30 junio 2013

Evangelio. Domingo XIII del Tiempo Ordinario.


Según San Lucas 9, 51-62.

Sucedió que como se iban cumpliendo los días de su asunción, Jesús se afirmó en su voluntad de ir a Jerusalén, y envió mensajeros delante de sí, que fueron y entraron en un pueblo de samaritanos para prepararle posada; pero no le recibieron porque tenía intención de ir a Jerusalén. Al verlo sus discípulos Santiago y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo y los consuma?. Pero volviéndose, les reprendió; y se fueron a otro pueblo. Mientras iban caminando, uno le dijo: Te seguiré adondequiera que vayas. Jesús le dijo: Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. A otro dijo: Sígueme. Él respondió: Déjame ir primero a enterrar a mi padre. Le respondió: Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios. También otro le dijo: Te seguiré, Señor; pero déjame antes despedirme de los de mi casa. Le dijo Jesús: Nadie que pone la mano en el arado y mira hacia atrás es apto para el Reino de Dios.


Reflexión.


Hoy, el Evangelio nos invita a reflexionar sobre nuestro seguimiento de Cristo. Importa saber seguirlo como Él lo espera. Santiago y Juan aún no habían aprendido el mensaje de amor y de perdón. Los otros convocados aún no se desprendían realmente de sus lazos familiares. Para seguir a Jesucristo y cumplir con nuestra misión, hay que hacerlo libres de toda atadura.
Evangelizar es tarea de todos, aunque de modo diferente. Todos podemos y debemos apoyar, con nuestra oración, sacrificio y acción, la labor misionera, además del testimonio de nuestro perdón y comprensión para con los demás.

29 junio 2013

Hoy sábado, la Iglesia celebra la Solemnidad de San Pedro y San Pablo.


Según San Mateo 16, 13-19.

En aquel tiempo, llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?. Ellos dijeron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros, que Jeremías o uno de los profetas. Díceles Él: Y vosotros ¿quién decís que soy yo?. Simón Pedro contestó: Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo. Replicando Jesús le dijo: Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.


Reflexión.

Hoy es un día consagrado por el martirio de los apóstoles san Pedro y san Pablo. Pedro, primer predicador de la fe; Pablo, maestro esclarecido de la verdad. Es día para agradecer la fe apostólica, que es también la nuestra, proclamada por estas dos columnas con su predicación. Es la fe que vence al mundo, porque cree y anuncia que Jesús es el Hijo de Dios. La fe de los apóstoles es la fe de la Iglesia, una, santa, católica y apostólica.

28 junio 2013

El Papa Francisco dice...

Hay....

...quien piensa que para ser cristiano hay que estar de luto siempre.

... personas "que se disfrazan de cristianos" y pecan de excesiva superficialidad o de demasiada rigidez.

...Cristianos superficiales que creen pero de una forma difusa que piensan que para ser cristiano hay que estar de luto siempre. 

...Cristianos con cierta alegría superficial, y otros que viven en una vigilia fúnebre, no saben lo que es la alegría cristiana.

...En la Iglesia hay dos clases de cristianos: los de palabra de "Señor, Señor, Señor" y los cristianos de acción, de verdad. 

...Esta es la tentación de estos cristianos de palabra, de un cristianismo sin Jesús, un cristianismo sin Cristo. 


Y....

...El Señor hoy nos invita a construir nuestra vida cristiana sobre Él, la roca que es el que nos da la libertad y la alegría.


26 junio 2013

Rito de ordenación sacerdotal.


1a parte:

El candidato es presentado y llamado por su nombre. Y hace las promesas y votos ante el Obispo.


2a parte:

El candidato se postra en el suelo en señal de humildad y de súplica. Mientras se canta las letanías de los Santos. Se termina con esta oración:



Escúchanos, Señor Dios nuestro, y derrama sobre estos siervos tuyos la bendición del Espíritu Santo y la fuerza de la gracia sacerdotal, concede la abundancia de tus bienes a quienes consagramos en tu presencia, Por Jesucristo, nuestro Señor. Amen.



