26 julio 2017

Santa Ana y San Joaquín.


Ya que estaba determinado que la Virgen Madre de Dios nacería de Ana, la naturaleza no se atrevió a adelantarse al germen de la gracia, sino que esperó a dar su fruto hasta que la gracia hubo dado el suyo. Convenía, en efecto, que naciese como primogénita aquella de la que había de nacer el primogénito de toda la creación, en el cual todo se mantiene.

¡Oh bienaventurados esposos Joaquín y Ana! Toda la creación os está obligada, ya que por vosotros ofreció al Creador el más excelente de todos los dones, a saber, aquella madre casta, la única digna del Creador.

Alégrate, Ana, la estéril, que no dabas a luz; rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores. Salta de gozo, Joaquín, porque de tu hija un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, y será llamado: «Ángel del gran designio» de la salvación universal, «Dios poderoso». Este niño es Dios.

¡Oh bienaventurados esposos Joaquín y Ana, totalmente inmaculados! Sois conocidos por el fruto de vuestro vientre, tal como dice el Señor: Por sus frutos los conoceréis. Vosotros os esforzasteis en vivir siempre de una manera agradable a Dios y digna de aquella que tuvo en vosotros su origen. Con vuestra conducta casta y santa, ofrecisteis al mundo la joya de la virginidad, aquella que había de permanecer virgen antes del parto, en el parto y después del parto; aquella que, de un modo único y excepcional, cultivaría siempre la virginidad en su mente, en su alma y en su cuerpo.

¡Oh castísimos esposos Joaquín y Ana! Vosotros, guardando la castidad prescrita por la ley natural, conseguisteis, por la gracia de Dios, un fruto superior a la ley natural, ya que engendrasteis para el mundo a la que fue madre de Dios sin conocer varón. Vosotros, comportándoos en vuestras relaciones humanas de un modo piadoso y santo, engendrasteis una hija superior a los ángeles, que es ahora la reina de los ángeles. ¡Oh bellísima niña, sumamente amable! ¡Oh hija de Adán y madre de Dios! ¡Bienaventuradas las entrañas y el vientre de los que saliste! ¡Bienaventurados los brazos que te llevaron, los labios que tuvieron el privilegio de besarte castamente, es decir, únicamente los de tus padres, para que siempre y en todo guardaras intacta tu virginidad!

Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. Alzad fuerte la voz, alzadla, no temáis.


(De los Sermones de san Juan Damasceno, obispo)

Hoy celebramos la fiesta de los padres de la Virgen María: Santa Ana y San Joaquín.



Una antigua tradición, que arranca del siglo II, atribuye estos nombres a los padres de la Santísima Virgen María. El culto a santa Ana se introdujo ya en la Iglesia oriental en el siglo VI, y pasó a la occidental en el siglo X; el culto a san Joaquín es más reciente.

25 julio 2017

Hoy celebramos a Santiago Apóstol, Patrón de España.


Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.

Fue uno de los 12 apóstoles del Señor.

Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.

Fotos del concierto de Vanesa Martín. Plaza de toros de la Malagueta 22-07-2017. (Álbum II)

















24 julio 2017

Fotos del concierto de Vanesa Martín. Plaza de toros de la Malagueta 22-07-2017. (Álbum I)




























Procesión Marítima de la Virgen del Carmen. Málaga, 23-7-2017.








Reflexión. Domingo XV del Tiempo Ordinario. 16-7-2017.


El domingo pasado, veíamos como la Palabra de Dios y el Evangelio nos decían que Jesús ha venido a revelar el mensaje del Evangelio a la gente sencilla. Que no hace falta ser un buen teólogo o tener un doctorado en teología para vivir la Buena Noticia. Jesús está con nosotros, no nos deja solos, y con nuestras obras, daremos testimonio de nuestra vida cristiana. Menos palabras, y más actos.

