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30 marzo 2014

Evangelio. Domingo IV de Cuaresma.


+ Según San Juan 9, 1-41.

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego?. Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: Vete, lávate en la piscina de Siloé (que quiere decir Enviado). El fue, se lavó y volvió ya viendo.
Los vecinos y los que solían verle antes, pues era mendigo, decían: ¿No es éste el que se sentaba para mendigar?. Unos decían: Es él. No, decían otros, sino que es uno que se le parece. Pero él decía: Soy yo. Le dijeron entonces: ¿Cómo, pues, se te han abierto los ojos?. Él respondió: Ese hombre que se llama Jesús, hizo barro, me untó los ojos y me dijo: Vete a Siloé y lávate. Yo fui, me lavé y vi. Ellos le dijeron: ¿Dónde está ése?. El respondió: No lo sé.
Lo llevan donde los fariseos al que antes era ciego. Pero era sábado el día en que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. Los fariseos a su vez le preguntaron cómo había recobrado la vista. Él les dijo: Me puso barro sobre los ojos, me lavé y veo. Algunos fariseos decían: Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado. Otros decían: Pero, ¿cómo puede un pecador realizar semejantes señales?. Y había disensión entre ellos. Entonces le dicen otra vez al ciego: ¿Y tú qué dices de Él, ya que te ha abierto los ojos?. Él respondió: Que es un profeta.
No creyeron los judíos que aquel hombre hubiera sido ciego, hasta que llamaron a los padres del que había recobrado la vista y les preguntaron: ¿Es éste vuestro hijo, el que decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora?. Sus padres respondieron: Nosotros sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Pero, cómo ve ahora, no lo sabemos; ni quién le ha abierto los ojos, eso nosotros no lo sabemos. Preguntadle; edad tiene; puede hablar de sí mismo. Sus padres decían esto por miedo por los judíos, pues los judíos se habían puesto ya de acuerdo en que, si alguno le reconocía como Cristo, quedara excluido de la sinagoga. Por eso dijeron sus padres: Edad tiene; preguntádselo a él.
Le llamaron por segunda vez al hombre que había sido ciego y le dijeron: Da gloria a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es un pecador. Les respondió: Si es un pecador, no lo sé. Sólo sé una cosa: que era ciego y ahora veo. Le dijeron entonces: ¿Qué hizo contigo? ¿Cómo te abrió los ojos?. Él replicó:«Os lo he dicho ya, y no me habéis escuchado. ¿Por qué queréis oírlo otra vez? ¿Es qué queréis también vosotros haceros discípulos suyos?. Ellos le llenaron de injurias y le dijeron: Tú eres discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios; pero ése no sabemos de dónde es. El hombre les respondió: Eso es lo extraño: que vosotros no sepáis de dónde es y que me haya abierto a mí los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores; mas, si uno es religioso y cumple su voluntad, a ése le escucha. Jamás se ha oído decir que alguien haya abierto los ojos de un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no podría hacer nada». Ellos le respondieron: «Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?. Y le echaron fuera.
Jesús se enteró de que le habían echado fuera y, encontrándose con él, le dijo: ¿Tú crees en el Hijo del hombre?. El respondió: ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?. Jesús le dijo: Le has visto; el que está hablando contigo, ése es. Él entonces dijo: Creo, Señor. Y se postró ante Él. Y dijo Jesús: Para un juicio he venido a este mundo: para que los que no ven, vean; y los que ven, se vuelvan ciegos. Algunos fariseos que estaban con él oyeron esto y le dijeron: Es que también nosotros somos ciegos?. Jesús les respondió: Si fuerais ciegos, no tendríais pecado; pero, como decís: Vemos vuestro pecado permanece.



Reflexión.

Jesús fue causa de una gran alegría para aquel ciego de nacimiento a quien otorgó la vista corporal y la luz espiritual. El ciego creyó y recibió la luz de Cristo. En cambio, aquellos fariseos, que se creían en la sabiduría y en la luz, permanecieron ciegos por su dureza de corazón y por su pecado.
Sin la luz de la fe seríamos prácticamente ciegos. Nosotros hemos recibido la luz de Jesucristo y hace falta que toda nuestra vida sea iluminada por esta luz. Más aun, esta luz ha de resplandecer en la santidad de la vida para que atraiga a muchos que todavía la desconocen.
La Pascua está cerca y el Señor quiere comunicarnos toda la alegría de la Resurrección. Dispongámonos para acogerla y celebrarla.

26 marzo 2014

Tu Cruz, mi vuelo...

En tu cruz, Señor, sólo hay dos palos, el que apunta como una flecha al cielo y el que acuesta tus brazos.