3a parte. Plegaria de ordenación sacerdotal

El obispo impone las manos sobre el candidato. Es el momento que el Espíritu Santo desciende por medio del sacramento, (acción sacramental) al ordenado. Termina con la oración consagratoria, y ya es sacerdote para siempre:



TE PEDIMOS, PADRE TODOPODEROSO, QUE CONFIERAS A ESTOS SIERVOS TUYOS
LA DIGNIDAD DEL PRESBITERADO;
RENUEVA EN SUS CORAZONES EL ESPÍRITU DE SANTIDAD;
RECIBAN DE TI EL SEGUNDO GRADO DEL MINISTERIO SACERDOTAL
Y SEAN, CON SU CONDUCTA, EJEMPLO DE VIDA.




4a parte. Unción de las manos.


Un vez revestido ya con las vestimentas del sacerdote, las manos son ungidas con el Santo Crisma, mientras que le dice el Obispo la Siguiente oración:


Jesucristo, el Señor, a quien el Padre ungió con la fuerza del Espíritu Santo,
te auxilie para santificar el pueblo cristiano y para ofrecer a Dios el sacrificio.


5a parte:

El Obispo entrega al nuevo sacerdote, el cáliz y la patena, mientras le dice la siguiente oración:



Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios. Considera lo que realizas e imita lo que conmemoras y conforma tu vida con el misterio de la Cruz.



6a parte:

Como muestra de acogida en el presbiterio, el obispo y los demás concelebrantes, dan un abrazo al nuevo sacerdote mientras le dicen:



La paz sea contigo, hermano.

24 junio 2013

¿Quién dice la gente que soy yo?



Hoy lunes, la Iglesia celebra la Solemnidad de San Juan Bautista.


Según San Lucas 1, 57-66. 80.
Se le cumplió a Isabel el tiempo de dar a luz, y tuvo un hijo. Oyeron sus vecinos y parientes que el Señor le había hecho gran misericordia, y se congratulaban con ella. Y sucedió que al octavo día fueron a circuncidar al niño, y querían ponerle el nombre de su padre, Zacarías, pero su madre, tomando la palabra, dijo: No; se ha de llamar Juan. Le decían: No hay nadie en tu parentela que tenga ese nombre. Y preguntaban por señas a su padre cómo quería que se le llamase. Él pidió una tablilla y escribió: Juan es su nombre. Y todos quedaron admirados. Y al punto se abrió su boca y su lengua, y hablaba bendiciendo a Dios. Invadió el temor a todos sus vecinos, y en toda la montaña de Judea se comentaban todas estas cosas; todos los que las oían las grababan en su corazón, diciendo: Pues ¿qué será este niño?. Porque, en efecto, la mano del Señor estaba con él. El niño crecía y su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su manifestación a Israel.


Reflexión.

Todos nosotros, por el bautismo, hemos sido elegidos y enviados a dar testimonio del Señor. San Juan es modelo y ayuda para nosotros; En sus actitudes de Precursor, manifestadas en su oración atenta al Espíritu, en su fortaleza y su humildad, nos ayudan a abrir horizontes nuevos de santidad para nosotros y para nuestros hermanos.

23 junio 2013

Evangelio. Domingo XII del Tiempo Ordinario.


Según San Lucas 9, 18-24.
Y sucedió que mientras Jesús estaba orando a solas, se hallaban con Él los discípulos y Él les preguntó: ¿Quién dice la gente que soy yo?. Ellos respondieron: Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado. Les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?. Pedro le contestó: El Cristo de Dios. Pero les mandó enérgicamente que no dijeran esto a nadie. Dijo: El Hijo del hombre debe sufrir mucho, y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar al tercer día. Decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí, ése la salvará.


Reflexión.

Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?. Pedro responde: El Hijo de Dios.
¿Cuál es nuestra respuesta? ¿Conocemos suficientemente a Jesús como para poder responder? La oración, la lectura del Evangelio, la vida sacramental y la Iglesia son fuentes inseparables que nos llevan a conocerle y a vivirlo. Hasta que no seamos capaces de responder con Pedro con todo el corazón y con la misma sencillez..., seguramente todavía no nos habremos dejado transformar por Él.

