30 enero 2015

¿Quien es el Reformador de la Orden, Juan Bautista de la Concepción?


En Almodóvar del Campo, provincia de Ciudad Real, nació el 10 de julio de 1561 Juan García Rico. Desde muy pequeño aprendió de sus padres los valores de la humildad y el trabajo. Una visita inesperada a su casa cambió sus sueños. Cuando tenía trece años su familia tuvo que acoger a una monja carmelita que por entonces andaba fundando conventos para reformar la Orden del Carmelo, se llamaba Teresa de Jesús. Cuando la santa se despedía de la madre de Juan le dijo: "Usted, patrona, tiene aquí un hijo que ha de ser un muy gran santo, patrón de muchas almas y reformador de una cosa grandísima que se verá".
Entonces se puso a buscar lo que Dios quería de él: primero estudiando con los Carmelitas Descalzos de su pueblo, después teología en Baeza y Toledo. Es en Toledo donde conoce a los trinitarios y en 1580 comienza el noviciado, es decir, su preparación para ser religioso trinitario. Estudió después en Toledo y el Alcalá de Henares. Una vez sacerdote se hizo enseguida famoso por su forma de predicar, así que se lo rifaban en los conventos de la Orden para que fuera allí como predicador.

Precisamente es en una de estas predicaciones, en Sevilla, cuando recibe de Dios una inspiración para que se dedique a ser trinitario "de verdad". No es que no lo fuera hasta entonces, pero le parecía a él que vivía demasiado "relajado", con poco espíritu de cambio. Así que se apuntó a ir a Valdepeñas, donde se había abierto una casa trinitaria para los que quisieran vivir con ese espíritu de cambio.

Pronto se dio cuenta que aquello era casi un teatro, en realidad nadie quería cambiar, sólo descansar un poco. Juan, ni corto ni perezoso, se embarcó a Roma y allí pidió al papa que le diera un documento para que la casa de Valdepeñas, y otras que se apuntaran o abrieran nuevas, fuesen de verdad para quienes querían ser trinitarios al estilo auténtico de San Juan de Mata. El papa le dio ese documento el 20 de agosto de 1599.

A partir de ese momento va fundando casas trinitarias "reformadas" y cada vez eran más los jóvenes que se apuntaban al estilo sencillo de aquel manchego, que había cambiado su nombre por Juan Bautista de la Concepción, como símbolo de lo que quería también por dentro. Eligió una cruz roja y azul con los brazos rectos, símbolo de austeridad y sencillez.

Siguen las fundaciones: Alcalá de Henares, Madrid, Salamanca, Córdoba, Toledo, Baeza, Granada, Sevilla, Pamplona. Hasta que se puede formar la primera Provincia de la Reforma, en 1607, se llamará Provincia del Espíritu Santo, y sigue siendo la Provincia más antigua de la Orden Trinitaria, es a la que pertenecen nuestros colegios. Su primer Superior Provincial fue Juan Bautista de la Concepción. El 14 de febrero de 1613 moría en la casa de Córdoba. Había sufrido mucho, pero había amado más. Muchos otros seguirían su camino, hasta el día de hoy. Sus restos se veneran en la iglesia de los trinitarios de Córdoba.
Su fiesta se celebra el 14 de febrero.



(Cogido de la página web de los Trinitarios.)

26 enero 2015

Del 26 al 1, Semana Vocacional Trinitaria: BUSCA LO QUE TE HACE GRANDE.







Esta semana, la última de enero, coincidiendo con el día de la vocación trinitaria (28 de enero) celebramos la Semana Trinitaria 2015.

Es para todos nosotros un momento especial para reconocer y darnos cuenta que Dios nos busca a nosotros porque, a pesar de todo, nos necesita para completar la creación. Nuestra respuesta a esa búsqueda es a veces escondernos, a veces mostrarnos disponibles.Nosotros buscamos constantemente en nuestra vida, lo hacemos casi sin darnos cuenta. Entre todo lo que buscamos, también buscamos a Dios, buscamos dar sentido a lo que hacemos, buscamos cariño, buscamos pequeños tesoros que nos hagan felices. Es importante que sepamos identificar lo que buscamos, porque así sabremos mejor lo que somos. ¿Ya sabes lo que buscas?, porque lo que buscas es lo que te hace GRANDE.

“BUSCA LO QUE TE HACE GRANDE”


Sé capaz de pararte a pensar sobre ti y sobre el mundo…

Imagínate qué puedes llegar a ser…

Imagínate lo que puedes hacer con tu vida…

Atrévete a imaginar un mundo distinto…

Ponte en camino, busca lo que Dios quiere de ti..

