosas que has compartido, has dicho una que quiero subrayar: has dicho que has vivido aquí un doble encuentro, un encuentro con Jesús y un encuentro con los demás. Encontrarte con Jesús y encontrarte con los demás. Esto es muy importante. El encuentro con Jesús es un momento personal, único, que se puede describir y contar sólo hasta cierto punto, pero siempre llega gracias a un camino recorrido en compañía, realizado gracias a la ayuda de los demás. Encontrar a Jesús y encontrarlo en el servicio a los demás.

Amigos, para finalizar, quisiera dejarles una imagen. Como muchos de nosotros sabemos, al norte de Lisboa hay una localidad, Nazaré, donde se pueden admirar olas que llegan hasta treinta metros de altura y son una atracción mundial, especialmente para los surfistas que las desafían. En estos días también ustedes han afrontado una verdadera ola; no de agua, sino de jóvenes, jóvenes como ustedes que han inundado esta ciudad. Pero, con la ayuda de Dios, con mucha generosidad y apoyándose mutuamente, ustedes han desafiado esta gran ola. Fíjense que son valientes. ¡Gracias, obrigado! Quiero decirles que sigan así, siganse manteniéndo en las olas del amor, en las olas de la caridad, ¡sean "surfistas del amor"! Y eso es como una tarea que les encomiendo en este momento. Que el servicio que han hecho a esta Jornada Mundial de la Juventud sea la primera de muchas olas de bien; y cada vez serán llevados más alto, más cerca de Dios, y esto les va a permitir desde una mejor perspectiva ver el camino de ustedes.

Gracias a todos ustedes. ¡Buen camino! Y les pido, que recen por mí. ¡Gracias!


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Paseo marítimo de Algés 

Domingo, 6 de agosto de 2023


ESPECIAL JMJ. Rezo del Ángelus.

 



Queridos hermanos y hermanas:


Una palabra ha resonado muchas veces en estos días, y es: "gracias", mejor dicho, "obrigado". Es hermoso lo que el Patriarca de Lisboa nos acaba de explicar, que obrigado no sólo expresa la gratitud por lo que se ha recibido, sino también el deseo de corresponder al bien. En este acontecimiento de gracia, todos nosotros hemos recibido, y ahora, que nos preparamos para regresar a casa, el Señor nos hace sentir la necesidad de compartir también con los otros, testimoniando con alegría la gratuidad de Dios y lo que Dios puso en nuestros corazones.

Sin embargo, antes de despedirnos yo también quiero decir obrigado. En primer lugar, al Cardenal Clemente, y con él a la Iglesia y a todo el pueblo portugués: obrigado. Obrigado al señor Presidente, que nos ha acompañado en los eventos de estos días; obrigado a las instituciones nacionales y locales por el apoyo y la asistencia que nos han brindado; obrigado a los obispos, sacerdotes, consagrados y laicos; y obrigado a ti, Lisboa, que permanecerás en la memoria de estos jóvenes como "casa de fraternidad" y "ciudad de los sueños". Expreso también mi gratitud al Cardenal Farrell —que ha rejuvenecido en estas Jornadas— y a quienes han preparado estas Jornadas, así como a cuantos las han acompañado con la oración. ¡Obrigado a los voluntarios, a ellos este aplauso de corazón por su gran servicio! Y un agradecimiento especial a quienes desde el cielo han velado por la JMJ, es decir, a los santos patronos del evento, y a uno en particular: a Juan Pablo II, que dio vida a las Jornadas Mundiales de la Juventud.