22 junio 2013

Alabad a Dios creador.


Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.

Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo, todos sus ejércitos.

Alabadlo, sol y luna;
alabadlo, estrellas lucientes.

Alabadlo, espacios celestes
y aguas que cuelgan en el cielo.

Alaben el nombre del Señor,
porque él lo mandó, y existieron.

Les dio consistencia perpetua
y una ley que no pasará.

Alabad al Señor en la tierra,
cetáceos y abismos del mar,

rayos, granizo, nieve y bruma,
viento huracanado que cumple sus órdenes,

montes y todas las sierras,
árboles frutales y cedros,

fieras y animales domésticos,
reptiles y pájaros que vuelan.

Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,

los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños,

alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.

Su majestad sobre el cielo y la tierra;
él acrece el vigor de su pueblo.

Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido.

20 junio 2013

Lo que dice el Papa Francisco que es la Santísima Trinidad.


La Santísima Trinidad no es el producto de razonamientos humanos; es el rostro con el que Dios mismo se ha revelado, no desde lo alto de una cátedra, sino caminando con la humanidad. 
Es justamente Jesús quien nos ha revelado al Padre y quien nos ha prometido el Espíritu Santo. Dios ha caminado con su pueblo en la historia del pueblo de Israel y Jesús ha caminado siempre con nosotros y nos ha prometido el Espíritu Santo que es fuego, que nos enseña todo lo que no sabemos, que dentro de nosotros nos guía, nos da buenas ideas y buenas inspiraciones.

La vida...


En la vida hay momentos en que extrañas mucho a una persona, y quisieras hacerla salir de tus sueños para estrecharla fuertemente en tus brazos.
Cuando una puerta se cierra, siempre hay otra que se abre pero seguimos mirando la puerta cerrada sin dar importancia a la que se acaba de abrir

No te fíes de las apariencias: a menudo son engañosas. No te obsesiones con la riqueza: es perecedera.
Busca a alguien que te comunique la sonrisa pues basta una sola de ellas para que el más triste día se transforme en otro mejor.
Busca a alguien que haga sonreir a tu corazón. - Sueña lo que deseas soñar. - Vé a donde deseas ir. Porque la vida es única y solo existe una posibilidadpara hacer las cosas que queremos hacer. enta ser lo que deseas ser.

Los afortunados no tienen necesariamente lo mejor de lo mejor. Simplemente escogen lo mejor de lo que encuentran en su camino.
El más hermoso futuro siempre dependerá de la necesidad de olvidar el pasado. Nunca podrás avanzar en la vida hasta que hayas superado los errores del pasado y todo lo que lastima tu corazón.
Cuando lloras como un niño todo tu entorno sonríe. Vive la vida plenamente, vé hasta el fin de las cosas siempre con alegría a pesar de las lágrimas de los otros.

- Agradece de corazón…

… A los que han marcado tu vida...
… A los que te han alegrado cuando realmente lo necesitabas...
… A los que te han mostrado las cosas positivas cuando tu tocabas fondo...
… A tus amigos...
… A aquellos de quienes no podrías prescindir...

- Y recuerda:

La vida no se cuenta por inhalaciones, si no por los momentos que te han cortado la respiración.

18 junio 2013

Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia.


Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia.

Diga la casa de Aarón: 
eterna es su misericordia.

Digan los fieles del Señor:
eterna es su misericordia.

En el peligro grité al Señor,
y me escuchó, poniéndome a salvo.

El Señor está conmigo: no temo;
¿qué podrá hacerme el hombre?
El Señor está conmigo y me auxilia,
veré la derrota de mis adversarios.

Mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los hombres,
mejor es refugiarse en el Señor
que fiarse de los jefes.

Todos los pueblos me rodeaban, 
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban cerrando el cerco,
en el nombre del Señor los rechacé;
me rodeaban como avispas,
ardiendo como fuego en las zarzas,
en el nombre del Señor los rechacé.

Empujaban y empujaban para derribarme,
pero el Señor me ayudó;
el Señor es mi fuerza y mi energía,
él es mi salvación.