Rompe las cadenas que siguen cerradas en el mundo…




(Cogido de la página de Trinijoven)

25 enero 2015

Como surge Infancia Misionera...



Hoy domingo, 25 de enero se celebra la Jornada de Infancia Misionera, una institución de la Iglesia universal que promueve la ayuda recíproca entre los niños del mundo. Gracias a la generosidad de los niños españoles, Obras Misionales Pontificias (OMP) envió el año pasado más de dos millones de euros para financiar proyectos de formación y desarrollo integral de la infancia en el mundo. Con este dinero se ayudó a 218.975 niños de 40 países, con proyectos de salud, educación y evangelización.

Los niños ayudan a los niños. Esa es la idea fuerza que ha movido a Infancia Misionera desde su creación en el siglo XIX. En esta iniciativa, los más pequeños son absolutos protagonistas: son los agentes de solidaridad y los beneficiarios de las ayudas. Infancia Misionera educa a los niños en la vida misionera y les da una visión universalista de la humanidad.

En total, los niños del mundo aportaron 15,6 millones de euros al Fondo Universal de Solidaridad de Infancia Misionera. De esta “hucha común” se financiaron 2.868 proyectos educativos, pastorales y de salud.

La Obra Pontificia de Infancia Misionera nació en Francia en 1843, por iniciativa del obispo francés monseñor Forbin- Janson, que invitó a los niños de su diócesis a colaborar con los niños de China. En 1922, el papa Pío XI asumió esta iniciativa como suya, y dio a esta Obra el carácter de “Pontificia”. La Obra Pontificia de Infancia Misionera se instauró en España en 1852, con el apoyo de la Reina Isabel II. La primera niña registrada fue su hija mayor, la Princesa de Asturias. Es pionera en la defensa de la infancia. Se adelantó 80 años a la Primera Declaración de los Derechos del Niño -la Declaración de Ginebra- y más de 100 años al nacimiento del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

Desde Málaga, año tras año, nuestros niños colaboran en proyectos que financia la infancia misionera ayudando a los niños y niñas que más sufren, a los más olvidados y marginados. El año pasado nuestra diócesis aportó 66.535 euros.

Desde aquí queremos felicitar a tantos niños malagueños que a través de sus colegios, sus parroquias y sus grupos, manifiestan su espíritu misionero y solidario con los demás niños del mundo. Este año, queriendo hacer realidad el lema: “Yo soy uno de ellos”.

La misionariedad de nuestra diócesis de Málaga se expresa de una forma especial a través de los pequeños, de su entusiasmo y de la generosidad que expresan con sus huchas, que no dudan en romper para compartir con los niños pobres del mundo.

Los gestos de muchos de nuestros niños ayudan también a los padres. Un padre me dijo que su hijo le abrió el corazón hablándole de los niños pobres del mundo y le preguntó: «Papá, ¿por qué nosotros tenemos tantas cosas y los niños de África tan pocas?» Muchas veces, nosotros los adultos tendríamos que preguntarnos si no sería necesario que fuésemos un poco más austeros para que tantos miles de niños pudieran vivir con un poquito de más dignidad. Que el Día de la Infancia Misionera abra nuestros corazones y nos haga ser mejores cristianos a todos.


(Cogido de: www.diocesismalaga.es)

Evangelio. Domingo III del Tiempo Ordinario. (Jornada de la Infancia Misionera)



Según San Marcos 1, 14-20.

Después que Juan fué entregado, marchó Jesús a Galilea; y proclamaba la Buena Nueva de Dios: El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva. Bordeando el mar de Galilea, vio a Simón y Andrés, el hermano de Simón, largando las redes en el mar, pues eran pescadores. Jesús les dijo: Venid conmigo, y os haré llegar a ser pescadores de hombres. Al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando un poco más adelante, vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan; estaban también en la barca arreglando las redes; y al instante los llamó. Y ellos, dejando a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros, se fueron tras Él.



Reflexión.

Ahora es la oportunidad de encontrar a Dios en Jesucristo; ahora es el momento de nuestra vida que empalma con la eternidad feliz o desgraciada; ahora es el tiempo que Dios nos proporciona para encontrarnos con Él, vivir como hijos suyos y hacer que los acontecimientos cotidianos tengan la carga divina que Jesucristo con su vida en el tiempo les ha impreso.
¡No podemos dejar perder la oportunidad presente! esta vida más o menos larga en el tiempo, pero siempre corta, pues la apariencia de este mundo pasa. Después, una eternidad con Dios y con sus fieles en vida y felicidad plenas, o lejos de Dios con los infieles en vida e infelicidad totales.