¡Y obrigado a todos ustedes, queridos jóvenes! Dios ve todo lo bueno que ustedes son, y sólo Él conoce lo que ha sembrado en sus corazones. Ustedes se van de aquí con lo que Dios sembró en el corazón, háganlo crecer, cuídenlo con esmero. Quisiera hacerles una recomendación: mantengan presentes en su mente y en su corazón los momentos más hermosos. Para que así, cuando lleguen los momentos de cansancio y de desánimo —que son inevitables—, y tal vez la tentación de dejar de caminar o encerrarse en ustedes mismos, con el recuerdo reaviven las experiencias y la gracia de estos días, porque ―no lo olviden nunca― esta es la realidad, esto son ustedes: ¡el santo Pueblo fiel de Dios que camina con la alegría del Evangelio! Me gustaría también enviar un saludo a los jóvenes que no han podido estar aquí presentes, pero que han participado en las iniciativas organizadas por sus países, por las Conferencias episcopales, por las Diócesis; y pienso, por ejemplo, en los hermanos y hermanas subsaharianos reunidos en Tánger. A todos gracias, gracias.

Y de manera particular, acompañamos con el afecto y la oración a quienes no han podido venir a causa de conflictos y guerras. En el mundo son muchas las guerras, son muchos los conflictos. Pensando en este continente, siento un gran dolor por la querida Ucrania, que sigue sufriendo tanto. Amigos, permítanme también yo, ya viejo, comparta con ustedes, jóvenes, un sueño que llevo en el corazón: el sueño de la paz, el sueño de los jóvenes que rezan por la paz, viven en paz y construyen un futuro de paz. Por medio del Ángelus pongamos el futuro de la humanidad en manos de María, Reina de la Paz. Y hay un último obrigado que quisiera subrayar al final: obrigado a nuestras raíces, a nuestros abuelos, que nos trasmitieron la fe, que nos trasmitieron el horizonte de una vida. Son nuestras raíces. Y de regreso a casa, sigan rezando por la paz. Ustedes son un signo de paz para el mundo, un testimonio de cómo las diversas nacionalidades, las lenguas y las historias pueden unir en lugar de dividir. Ustedes son esperanza para un mundo diferente. Gracias. ¡Sigan adelante!

Y al final, hay un momento que todos esperan: el anuncio de la próxima etapa del camino. Pero antes de decirles cuál será la sede de la cuadragésima primera Jornada Mundial de la Juventud, quisiera hacerles una invitación. Doy cita a los jóvenes de todo el mundo para el 2025, en Roma, ¡para celebrar juntos el Jubileo de los Jóvenes! Y los espero aquí el 25 para celebrar juntos el Jubileo de los Jóvenes. Y la próxima Jornada Mundial de la Juventud tendrá lugar en Asia: ¡será en Corea del Sur, en Seúl! Y así, en el 2027, desde la frontera occidental de Europa se trasladará al Lejano Oriente: ¡este es un hermoso signo de la universalidad de la Iglesia y del sueño de unidad del que ustedes son testigos!

Y finalmente un último obrigado, se lo dirigimos a dos personas especiales, a dos protagonistas principales de este encuentro. Ellos estuvieron aquí con nosotros, y siguen estando siempre con nosotros; nunca pierden de vista nuestras vidas, aman nuestras vidas como ninguno podría hacerlo. Obrigado a Ti, Señor Jesús. Obrigado a ti, María, Madre nuestra; y ahora recemos.

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Después del Ángelus


Quiero asegurar mis oraciones, y lo hacemos juntos, también por las víctimas de la trágica avalancha que se produjo hace dos días en la región de Racha, en Georgia. Y acompaño con mi cercanía a sus familiares. Que la Virgen Santa los consuele y sostenga también el trabajo de las escuadras de rescate. Y acompaño, estoy cercano, a mi hermano el patriarca Elías II.


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Parque Tejo, Lisboa

Domingo, 6 de agosto de 2023


ESPECIAL JMJ. Homilía Santa Misa.

 




«Señor, ¡qué bien estamos aquí!» (Mt 17,4). Estas palabras, le dijo el apóstol Pedro a Jesús en el monte de la Transfiguración, y también las queremos hacer nuestras después de estos días intensos. Es hermoso lo que estamos experimentando con Jesús, lo que hemos vivido juntos y es hermoso cómo hemos rezado, y con tanta alegría de corazón. Y entonces nos podemos preguntar: ¿qué nos llevamos con nosotros volviendo a la vida cotidiana?