Escuchad: hay cantos de victoria
en las tiendas de los justos:
«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa,
la diestra del Señor es poderosa».

No he de morir, viviré 
para contar las hazañas del Señor.
Me castigó, me castigó el Señor,
pero no me entregó a la muerte.

Abridme las puertas del triunfo,
y entraré para dar gracias al Señor.

Esta es la puerta del Señor:
los vencedores entrarán por ella.

Te doy gracias porque me escuchaste
y fuiste mi salvación.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente.

Éste es el día en que actuó el Señor:
sea nuestra alegría y nuestro gozo.
25Señor, danos la salvación;
Señor, danos prosperidad.

Bendito el que viene en nombre del Señor,
os bendecimos desde la casa del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.

Ordenad una procesión con ramos 
hasta los ángulos del altar.

Tú eres mi Dios, te doy gracias;
Dios mío, yo te ensalzo.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.

17 junio 2013

Comparto con ustedes una historia que me han pasado hoy por correo. Es sobre la INFINITA MISERICORDIA DE DIOS.

El sábado 26 por la tarde, sentí la imperiosa necesidad de contarles algo que tenía muy escondido dentro de mi corazón. Fue tan grande la emoción que sentí al recordarlo, que en mi interior prometí a Jesús que se los contaría. Pensé en esa frase tan importante del Evangelio: "no debemos callar lo que hemos visto y oído" :
Sucedió hace diez años, cuando mi hija Laura Victoria tenía tan solo cinco.

Una tarde de invierno al regresar del taller de pintura sobre tela, mi hija jugando con una amiga, se había golpeado su cara con el filo de la cama. La encontré cubriendo su naricita con un pañuelo lleno de sangre; el golpe había sido reciente. Mi esposo estaba tenso y muy preocupado.

La llevé a la clínica, me dieron las órdenes para que le sacara radiografías y que volviera por la tarde. Para ese entonces mi hijita casi no reaccionaba de la fiebre alta que tenía.

A mi regreso, uno de los pediatras me dijo que tenía el tabique quebrado, y que lo mejor era que un otorrino la evaluara. Saqué tuno y regresé. Era una doctora; le comenté lo del golpe, llevé las radiografías y le dije de la fiebre. Ella me dijo que el golpe no era grave y que la fiebre era producto de alguna enfermedad que estaba encubando. Todavía lo recuerdo y se me llenan los ojos de lágrimas. La doctora no me prestó mucha atención, es como si estuviera molesta porque yo creía que la fiebre era consecuencia del golpe.

Regresé a casa con mi pobre hija, la recosté y estuvo con fiebre toda la noche y durante el día siguiente. Yo lloraba tanto que no sabía que hacer; mi esposo casi no hablaba del miedo y la desesperación. Al anochecer llegaron a casa dos amigas, una de ellas su madrina. Vieron a Laurita en cama, con fiebre, sin hablar, como si fuese un trapito.

En ese momento agarré a mi hijita, me senté en un sillón y a ella sobre mis piernas. Mis amigas y yo pusimos las manos sobre ella y empezamos a rezar el Padrenuestro... en ese preciso momento brotó sangre de la nariz, automáticamente la fiebre cesó y entonces lloré de alegría. Dios mío muchos pensarán que quizás fue una casualidad, pero yo que lo viví creo que Dios obró con su infinita Misericordia y dio a nuestra hija otra oportunidad. No soy médica ni entendida en la materia, pero sé que acá únicamente Dios sanó a mi hija.

¿Porque lo callé tanto tiempo?... quizás Dios quería que hoy era el momento para contárselo a alguien, y alguien son ustedes. Solo Dios sabe la emoción que en éstos momentos tengo, él conoce mi corazón agradecido.

El 10 de Enero Laura Victoria cumplió sus 15 años, la agasajamos con un cumpleaños como ella quiso: sencillo, con sus amigos, familiares y nuestros mejores amigos. Éramos 50. Ese día la llevé a la Capilla "Nuestra Señora de Lourdes" y frente a la "Sacristía" le agradecimos a Dios por el Don de la Vida.