22 enero 2015

¿Quién es Juan de Mata?


En realidad se sabe muy poco de su infancia, ni siquiera es seguro el año de nacimiento, aunque se supone alrededor de 1154. Creció en el pequeño pueblo de Faucon, en la Provenza francesa, aunque en aquel tiempo su región pertenecía al Condado de Barcelona.
Con unos quince años sus padres lo enviaron a Paris para estudiar en la escuela de la catedral. Estudió con los mejores teólogos del siglo XII, sobre todo porque la escuela más famosa del momento era precisamente la de Paris, pero eso no dejaba a Juan contento, así que dejó la escuela de la catedral y se unió a la escuela de la abadía de San Víctor, donde enseñaba Ricardo de San Víctor, fundada por Hugo de San Víctor, que había transformado la teología describiendo la Trinidad como Amor y no como especulación filosófica.

El joven Juan no sabía lo que quería de su vida, es verdad que en aquellos tiempos todo el mundo hablaba de cruzadas, de recuperar los santos lugares a los musulmanes, de devolver al cristianismo su antigua gloria en el campo de batalla. Pero a Juan no le convencía ese estilo de hacer cristianismo. Cuando decidió ordenarse sacerdote pidió a Dios insistentemente que le diera una señal para saber qué hacer con su vida.

Celebró la primera Misa en Paris, acompañado por el obispo y el abad de san Víctor, y entonces, cuando consagraba el pan y el vino, sintió que Dios le llamaba a liberar, su visión se centraba en Cristo que liberaba por igual a un cristiano y a un musulmán. Esto dejó a Juan de Mata muy intrigado. ¿Cómo podía Cristo tratar igual a un musulmán y a un cristiano? ¿No eran acaso los musulmanes los que ocupaban el sepulcro de Cristo?

Para meditar bien todo esto se fue a pasar un tiempo a un lugar cercano a Paris, llamado Cerfroid, donde algunos ermitaños vivían solos y dedicados a la oración y la penitencia. Allí conoció a algunos de ellos e intercambió sus ideas y sueños. Entre otros destacó su amistad con Félix de Valois, el que más le animó para que comenzaran un nuevo camino en la Iglesia, haciendo ellos mismos aquello que Juan había intuido en la visión de su primera Misa.

Comenzaron a vivir juntos en una pequeña casa que les regalaron en aquel bosque de Cerfroid, era el año 1193. Cinco años después decidieron hacer más oficial la nueva comunidad, así que Juan de Mata viajó a Roma para pedir la aprobación del papa Inocencio III. El 17 de diciembre de 1198, el Papa no sólo aprobó la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos, sino que también dio a Juan de Mata una carta para el sultán de Marruecos, presentando su proyecto de redención. Después le regalaría una casa en Roma para que pudiera estar cerca de él una comunidad de estos religiosos, tan importantes en aquella época de cruzadas y guerras religiosas.

Lo único en lo que falló el Papa es que aquellos religiosos no querían saber nada de las cruzadas ni de las armas. Más bien se fueron haciendo famosos entre los mismos musulmanes por dedicarse a la misericordia sin mezclarse en otros temas que les enfrentaban a los cristianos.

No se sabe si Juan de Mata realizó algún rescate de cautivos. Según la tradición lo hizo en 1199, con la carta que le dio el Papa, pero no hay nada probado. Lo que sí se conoce es su gran actividad fundando nuevas comunidades, especialmente en Francia y España.



El 17 de diciembre de 1213 Juan de Mata murió en Roma, en la casa de Santo Tomás in Formis, en cuya fachada había mandado colocar tres años antes un gran mosaico representando la visión de su primera Misa. Unos quinientos años después, por avatares de la historia, sus reliquias viajaron a Madrid y en 1969 se depositaron en la iglesia de los trinitarios en Salamanca, donde aún se encuentran actualmente.
Su fiesta se celebra el 17 de diciembre.


(Cogido de la Página de los Religiosos Trinitarios.)

18 enero 2015

Evangelio. Domingo II del Tiempo Ordinario.


Según San Juan 1, 35-42.

Estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: "Este es el Cordero de Dios". Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: "¿Qué quieren?". Ellos le respondieron: "Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?". "Venid y lo veréis, les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde. Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: "Hemos encontrado al Mesías", que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: "Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas", que traducido significa Pedro. 