Quisiera responder a este interrogante con tres verbos, siguiendo el Evangelio que hemos escuchado. ¿Qué nos llevamos? Resplandecer, escuchar y no tener miedo. ¿Qué nos llevamos?, respondo con estas tres palabras: Resplandecer, escuchar y no tener miedo.

Primera, resplandecer. Jesús se transfigura, el Evangelio dice que «su rostro resplandecía como el sol» (Mt 17,2). Hacía poco que había anunciado su pasión y su muerte en la cruz, y con esto rompía la imagen de un Mesías poderoso, mundano, y frustra las expectativas de los discípulos. Ahora, para ayudarlos a acoger el proyecto de amor de Dios sobre cada uno de nosotros, Jesús toma a tres de ellos —Pedro, Santiago y Juan—, los conduce a un monte y se transfigura. Y este "baño de luz" los prepara para la noche de la pasión.

Amigos, queridos jóvenes, también hoy nosotros necesitamos algo de luz, un destello de luz que sea esperanza para afrontar tantas oscuridades que nos asaltan en la vida, tantas derrotas cotidianas para afrontarlas con la luz de la resurrección de Jesús, porque Él es la luz que no se apaga, es la luz que brilla aun en la noche. «Nuestro Dios ha iluminado nuestros ojos» (Esd 9,8), dice el sacerdote Esdras. Nuestro Dios ilumina. Ilumina nuestra mirada, ilumina nuestro corazón, ilumina nuestra mente, ilumina nuestras ganas de hacer algo en la vida, siempre con la luz del Señor.

Pero quisiera decirles que no nos volvemos luminosos cuando nos ponemos debajo de los reflectores, no, eso encandila. No nos volvemos luminosos cuando mostramos una imagen perfecta, bien prolijitos, bien terminaditos; no, no, aunque nos sintamos fuertes y exitosos. Fuertes y exitosos, pero no luminosos. Nos volvemos luminosos, brillamos, cuando, acogiendo a Jesús, aprendemos a amar como Él. Amar como Jesús, eso nos hace luminosos, eso nos lleva a hacer obras de amor. No te engañes, amiga, amigo, vas a ser luz el día que hagas obras de amor. Pero cuando en vez de hacer obras de amor hacia afuera, mirás a vos mismo, como un egoísta, ahí la luz se apaga.

El segundo verbo es escuchar. En el monte, una nube luminosa cubrió a los discípulos, y esa nube desde la cual habla el Padre, ¿qué dice? «Escúchenlo» (Mt 17,5). Este es mi Hijo amado, escúchenlo. Está todo aquí, y todo eso que hay que hacer en la vida está en esta palabra: : Escúchenlo. Escuchar a Jesús, todo secreto está ahí. Escuchás qué te dice Jesús. "Yo no sé qué me dice". Agarrá el Evangelio y leé lo que dice Jesús y lo que dice en tu corazón. Porque Él tiene palabras de vida eterna para nosotros;Él revela que Dios es Padre, es amor. Él nos enseña el camino del amor, escúchalo a Jesús. Porque, por ahí nosotros con buena voluntad emprendemos caminos que parecen ser del amor, pero en definitiva son egoísmos disfrazados de amor. Tené cuidado con los egoísmos disfrazados de amor. Escúchalo, porque Él te va a decir cuál es el camino del amor. Escúchalo.

Resplandecer, la primera palabra, sean luminosos, escuchar, para no equivocarse el camino, y al final, la tercera palabra, no tener miedo. "No tengan miedo". Una palabra que en la Biblia se repite tanto, en los Evangelios, "no tengan miedo". Estas fueron las últimas palabras que en este momento de la transfiguración Jesús dijo a los discípulos: "No tengan miedo".