Y este amigos es nuestro testimonio, hoy me doy cuenta de lo valioso que es, y por supuesto que hay otros. Solo debemos hacer memoria de todos los sucesos de nuestra vida y seguramente muchas veces Dios obró, nos acompaño, y a lo mejor no nos dimos cuenta.

16 junio 2013

Evangelio. Domingo XI del Tiempo Ordinario.


Según San Mateos 7, 36-8,3.
Un fariseo le rogó que comiera con él, y, entrando en la casa del fariseo, se puso a la mesa. Había en la ciudad una mujer pecadora pública, quien al saber que estaba comiendo en casa del fariseo, llevó un frasco de alabastro de perfume, y poniéndose detrás, a los pies de Él, comenzó a llorar, y con sus lágrimas le mojaba los pies y con los cabellos de su cabeza se los secaba; besaba sus pies y los ungía con el perfume.
Al verlo el fariseo que le había invitado, se decía para sí: Si éste fuera profeta, sabría quién y qué clase de mujer es la que le está tocando, pues es una pecadora. Jesús le respondió: Simón, tengo algo que decirte. Él dijo: Di, maestro. Un acreedor tenía dos deudores: uno debía quinientos denarios y el otro cincuenta. Como no tenían para pagarle, perdonó a los dos. ¿Quién de ellos le amará más?. Respondió Simón: Supongo que aquel a quien perdonó más. Él le dijo: «Has juzgado bien», y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y no me diste agua para los pies. Ella, en cambio, ha mojado mis pies con lágrimas, y los ha secado con sus cabellos. No me diste el beso. Ella, desde que entró, no ha dejado de besarme los pies. No ungiste mi cabeza con aceite. Ella ha ungido mis pies con perfume. Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.
Y le dijo a ella: Tus pecados quedan perdonados. Los comensales empezaron a decirse para sí: ¿Quién es éste que hasta perdona los pecados?. Pero Él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz.
Y sucedió a continuación que iba por ciudades y pueblos, proclamando y anunciando la Buena Nueva del Reino de Dios; le acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes, Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.


Reflexión.

Hoy, el Evangelio nos explica que aquel que encuentra a Jesús no puede hacerlo con indiferencia. Como humanos, es muy difícil amar de verdad y saber perdonar a las personas, y caemos en la tentación de preocuparnos de las apariencias, para adquirir así la reputación de una vida virtuosa, mientras continuamos cultivando nuestra tendencia a juzgar y a no perdonar. El Evangelio nos hablan de la actitud de los fariseos frente a los publicanos. Pero hoy en día, nosotros cuando vamos a Misa, de camino de vuelta a casa, no dudamos en criticar negativamente a los demás...
Recordemos las palabras de Benedicto XVI (Papa Emérito) "que el nuevo culto cristiano abarca todos los aspectos de la vida, transfigurándola." Dejemos transfigurarnos por EL.

13 junio 2013

Oración.



A veces nos olvidamos de lo esencial...



Audiencia de ayer miércoles del Papa Francisco.

Queridos hermanos y hermanas ¡Buenos días!
Hoy voy a referirme brevemente sobre otro de los términos con los que el Concilio Vaticano II definió a la Iglesia, el de "Pueblo de Dios" (cf. Constitución dogmática Lumen Gentium, 9, Catecismo de la Iglesia Católica, 782). Y lo hago con algunas preguntas acerca de las cuales todo el mundo pueda reflexionar.

1. ¿Qué quiere decir "Pueblo de Dios"? En primer lugar, significa que Dios no pertenece de manera propia a ningún pueblo; porque es Él quien nos llama, nos convoca, nos invita a ser parte de su pueblo, y esta invitación esta dirigida a todos, sin distinción, porque la misericordia de Dios "quiere la salvación para todos "(1 Tim 2:04).

Jesús no dice a los Apóstoles y a nosotros que formemos un grupo exclusivo; un grupo de élite. Jesús dice: “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” (cf. Mt 28,19). San Pablo afirma que en el pueblo de Dios, en la Iglesia, "no hay ni judío ni griego... porque todos ustedes son uno en Cristo Jesús" (Gálatas 3:28).