No hay cruz sin ellos y no hay vuelo. Sin ellos no hay abrazo. Abrazar y volar. Ansias del hombre en celo.
Abrazar esta tierra y llevármela dentro. Enséñame a ser tu abrazo. Y tu pecho. A ser regazo tuyo y camino hacia Ti de regreso.
Pero no camino mío, sino con muchos dentro. Dime cómo se ama hasta el extremo.

Y convierte en ave la cruz que ya llevo. ¡O que me lleva! porque ya estoy en vuelo.




Ignacio, sj

25 marzo 2014

Evangelio. La Anunciación del Señor.


+ Según San Lucas 1, 26-38.
Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo. Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.
María respondió al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?. El ángel le respondió: El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y este es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios. Dijo María: He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra. Y el ángel dejándola se fue.



Reflexión.

Con 15 años y sola, María tiene que dar una respuesta que cambiará la historia entera de la humanidad.
Desde hoy ha quedado libremente unida a la Obra de su Hijo, hoy comienza su Mediación. Desde hoy es Madre de los que son uno en Cristo. Tampoco San José queda al margen de los planes de Dios: él tiene que aceptar recibir a su esposa y dar nombre al Niño.
La Anunciación revela también a la Trinidad: el Padre envía al Hijo, encarnado por obra del Espíritu Santo.


23 marzo 2014

Evangelio. Domingo III de Cuaresma.


+ Según San Juan 4,5-11.9b- 26. 39a. 40- 42.
En aquel tiempo, Jesús llega, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, cerca de la heredad que Jacob dio a su hijo José. Allí estaba el pozo de Jacob. Jesús, como se había fatigado del camino, estaba sentado junto al pozo. Era alrededor de la hora sexta.
Llega una mujer de Samaría a sacar agua. Jesús le dice: Dame de beber. Pues sus discípulos se habían ido a la ciudad a comprar comida. Le dice a la mujer samaritana: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana? (Porque los judíos no se tratan con los samaritanos). Jesús le respondió: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: ‘Dame de beber’, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua viva. Le dice la mujer: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo; ¿de dónde, pues, tienes esa agua viva? ¿Es que tú eres más que nuestro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?. Jesús le respondió: Todo el que beba de esta agua, volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé se convertirá en él en fuente de agua que brota para vida eterna.
Le dice la mujer: Señor, dame de esa agua, para que no tenga más sed y no tenga que venir aquí a sacarla. El le dice: Vete, llama a tu marido y vuelve acá. Respondió la mujer: No tengo marido. Jesús le dice: Bien has dicho que no tienes marido, porque has tenido cinco maridos y el que ahora tienes no es marido tuyo; en eso has dicho la verdad.
Le dice la mujer: Señor, veo que eres un profeta. Nuestros padres adoraron en este monte y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dice: Créeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos. Pero llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y los que adoran, deben adorar en espíritu y verdad.
Le dice la mujer: Sé que va a venir el Mesías, el llamado Cristo. Cuando venga, nos lo explicará todo. Jesús le dice: Yo soy, el que te está hablando.
Muchos samaritanos de aquella ciudad creyeron en Él por las palabras de la mujer que atestiguaba: Me ha dicho todo lo que he hecho. Cuando llegaron donde Él los samaritanos, le rogaron que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Y fueron muchos más los que creyeron por sus palabras, y decían a la mujer: Ya no creemos por tus palabras; que nosotros mismos hemos oído y sabemos que éste es verdaderamente el Salvador del mundo.



Reflexión.

Ya hemos intentado muchas cosas, muchas soluciones para lograr una vida feliz.
La mayoría de ellas ni siquiera funcionan.
Se limitan a quedarse con el dinero que pagamos y a dejar el corazón aún más insatisfecho.
Otras parecen funcionar, pero al cabo de unos días, vemos que no resisten a la prueba del tiempo, al choque con los altibajos de la vida.
Y comenzamos a dudar de todo.
Y la vida parece una larga travesía por el desierto. Sedienta y sin ilusión.
¡Señor, que yo sólo en tí, encuentre la paz, el perdón y las fuerzas para levantarme!

19 marzo 2014

Evangelio. Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María.


+ Según San Mateo 1, 16.18- 21.24a.
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados. Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado.



Reflexión.

La Cuaresma es una buena ocasión para descubrir qué espera Dios de nosotros, y reforzar nuestro deseo de llevarlo a la práctica. Pidamos al buen Dios por intercesión del Esposo de María, como diremos en la colecta de la misa, que avancemos en nuestro camino de conversión imitando a San José en la aceptación de la voluntad de Dios y en el ejercicio de la caridad con el prójimo.




