30 julio 2017

Evangelio. Domingo XVII del Tiempo Ordinario.


Según San Mateo 13, 44 - 52.

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo que, al encontrarlo un hombre, vuelve a esconderlo y, por la alegría que le da, va, vende todo lo que tiene y compra el campo aquel. 

También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra. 

También es semejante el Reino de los Cielos a una red que se echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen en cestos los buenos y tiran los malos. Así sucederá al fin del mundo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de entre los justos y los echarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. 

¿Habéis entendido todo esto?. Dícenle: «Sí». Y Él les dijo: Así, todo escriba que se ha hecho discípulo del Reino de los Cielos es semejante al dueño de una casa que saca de sus arcas lo nuevo y lo viejo.


Reflexión.

El tesoro que propone Jesús está enterrado en lo más profundo de nuestra alma, en el núcleo mismo de nuestro ser. Es el Reino de Dios. Quizá este tesoro sólo es encontrado por aquellos que no se dan por satisfechos fácilmente, por los que no se contentan con poca cosa, por los idealistas, por los aventurero

26 julio 2017

Celebramos a Madre Mariana.


María Ana Allsopp nace el día 24 de Noviembre de 1854, en la ciudad de Tepic (México) donde su padre ejercía la carrera diplomática. Es la segunda de cinco hermanos, que crecen felices rodeados del amor de sus padres y de una educación cristiana impregnada de alegría y confianza. Pero un suceso inesperado abre un nuevo cauce a su vida: cuando sólo tiene ocho años muere su madre: Poco después tiene que abandonar la tierra que la vio nacer.
Su padre, don Juan Allsopp, decide que María Ana y sus cuatro hermanos se trasladen a Madrid donde podrán recibir una educación esmerada junto a la familia de su madre.

La separación de su padre y de su tierra dejan en María Ana una huella importante. Pero los años siguientes, hasta su juventud, van a transcurrir en un hogar feliz. Mariama recuerda con cariño hermosos episodios de su adolescencia y juventud vividos en “la casa de la alegría” con sus hermanos, sus primos, su abuela y sus tíos.

Por los cargos que desempeñaba su padre, y el lugar que en Madrid ocupa la familia de su madre a los 21 años es presentada en Palacio una vez restaurada la Monarquía. A partir de entonces acude a las fiestas de la alta sociedad con naturalidad y gran desapego. Es simpática, risueña y sobre todo muy personal. Destaca por su libertad frente a las expectativas que en su  entorno tienen para ella. También destaca por su belleza, su gracia, su equilibrio temperamental y su gran personalidad.

La belleza y simpatía de María Ana tuvieron grandes admiradores y ella no les correspondió. Esquivó siempre el noviazgo. La escusa que ponía cuando insistentes le preguntaban por qué no se comprometía, era que la asustaba del matrimonio la idea de cansarse del hombre que llegara a ser su marido.

En realidad había nacido para otro tipo de matrimonio, más universal, con una maternidad ilimitadamente fecunda.

El atractivo de María Ana era centro de atención para muchos jóvenes que deseaban alcanzar la atención de tan admirable joven.

Tenía muchas amigas, pero una de ellas fue muy especial: María, la Virgen Madre, Maestra y AMIGA
En su infancia la adopta como Madre, en su juventud la siente también como amiga, y en su madurez acude a ella como Maestra y guía de su alma. A ella le confió siempre sus más íntimos deseos.


Más en:
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Santa Ana y San Joaquín.


Ya que estaba determinado que la Virgen Madre de Dios nacería de Ana, la naturaleza no se atrevió a adelantarse al germen de la gracia, sino que esperó a dar su fruto hasta que la gracia hubo dado el suyo. Convenía, en efecto, que naciese como primogénita aquella de la que había de nacer el primogénito de toda la creación, en el cual todo se mantiene.

¡Oh bienaventurados esposos Joaquín y Ana! Toda la creación os está obligada, ya que por vosotros ofreció al Creador el más excelente de todos los dones, a saber, aquella madre casta, la única digna del Creador.

Alégrate, Ana, la estéril, que no dabas a luz; rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores. Salta de gozo, Joaquín, porque de tu hija un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado, y será llamado: «Ángel del gran designio» de la salvación universal, «Dios poderoso». Este niño es Dios.

¡Oh bienaventurados esposos Joaquín y Ana, totalmente inmaculados! Sois conocidos por el fruto de vuestro vientre, tal como dice el Señor: Por sus frutos los conoceréis. Vosotros os esforzasteis en vivir siempre de una manera agradable a Dios y digna de aquella que tuvo en vosotros su origen. Con vuestra conducta casta y santa, ofrecisteis al mundo la joya de la virginidad, aquella que había de permanecer virgen antes del parto, en el parto y después del parto; aquella que, de un modo único y excepcional, cultivaría siempre la virginidad en su mente, en su alma y en su cuerpo.

¡Oh castísimos esposos Joaquín y Ana! Vosotros, guardando la castidad prescrita por la ley natural, conseguisteis, por la gracia de Dios, un fruto superior a la ley natural, ya que engendrasteis para el mundo a la que fue madre de Dios sin conocer varón. Vosotros, comportándoos en vuestras relaciones humanas de un modo piadoso y santo, engendrasteis una hija superior a los ángeles, que es ahora la reina de los ángeles. ¡Oh bellísima niña, sumamente amable! ¡Oh hija de Adán y madre de Dios! ¡Bienaventuradas las entrañas y el vientre de los que saliste! ¡Bienaventurados los brazos que te llevaron, los labios que tuvieron el privilegio de besarte castamente, es decir, únicamente los de tus padres, para que siempre y en todo guardaras intacta tu virginidad!

Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. Alzad fuerte la voz, alzadla, no temáis.


(De los Sermones de san Juan Damasceno, obispo)

Hoy celebramos la fiesta de los padres de la Virgen María: Santa Ana y San Joaquín.



Una antigua tradición, que arranca del siglo II, atribuye estos nombres a los padres de la Santísima Virgen María. El culto a santa Ana se introdujo ya en la Iglesia oriental en el siglo VI, y pasó a la occidental en el siglo X; el culto a san Joaquín es más reciente.

25 julio 2017

Hoy celebramos a Santiago Apóstol, Patrón de España.


Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista.

Fue uno de los 12 apóstoles del Señor.

Santiago formó parte del grupo de los tres preferidos de Jesús, junto con su hermano Juan y con Simón Pedro. Después de presenciar la pesca milagrosa, al oír que Jesús les decía: "Desde ahora seréis pescadores de hombres", dejó sus redes y a su padre y a su empresa pesquera y se fue con Jesucristo a colaborarle en su apostolado. Presenció todos los grandes milagros de Cristo, y con Pedro y Juan fueron los únicos que estuvieron presentes en la Transfiguración del Señor y en su Oración en el Huerto de Getsemaní. ¿Por qué lo prefería tanto Jesús? Quizás porque (como dice San Juan Crisóstomo) era el más atrevido y valiente para declararse amigo y seguidor del Redentor, o porque iba a ser el primero que derramaría su sangre por proclamar su fe en Jesucristo. Que Jesús nos tenga también a nosotros en el grupo de sus preferidos.

Fotos del concierto de Vanesa Martín. Plaza de toros de la Malagueta 22-07-2017. (Álbum II)