Me gustaría decir a aquellos que se sienten lejos de Dios y de la Iglesia, a los que son temerosos o a los indiferentes, a los que piensan que ya no pueden cambiar: ¡el Señor también te está llamando a ti a ser parte de su pueblo y lo hace con gran respeto y amor!, ¡El nos invita a hacer parte de este pueblo; pueblo de Dios!

2. ¿Cómo se convierte en miembro de este pueblo? No es a través del nacimiento físico, sino por medio de un nuevo nacimiento. En el Evangelio, Jesús dice a Nicodemo que hay que nacer de lo alto, del agua y del Espíritu para entrar en el Reino de Dios (cf. Juan 3:3-5). Es "a través del Bautismo que nosotros somos introducidos en este pueblo, a través de la fe en Cristo, don de Dios que debe ser alimentado y hecho crecer en toda nuestra vida.

Preguntémonos: ¿cómo puedo hacer crecer la fe que he recibido del Bautismo?; ¿cómo hago crecer esta fe que yo he recibido y que el pueblo de Dios tiene?; ¿cómo hago para hacerla crecer?

3. ¿Cuál es la ley del pueblo de Dios? Es la ley del amor, amor a Dios y amor al prójimo, según el nuevo mandamiento que nos ha dejado el Señor (cf. Jn 13,34). Un amor, sin embargo, que no es sentimentalismo estéril o algo vago, sino que es el reconocer a Dios como único Señor de la vida y, al mismo tiempo, aceptar al otro como un verdadero hermano, superando divisiones, rivalidades, incomprensiones, egoísmos; las dos cosas van de la mano. ¡Cuánto camino todavía tenemos que recorrer para vivir de manera concreta esta nueva ley, la del Espíritu Santo que obra en nosotros, la de la caridad, la del amor!

Cuando vemos en el diario, en la TV, tantas guerras entre cristianos, ¡como puede pasar esto! Dentro del pueblo de Dios ¡cuántas guerras! En el barrio, en el puesto de trabajo ¡cuántas guerras por envidias y celos! También en la misma familia, cuantas guerras internas. Pidamos al Señor que nos haga entender bien esta ley del amor. ¡Que bueno! ¡Que hermoso es amarse los unos a los otros como verdaderos hermanos!, ¡que hermoso es esto!

Hagamos una cosa hoy: Quizá todos tenemos simpatías y antipatías. Quizá tantos de nosotros estamos enojados con alguno. Al menos digamos al Señor: Señor, yo estoy enojado con este, con aquella. Yo te pido por este y por aquel. Rezar por aquel con el que estamos enojados es un hermoso paso en esta ley del amor. ¡Hagámoslo hoy!

4. ¿Qué misión tiene este pueblo? La de llevar al mundo la esperanza y la salvación de Dios: ser signo del amor de Dios que llama a todos a la amistad con Él; ser levadura que hace fermentar toda la masa, sal que da sabor y preserva de la corrupción, luz que ilumina. A nuestro alrededor, basta abrir un periódico, para ver que la presencia del mal existe, que el Diablo actúa. Pero quisiera decir en voz alta, Dios es más fuerte. ¿Ustedes creen esto que Dios es más fuerte? Digámoslo juntos todos ¡Dios es más fuerte! ¡Todos!

¿Y saben por qué es más fuerte? Porque Él es el Señor. ¡Es el único Señor! Dios es más fuerte. ¡Bien!

Quisiera agregar que la realidad a veces oscura signada por el mal puede cambiar. Si nosotros primero les llevamos la luz del Evangelio sobre todo con nuestra vida. Si en un estadio, pensemos aquí el Roma Olímpico o en ese de San Lorenzo en Buenos Aires, en una noche oscura una persona enciende una luz, apenas se entrevé, pero si los otros setenta mil espectadores encienden cada uno su propia luz, el estadio se ilumina. Hagamos que nuestra vida sea una luz de Cristo. Juntos llevaremos la luz del Evangelio a toda la realidad.