Oración a San José.

"San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, 
tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber,
tu mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos.
Protege bondadosamente a los que recurren confiadamente a ti.
Tu conoces sus aspiraciones y sus esperanzas.
Se dirigen a ti porque saben que tu los comprendes y proteges.
Tu también conociste pruebas, cansancio y trabajos.
Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida,
tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría
por el íntimo trato que goza con el Hijo de Dios,
el cual te fue confiado a ti a la vez que a María, su tierna Madre.
Amén."

17 marzo 2014

Un viaje por la Cuaresma… en clave de oración.

La Cuaresma: ir al desierto para encontrar lo esencial.
La cuaresma: dejarse iluminar por la Luz.
La cuaresma: dejarse guiar por el Señor que nos lleva por sus caminos.
La cuaresma: urgencia de conversión.
La cuaresma: cambiar de vida.
La cuaresma: hacer la voluntad de Dios.
La cuaresma: renovar la fe en la oración.
La cuaresma: corresponder a la elección y llamada del Señor.
La Cuaresma: tiempo favorable para  caminar y convertirse obrando según Dios.
La cuaresma: reconciliación con Dios y con los hermanos.
La cuaresma: confiar en los verdaderos valores.
La cuaresma: recordar el mensaje de Dios y ponerlo en práctica.
La cuaresma: amar a Dios sobre todas las cosas.

La Cuaresma: hacer brotar la vida que llevas en tu interior.
La cuaresma: acoger la vida.
La cuaresma: acompañar a Cristo en su Pasión.

16 marzo 2014

Evangelio. Domingo II de Cuaresma.


+ Según San Mateo 17, 1- 9.

En aquel tiempo, Jesús toma consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con Él. Tomando Pedro la palabra, dijo a Jesús: Señor, bueno es estarnos aquí. Si quieres, haré aquí tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías. Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle. Al oír esto los discípulos cayeron rostro en tierra llenos de miedo. Mas Jesús, acercándose a ellos, los tocó y dijo: Levantaos, no tengáis miedo. Ellos alzaron sus ojos y ya no vieron a nadie más que a Jesús solo. Y cuando bajaban del monte, Jesús les ordenó: No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos.



Reflexión.

El Evangelio de hoy, define lo que es la vida religiosa. Dios los escoge, lo lleva a un sitio aparte, "rezan" en comunidad y después los envía. Por eso, un verdadero religioso, tiene que estar contemplando a Dios en unión con sus hermanos/as de comunidad, y dar testimonio de lo que ha vivido en ese encuentro.
 
La transfiguración es un espléndido icono de nuestra redención, donde la carne del Señor es mostrada en el estallido de la resurrección. Así, si con el anuncio de la Pasión provocó angustia en los Apóstoles, con el fulgor de su divinidad los confirma en la esperanza y les anticipa el gozo pascual, aunque, ni Pedro, ni Santiago, ni Juan sepan exactamente qué significa esto de… resucitar de entre los muertos

12 marzo 2014

La Cruz.



La Cruz que Dios nos da es como un ancla que te sujeta a la realidad, y de alguna manera hace que tengas que aprender a vivir con paciencia un ritmo lento que no nos gusta porque es contrario a nuestra voluntad.
Mi voluntad sería correr, que todo lo que quiero se realizara rápido, que la vida estuviera en mis manos, pero, amigo mío, la Cruz es tu ayuda que te ancla a la realidad de que tú no eres Dios. La vida no esta en tus manos, pero la gran sorpresa es que si Dios te concede aceptar la cruz y entrar en la realidad que Dios quiere y no la que uno quiere, pues ves que no te mueres, que está llena de regalos y a la larga es muchísimo mejor que lo uno quería.
Ejemplo: Somos como esos niños malcriados que no quieren en absoluto obedecer en nada, que son independientes, pero un día obedecen y se dan cuenta de lo mucho que están equivocado.



¿Quién eres tú? ¿Y quien soy yo?
¿Qué quieres de mi Señor? ¿Y que quiero yo?




Por Fran, un sacerdote de la Región de Murcia.

09 marzo 2014

Evangelio. Domingo I de Cuaresma.


+ Según San Mateo 4, 1- 11.

En aquel tiempo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. Mas Él respondió: Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le lleva consigo a la Ciudad Santa, le pone sobre el alero del Templo, y le dice: Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: A sus ángeles te encomendará, y en sus manos te llevarán, para que no tropiece tu pie en piedra alguna. Jesús le dijo: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios. Todavía le lleva consigo el diablo a un monte muy alto, le muestra todos los reinos del mundo y su gloria, y le dice: Todo esto te daré si postrándote me adoras. Dijo entonces Jesús: Apártate, Satanás, porque está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, y sólo a Él darás culto. Entonces el diablo le deja. Y he aquí que se acercaron unos ángeles y le servían.