A ustedes, jóvenes, que han vivido este gozo, estaba por decir esta gloria —bueno, algo de gloria es—, este encuentro con nosotros; a ustedes que cultivan sueños grandes pero a veces ofuscados por el temor de no verlos realizarse; a ustedes, que a veces piensan que no serán capaces, un poco de pesimismo se nos mete a veces; a ustedes, jóvenes, tentados en este tiempo por el desánimo, por juzgarse quizás fracasados o por intentar esconder el dolor disfrazándolo con una sonrisa; a ustedes, jóvenes, que quieren cambiar el mundo —y está bien que quieran cambiar el mundo— y que quieren luchar por la justicia y la paz; a ustedes, jóvenes, que le ponen ganas y creatividad a la vida, pero que les parece que no es suficiente; a ustedes, jóvenes, que la Iglesia y el mundo necesitan [como] la tierra necesita la lluvia; a ustedes, jóvenes, que son el presente y el futuro; sí, precisamente a ustedes, jóvenes, [Jesús] hoy les dice: "No tengan miedo".

En un pequeño silencio, cada uno repita para sí mismo, en su corazón, estas palabras: No tengan miedo.

Queridos jóvenes, quisiera mirar a los ojos a cada uno de ustedes y decirles: no tengan miedo. No tengan miedo. Es más, les digo algo muy hermoso, ya no soy yo, es Jesús mismo quien los está mirando en este momento. Nos está mirando. Él los conoce, conoce el corazón de cada uno de ustedes, conoce la vida de cada uno de ustedes, conoce las alegrías, conoce las tristezas, los éxitos y los fracasos, conoce el corazón de ustedes. Lee vuestros corazones y Él hoy les dice, aquí, en Lisboa, en esta Jornada Mundial de la Juventud: "No tengan miedo". Anímense, "no tengan miedo".



Parque Tejo, Lisboa

Fiesta de la Transfiguración del Señor

Domingo, 6 de agosto de 2023


ESPECIAL JMJ. Vigilia con los jóvenes.





Queridos hermanos y hermanas: Boa noite!


Me da mucha alegría verlos. ¡Gracias por haber viajado, por haber caminado, gracias por estar aquí! Y pienso que también la Virgen María tuvo que viajar para ver a Isabel: «partió y fue sin demora» (Lc 1,39). Uno se pregunta: ¿por qué María se levanta y va deprisa a ver a su prima? Claro, acaba de enterarse de que la prima está embarazada, pero ella también lo está. ¿Por qué entonces va a ir si nadie se lo pidió? María realiza un gesto no pedido, no obligatorio, María va porque ama, y «el que ama, vuela, corre y se alegra» (Imitación de Cristo, III, 5). Eso es lo que nos hace el amor.

La alegría de María es doble: ella acaba de recibir el anuncio del ángel que iba a recibir al Redentor y también la noticia de que su prima está embarazada. Entonces, es curioso: en vez de pensar en ella, piensa en la otra. ¿Por qué? Porque la alegría es misionera, la alegría no es para uno, es para llevar algo. Yo les pregunto a ustedes: ustedes, que están aquí, que han venido a encontrarse, a buscar el mensaje de Cristo, a buscar un sentido lindo a la vida, ¿esto se lo van a quedar para ustedes o lo van a llevar a los otros? ¿Qué opinan? ¡Es para llevarlo a los otros porque la alegría es misionera! Repitamos todos juntos: ¡la alegría es misionera! Y entonces yo tengo que llevar esa alegría a los demás.

Pero esa alegría que nosotros tenemos, también otros nos prepararon para recibirla. Ahora miremos para atrás, todo lo que hemos recibido, lo que hemos recibido y han preparado, todo eso, ha preparado nuestro corazón para la alegría. Todos, si miramos hacia atrás, tenemos personas que fueron un rayo de luz para la vida: padres, abuelos, amigos, sacerdotes, religiosos, catequistas, animadores, maestros. Ellos son como las raíces de nuestra alegría. Ahora hacemos un segundo de silencio y cada uno piensa en aquellos que nos dieron algo en la vida, que son como las raíces de la alegría.

[Momento de silencio]

¿Encontraron? ¿Encontraron rostros, encontraron historias? Esa alegría que vino por esas raíces es la que nosotros tenemos que dar, porque nosotros tenemos raíces de alegría. Y también nosotros podemos ser, para los demás, raíces de alegría. No se trata de llevar una alegría pasajera, una alegría de momento. Se trata de llevar una alegría que cree raíces. Y me pregunto: ¿cómo podemos convertirnos en raíces de alegría?