En este domingo XV del Tiempo Ordinario, la Palabra de Dios se asemeja como las gotas de lluvia. Tenemos que dejarnos empapar por la Palabra para que ella nos ayude a trasformar nuestros fallos, en buenas obras… Abrirnos a Dios, para que esa semilla que todos llevamos dentro, florezca y seamos Evangelios vivos que anunciemos con nuestras obras y palabras el mensaje de la Buena Nueva.

Hoy, especial, acordémonos de nuestra Madre la Virgen, en su advocación del Carmen, y dejemos que cada uno de nosotros, seamos flores de ese jardín (significado de la palabra Carmen) y ella sea ejemplo para cada uno de verdadera cristiana, mujer de oración y fidelidad a la meditación de la Palabra de su Hijo Jesús.

En la Primera Lectura del Libro de Isaías, vemos como la Palabra de Dios tiene un papel importante en la vida de cada persona. Se puede secar la hierba, la flor se marchita, pero la palabra de Dios permanece para siempre. Vemos, como el texto deja claro, que Dios habla, actúa y es eficaz. Él no está lejos del ser humano.
Vivimos en una sociedad, en que muchas veces, la palabra no tiene valor. Se promete una cosa, y puede durar lo que tardemos en cambiar de opinión… Pero la Palabra de Dios es eficaz, promete y cumple. La Palaba libera, es la voluntad de Dios. Solo tenemos que cerrar el “paragua”, abrir la Biblia, y dejarnos empapar como cuando cae la lluvia. Dejarnos mojar por su Palabra.

En la Segunda Lectura de la carta de Pablo a los Romanos, vemos como compara los sufrimientos presentes del día a día, con la gloria que se nos tiene preparado un día, que no pasa, no se marchitará. La lectura nos habla de esclavitud, que toda la creación gime de dolor, padecen, sufren… Pero, los cristianos, tenemos al Espíritu que nos fortalece, nos ayude y guía a sobrellevar cada piedra del camino. Poner un toque diferente en nuestra sociedad, es saber alentar con esperanza al prójimo, estar al lado del que sufre y anticipar el reino de Dios, en medio de nuestro mundo que tanta falta le hace de que se moje del Evangelio y de actitudes coherentes de los propios cristianos.

En el Evangelio de Mateo, nos presenta a Dios como un sembrador generoso, que siembra en cada corazón de cada persona su Palabra. Al ser un sembrador misericordioso, no le importa si la semilla cae en el camino, o en las piedras, o entre zarzas. El sembrador conoce la vida de cada hombre y mujer y sabe, que todos pasamos por diferentes momentos en la vida. El sembrador, no está preocupado por poner la semilla en el sitio adecuado, sino, que las reparte libremente. Dios, el sembrador misericordioso, esparce en cada persona la semilla de su Palabra, y de nosotros depende, si somos capaces de regarla y dejarla crecer o no.
Dios nos deja la libertad, de acoger esa semilla o no… Lo importante es que sepamos ser conscientes que a pesar de a veces estar con las piedras, o con las zarzas, o en tierra que no de fruto, saquemos fuerza para volver a la tierra buena (sacramentos) y cojamos fuerza para dejarnos empapar por la Palabra, y abramos la semilla que cada uno llevamos dentro para que de fruto, y ese fruto pueda ser compartido con el resto de personas, en especial, los más necesitados.

Pidamos a la Virgen del Carmen, en este su día, que sepamos acoger la Palabra como ella supo hacerlo. Que tengamos un corazón generoso y agradecido, y en este tiempo de verano, preparemos nuestros campos con los diferentes sacramentos para que pueda dar fruto la semilla del Evangelio que llevamos dentro.

Tengamos un recuerdo en nuestra oración, por las diferentes congregaciones que tienen en este mes de julio sus capítulos generales, en especial, por mis Hermanas Trinitarias de Madrid, para que por la intercesión del P. Méndez y M. Mariana, sepan discernir los cambios futuros para mayor gloria de Dios y fidelidad al carisma en el servicio de la juventud necesitada.
Que así sea.


Más en:
http://www.revistaecclesia.com/salio-el-sembrador-a-sembrar-por-fray-jose-borja/