Reflexión.

La Cuaresma y el Evangelio de hoy nos enseñan que la vida es un camino que nos tiene que llevar al cielo. Pero, para poder ser merecedores de él, tenemos que ser probados por las tentaciones. Jesús quiso enseñarnos, al permitir ser tentado, cómo hemos de luchar y vencer en nuestras tentaciones: con la confianza en Dios y la oración, con la gracia divina y con la fortaleza.

06 marzo 2014

Reflexión de Cuaresma.


¿El centro de la cuaresma? Perder la vida para ganarla, como Cristo, en plena solidaridad con él.
Ayer miércoles, decíamos que el comienzo a la cuaresma, es un camino de preparación para la Pascua. Hoy Jesús nos dice que tenemos que hacer para alcanzar esa meta. Tenemos que renunciar a algo; más todavía, renunciar a nosotros mismos.
Como dice el concilio vaticano II, la cuaresma nos prepara para entregarnos más intensamente a oír la Palabra de Dios, a la oración. Un camino, en el que celebraremos el misterio pascual, sobre todo, recordando nuestro propio bautismo.
Que la penitencia, sea un propósito para reconciliarnos con el AMOR.
Los verbos renunciar, cargar y seguir, son sinónimos; como lo son aunque parezca extraño, el perder la vida por Cristo y ganarla.

05 marzo 2014

Evangelio y significado. Miércoles de ceniza.


+ Según San Mateo 6, 1- 6. 16- 18.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no lo vayas trompeteando por delante como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, con el fin de ser honrados por los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Y cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno sea visto, no por los hombres, sino por tu Padre que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.



Reflexión.

Hoy comenzamos nuestro itinerario hacia la Pascua, y el Evangelio nos recuerda los deberes fundamentales del cristiano, no sólo como preparación hacia un tiempo litúrgico, sino en preparación hacia la Pascua Eterna: Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos por ellos; de lo contrario no tendréis recompensa de vuestro Padre celestial.
La justicia de la que habla Jesús consiste en vivir conforme a los principios evangélicos, sin olvidar que «si vuestra justicia no supera la justicia de los doctores de la ley y de los fariseos, no entraréis en el Reino de los cielos.
La justicia nos lleva al amor, manifestado en la limosna y en obras de misericordia.



Símbolos y significados del miércoles de ceniza y la cuaresma.

El significado de la ceniza es la conversión y la penitencia, porque recuerda que la vida es frágil y estamos llamados a volver a Dios. No solo es una tradición, sino una actitud de regresar al Creador para que vivamos bien. Es la preparación para la Cuaresma (40 días antes) para la Pascua.

03 marzo 2014

Confianza, Amistad y Creer.


Hoy, después de varias cosas... he buscado en internet, concretamente en el diccionario de la Real Academia Española (RAE) el significado de tres palabras que eran:
Confianza, Amistad y Creer.

Y sus significados eran:
- Confianza -->  Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.
- Amistad --> Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.
- Creer --> Considerar una cosa como verdadera o segura.

¿Por que las escribo en ese orden?
Porque no hay una verdadera AMISTAD sin una previa confianza. No hay una AMISTAD de verdad sin que las dos personas CREAN el uno en el otro.

La confianza, te hace tener una esperanza firme en una persona, de ahí te lleva a tener una AMISTAD, y empiezas a tener un afecto  puro y sin interés, llegando a compartir todos tus secretos con la otra persona...
El trato diario, hace que creas en esa persona como verdadera y estés seguro de su CONFIANZA y AMISTAD.
Esa tres cosas, es lo mejor que te pueda regalar una persona. Es algo incalculable. Si alguien te lo da, siéntete afortunado.

Si falta una de esas tres cosa por parte de alguno, no se le puede llamar VERDADERA AMISTAD.
Y quien ha encontrado en una persona esos tres requisitos (confianza, amistad y cree) tiene un gran tesoro único e irrepetible. ¡No puede dejarlo perder!

02 marzo 2014

Evangelio. Domingo VIII del Tiempo Ordinario.


+ Según San Mateo 6, 24-34.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. Así que no os preocupéis del mañana: el mañana se preocupará de sí mismo. Cada día tiene bastante con su propio mal.



Reflexión.

En palabras de Benedicto XVI, «los hombres destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad». La caridad tiene que ir acompañada de la Verdad que es Cristo, para que no se convierta en un mero acto de filantropía, desnudo de todo el sentido espiritual cristiano, propio de los que viven según nos enseñó el Maestro.