La alegría no está en la biblioteca, encerrada, aunque hay que estudiar, pero está en otro lado. No está guardada bajo llave, la alegría hay que buscarla, hay que descubrirla. Hay que descubrirla en nuestro diálogo con los demás, donde tenemos que dar esas raíces de alegría que nosotros hemos recibido. Y eso, a veces, cansa. Yo les hago una pregunta: ¿ustedes se cansaron alguna vez? Piensen lo que sucede cuando uno está cansado: no tiene ganas de hacer nada, como decimos en español, uno tira la esponja porque no tiene ganas de seguir y entonces uno se abandona, deja de caminar y cae. ¿Ustedes creen que una persona que cae en la vida, que tiene un fracaso, que incluso comete errores pesados, fuertes, ya está terminada? No. ¿Qué es lo que hay que hacer? Levantarse. Y hay una cosa muy linda que quisiera que hoy se la llevaran como recuerdo: los alpinos, que les gusta subir montañas, tienen un cantito muy lindo que dice así: "En el arte de ascender —la montaña—, lo que importa no es no caer, sino no permanecer caído". ¡Cosa linda!

El que permanece caído se "jubiló" de la vida ya, cerró, cerró la esperanza, clausuró la ilusión y ahí queda caído. Y cuando vemos alguno —amigos nuestros que están caídos—, ¿qué tenemos que hacer? Levantarlo. Fíjense cuando uno tiene que levantar o ayudar a levantar a una persona qué gesto hace: lo mira de arriba hacia abajo. La única oportunidad, el único momento que es lícito mirar a una persona de arriba abajo es para ayudar a levantarse. ¡Cuántas veces vemos gente que nos mira así, por sobre el hombro, de arriba para abajo! Es triste. La única manera en que es lícito, la única situación en que es lícito mirar a una persona de arriba para abajo es —lo digan ustedes— para ayudar a levantarse.

Bueno, esto es un poco el camino, la constancia en caminar. Y en la vida, para lograr las cosas hay que entrenarse en el camino. A veces no tenemos ganas de caminar, no tenemos ganas de hacer esfuerzos, nos copiamos en los exámenes porque no queremos estudiar y no llegamos al éxito. No sé si a algunos les gusta el fútbol. A mí me gusta. Detrás de un gol, ¿qué hay? Mucho entrenamiento. Detrás de un éxito, ¿qué hay? Mucho entrenamiento. Y en la vida, no siempre uno puede hacer lo que quiere, sino aquello que la vocación que tengo dentro —cada uno tiene su vocación— nos lleva a hacer. Caminar; si me caigo, levantarme o que me ayuden a levantarme; no permanecer caído; y entrenarme, entrenarme en el camino. Y todo esto es posible, no porque hagamos cursos sobre el camino —no hay ningún curso para enseñarnos a caminar en la vida—. Eso se aprende, se aprende de los padres, se aprende de los abuelos, se aprende de los amigos, llevándose de la mano mutuamente. En la vida se aprende, y eso es entrenamiento en el camino.

Yo los dejo con esta idea nomás: caminar y, si uno se cae, levantarse; caminar con una meta; entrenarse todos los días en la vida. En la vida, nada es gratis. Todo se paga. Sólo hay una cosa gratis: el amor de Jesús. Entonces, con esto gratis que tenemos —el amor de Jesús— y con las ganas de caminar, caminemos en esperanza, miremos nuestras raíces y vayamos adelante, sin miedo. No tengan miedo. ¡Gracias! ¡Chau!


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Parque Tejo, Lisboa

Sábado, 5 de agosto de 2023

ESPECIAL JMJ. Rezo del Santo Rosario con jóvenes enfermos.





Queridas hermanas y hermanos: Bom dia!