5. ¿Cuál es el objetivo de este pueblo? El fin es el Reino de Dios, iniciado sobre la tierra por Dios mismo, y que debe ampliarse hasta el cumplimiento, cuando aparecerá Cristo, vida nuestra (cf. Lumen Gentium, 9). El fin entonces es la plena comunión con el Señor, entrar en su misma vida divina, donde viviremos la alegría de su amor sin medida. ¡Aquella alegría plena!

Queridos hermanos y hermanas, ser Iglesia es ser pueblo de Dios, de acuerdo con el gran proyecto de amor del Padre, quiere decir ser el fermento de Dios en esta nuestra humanidad, quiere decir anunciar y llevar la salvación de Dios en este mundo nuestro, que a menudo se pierde, necesitado de tener respuestas que alienten, que den esperanza, que den nuevo vigor en el camino.

Que la Iglesia sea un lugar de la misericordia y de la esperanza de Dios, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio. Y para sentirse recibido, amado, perdonado, animado. La Iglesia debe tener las puertas abiertas para que todos puedan venir y nosotros debemos salir de esas puertas y anunciar el Evangelio. ¡Muchas Gracias!

11 junio 2013

La paradoja de nuestro tiempo...

...es que tenemos edificios más altos y temperamentos más reducidos carreteras más anchas y puntos de vista más estrechos.

Gastamos más pero tenemos menos, compramos más pero disfrutamos menos. 
Tenemos casas más grandes y familias más chicas, mayores comodidades y menos tiempo. 
Tenemos más grados académicos pero menos sentido común.
Mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio.
Más expertos pero más problemas. mejor medicina pero menor bienestar. 

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, 
reímos muy poco, nos desvelamos demasiado. Amanecemos cansados, 
conducimos muy rápido, y nos enojamos demasiado. 
Leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez. 

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. 
Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente. 
Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. 
Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. 
Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. 

Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas,
pero no por ello mejores. Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. 
Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos más, pero aprendemos menos.. 
Planeamos más, pero logramos menos... Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. 

Producimos computadoras que pueden procesar mayor información y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos. Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Casas más lujosas, pero hogares rotos. 
Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, Son tiempos en que hay mucho en el escaparate
y muy poco en la bodega. Moral descartable y sexualizada.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos, porque ellos no estarán aquí siempre. Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de tí. 

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca, porque ése es el único tesoro que puedes dar
con el corazón sin que te cueste ni un céntimo. 


Y siempre recuerda:

La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan.

09 junio 2013

Evangelio. Domingo X del Tiempo Ordinario.


Según San Lucas 7, 11-17.

En aquel tiempo, Jesús se fue a una ciudad llamada Naím, e iban con Él sus discípulos y una gran muchedumbre. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda, a la que acompañaba mucha gente de la ciudad. Al verla el Señor, tuvo compasión de ella, y le dijo: No llores. Y, acercándose, tocó el féretro. Los que lo llevaban se pararon, y Él dijo: Joven, a ti te digo: levántate. El muerto se incorporó y se puso a hablar, y Él se lo dio a su madre. El temor se apoderó de todos, y glorificaban a Dios, diciendo: «Un gran profeta se ha levantado entre nosotros», y Dios ha visitado a su pueblo. Y lo que se decía de Él, se propagó por toda Judea y por toda la región circunvecina.


Reflexión.

Hoy también nosotros quisiéramos enjugar todas las lágrimas de este mundo. Los medios de comunicación nos muestran hoy más que nunca los dolores de la humanidad. Si pudiéramos, a tantos hombres y mujeres les diríamos levántate. Pero…, no podemos, ¡Ayúdanos Señor!
Ante esta sensación de impotencia, procuremos reaccionar con sentido sobrenatural y con sentido común. Sentido sobrenatural, en primer lugar, para ponernos inmediatamente en manos de Dios: no estamos solos. La impotencia es nuestra, no de Él. La peor de todas las tragedias es la moderna pretensión de edificar un mundo sin Dios e, incluso, a espaldas de Dios. Desde luego es posible edificar “algo” sin Dios, pero la historia nos ha mostrado sobradamente que este “algo” es frecuentemente inhumano. Aprendámoslo de una vez por todas: Sin mí no podéis hacer nada.
Y en segundo lugar, reflexionemos en lo que nos dijo el Papa Francisco: «conmoverse (“moverse-con”), compadecerse (“padecer-con”) el prójimo.