Gracias, Mons. Ornelas, por sus palabras y gracias a todos ustedes por la presencia y la oración. Hemos rezado el Rosario, una oración bella y llena de vida, porque nos pone en contacto con la vida de Jesús y de María. Y hemos meditado los misterios gozosos, que nos recuerdan que la Iglesia puede solamente ser un hogar lleno de gozo. La pequeña capilla en la que nos encontramos es como una hermosa imagen de la Iglesia: acogedora, sin puertas. La Iglesia no tiene puertas, para que todos puedan entrar. Y aquí también podemos insistir en que todos puedan entrar, porque esta es la casa de la Madre, y una madre siempre tiene el corazón abierto para todos sus hijos, todos, todos, todos, sin exclusión.

Y estamos aquí, bajo la mirada maternal de María, estamos aquí como Iglesia, Iglesia Madre. Y la peregrinación es un rasgo mariano, porque la primera en hacer una peregrinación después de la anunciación de Jesús fue María. Apenas se enteró que su prima estaba embarazada, ya muy mayor la prima, salió corriendo. Es una traducción un poco libre, pero el Evangelio dice, "salió con apuro", nosotros diríamos, salió corriendo, salió corriendo con ese afán de ayudar, de estar presente.

Hay tantas advocaciones de María, pero una que podemos decir, también pensando, es esta: la Virgen que sale corriendo, cada vez que hay un problema, cada vez que la invocamos, no tarda, viene, se apura, "Nuestra Señora apurada", ¿les gusta eso? Lo digamos todos juntos: Nuestra Señora apurada. Se apura para estar cerca de nosotros, se apura porque es Madre. "Apressada", en portugués se dice: apressada —me dice Mons. Ornelas—, Nuestra Señora apressada. Y así acompaña la vida de Jesús, y no se esconde después de la Resurrección, acompaña a los discípulos, esperando el Espíritu Santo, y acompaña a la Iglesia que empieza a crecer después de Pentecostés. Nuestra Señora apressada y Nuestra Señora que acompaña, siempre acompaña. ¡Nunca es protagonista! El gesto de María Madre de acoger es doble, primero acoge y después señala a Jesús. María en su vida no hace otra cosa que señalar a Jesús. "Hagan lo que Él les diga", sigan a Jesús.

Estos son los dos gestos de María, pensémoslo bien: nos acoge a todos y señala a Jesús, y esto lo hace un poco apurada, apressada. Nuestra Señora apressada, que nos acoge a todos y nos señala a Jesús. Y cada vez que venimos aquí, recordamos esto: María aquí se hizo presente de una manera especial, para que la incredulidad de tantos corazones se abriera a Jesús, con su presencia nos señala a Jesús, siempre señala a Jesús. Y hoy está aquí entre nosotros, está siempre entre nosotros, pero hoy la sentimos mucho más cerca. María apurada.

Amigos, Jesús nos ama hasta tal punto de identificarse con nosotros, y nos pide que colaboremos con Él, y María nos señala esto que nos pide Jesús, caminar en la vida colaborando con Él. Quisiera que hoy miremos la imagen de María, y cada uno piense: ¿qué me dice María como Madre?, ¿qué me está señalando con el dedo? Nos señala a Jesús, a veces nos señala también alguna cosita que en el corazón no funciona bien, pero siempre señala. Madre, ¿qué me estás señalando a mí? Hagamos un pequeño instante de silencio, y cada uno en su corazón diga: Madre, ¿qué me estás señalando a mí? ¿Qué hay en mi vida que te preocupa? ¿Qué hay en mi vida que te conmueve? ¿Qué hay en mi vida que te interesa? Y tú lo señalas. Y ahí nos señala el corazón para que Jesús venga, y así como a nosotros nos señala a Jesús, a Jesús le señala el corazón de cada uno de nosotros.

Queridos hermanos, sintamos hoy esa presencia de María Madre, la Madre que siempre dirá "hagan lo que Jesús les diga". Nos señala a Jesús, pero la Madre que le dice a Jesús: hacé lo que éste te está pidiendo. Esa es María. Esa es nuestra Madre, Nuestra Señora apressada para estar cerca de nosotros, que ella nos bendiga a todos. Amén.


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Capilla de las Apariciones del Santuario de Nuestra Señora de Fátima

Sábado, 5 de agosto de 2023