07 junio 2013

Viernes 7 de junio, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.


Oh Señor Jesús, a tu Sagrado Corazón yo confío esta intención...
Solo mírame, entonces haz conmigo lo que tu Corazón indique. Deja que tu Sagrado Corazón decida...Yo confío en ti...
Me abandono en tu Misericordia, Señor Jesús! Ella no me fallará. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
Sagrado Corazón de Jesús, creo en tu amor por mi. Sagrado Corazón de Jesús, que venga tu Reino.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, te he pedido por tantos favores, pero con ansias te imploro por esta petición. Tómala, ponla en tu abierto y roto corazón, y cuando el Padre Eterno la mire, cubierta por tu Preciosa Sangre, no podrá rehusarla.
Ya no sera mas mi oración, sino la tuya, Oh Jesús.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, pongo toda mi confianza en Ti. Nunca permitas que me confunda...

Amén



Oh amantísimo Jesús, como expresión de mi gratitud y en satisfacción de mis pecados yo, N…, os doy mi corazón. Me consagro enteramente a Vos y me propongo nunca más ofenderos o despreciar vuestra santa gracia.

Exposición del Santísimo.




Jesús mio,te adoro en el Sacramento de Tú amor
Te adoro en todos los Sagrarios del mundo.
Te adoro, sobre todo , en donde estás más abandonado y eres ofendido.
Te ofrezco todos los actos de adoración que has recibido desde la institución de este sacramento y recibirás hasta el fin de los siglos.
Te ofrezco principalmente las adoraciones de tu Santa Madre , de San José y de las almas más enamoradas de la Santa Eucaristía.
ACTO DE FE : Jesús mío creo en Ti ,que eres Hijo de Dios vivo que has venido a salvarnos.
Creo que estás presente en el Sacramento de Altar.
Creo que por amor estás en todos los Sagrarios del mundo,noche y día.
Creo que bendices a los que te visitan y escuchas los ruegos de quien se acerca a Ti.
Creo que eres el viático de los moribundos que te aman, para llevarlos al cielo.
Creo en Ti , y creo por los que no creen.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos . Amén  


Reflexión...



02 junio 2013

Evangelio. Domingo de la SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI.


Según San Lucas 9, 11-17.
En aquel tiempo, Jesús les hablaba acerca del Reino de Dios, y curaba a los que tenían necesidad de ser curados. Pero el día había comenzado a declinar, y acercándose los Doce, le dijeron: Despide a la gente para que vayan a los pueblos y aldeas del contorno y busquen alojamiento y comida, porque aquí estamos en un lugar deshabitado. Él les dijo: Dadles vosotros de comer. Pero ellos respondieron: No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente. Pues había como cinco mil hombres. Él dijo a sus discípulos: Haced que se acomoden por grupos de unos cincuenta. Hicieron acomodarse a todos. Tomó entonces los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición y los partió, y los iba dando a los discípulos para que los fueran sirviendo a la gente. Comieron todos hasta saciarse. Se recogieron los trozos que les habían sobrado: doce canastos.


Reflexión.
Hoy es el día más grande para el corazón de un cristiano, porque la Iglesia, después de festejar el Jueves Santo la institución de la Eucaristía, busca ahora la exaltación de este augusto Sacramento, tratando de que todos lo adoremos ilimitadamente. Esta invitación resume admirablemente cuáles tienen que ser los sentimientos de nuestro corazón ante la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Una mirada de fe, atenta y profunda, a este divino Sacramento, deja paso necesariamente a una oración agradecida y a un encendimiento del corazón. Un rápido examen de conciencia nos ayudará a advertir qué debemos hacer para tratar con más delicadeza a Jesús Sacramentado: la limpieza de nuestra alma. Siempre debe estar en gracia para recibirle. La frecuencia con la que nos acercamos a recibirlo, las veces que vamos a visitarlo en el Sagrario...

Deberían ser incontables los detalles con el Señor en la Eucaristía. Y que María, primer Sagrario que llevó a Jesús, nos ayude.