Reflexión.

También yo sigo a Jesús, pero... ¿qué quiero?, ¿qué busco? Es Él quien me lo pregunta: «De verdad, ¿qué quieres?». ¡Oh!, si fuera suficientemente audaz para decirle: «Te busco a ti, Jesús», seguro que le habría encontrado, «porque todo el que busca encuentra» (Mt 7,8). Pero soy demasiado cobarde y le respondo con palabras que no me comprometen demasiado: «¿Dónde vives?». Jesús no se conforma con mi respuesta, sabe demasiado bien que no es un montón de palabras lo que necesito, sino un amigo, el Amigo: Él. Por esto me dice: «Ven y lo verás», «venid y lo veréis».

12 enero 2015

Cristianos barnizados. Por el Papa Francisco el siete de noviembre del pasado año.


Hay personas que de cristiano tienen sólo el nombre, y su apellido es «mundano». Son «paganos con dos pinceladas de barniz», y nos parecen cristianos cuando los vemos en la misa del domingo. En realidad han caído poco a poco en la tentación de la «mediocridad». Y precisamente de esta tentación el Papa alertó en la misa del viernes 7 de noviembre.Para su meditación el Pontífice se remitió a un pasaje de la carta de san Pablo a los Filipenses (3, 17-4,1), donde el apóstol se dirige a ellos llamándoles «hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona». Y los exhorta a «imitar a algunos y no a otros», aconsejando que miren a «los que andan según el modelo que tenéis en nosotros».Del texto se comprende bien, explicó el Papa, que Pablo ya había hablado de esta cuestión en diversas ocasiones: «Porque —como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos— hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo». Sin embargo, continuó el Santo Padre, «los dos grupos estaban en la iglesia; todos iban a misa los domingos, alababan al Señor, se llamaban cristianos y bautizaban a los hijos». Entonces, «¿cuál era la diferencia?». Pablo es claro al respecto y recomienda a los Filipenses: «¡A estos ni los miréis! ¿Por qué? Porque se comportan como enemigos de la cruz de Cristo».En esencia, explicó el Papa, son «cristianos mundanos, cristianos de nombre». Son «cristianos paganos». Tienen «el nombre cristiano, pero la vida pagana» o, por decirlo de otra forma, «paganos con dos pinceladas de barniz de cristianismo: así se presentan como cristianos, pero son paganos».El Pontífice precisó que «esta gente, hermanos nuestros», no existían sólo en la época de Pablo. También hoy, advirtió, «hay muchos». Por ello «debemos estar atentos para no deslizarnos hacia la senda de los cristianos paganos, cristianos de la apariencia». En realidad «la tentación de acostumbrarse a la mediocridad —la mediocridad de estos cristianos— es precisamente su ruina, porque el corazón se entibia».Profundizando luego el concepto, «Pablo va explicando un poco esto y habla de “ciudadanía”»: «Somos ciudadanos del cielo». En cambio, precisa el apóstol, la ciudadanía de los enemigos de la cruz es únicamente «terrena: son ciudadanos del mundo, no del cielo». Y su «apellido es “mundano”». He aquí por qué Pablo recomienda con fuerza: «¡Estad atentos con estos!».Precisamente porque no es una cuestión referida sólo a los Filipenses de la época de Pablo, el Papa propuso una serie de interrogantes concretos para plantearse en un examen de conciencia: «A este punto cada uno de nosotros —¡también yo!— debe preguntarse: ¿tendré algo de estos? ¿Tendré algo de mundanidad dentro de mí? ¿Algo de paganismo? ¿Me gusta enorgullecerme? ¿Me gusta el dinero? ¿Me gusta el orgullo, la soberbia? ¿Dónde tengo mis raíces, es decir, de dónde soy ciudadano? ¿Del cielo o de la tierra? ¿Del mundo o del espíritu mundano?». En efecto, explicó citando nuevamente a Pablo, «somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo». ¿Y la ciudadanía de los enemigos de la cruz? El apóstol responde que «su paradero es la perdición». Así, añadió el Papa, «estos cristianos barnizados acabarán mal».Y es importante, continuó el Pontífice, mirar hacia el final con el fin de observar «dónde te conduce la ciudadanía que tú tienes en tu corazón»: la «ciudadanía mundana a la ruina; la de la cruz de Cristo al encuentro con Él».¿Cómo darse cuenta de que uno se desliza hacia la mundanidad, hacia la ciudadanía mundana? El Papa Francisco destacó, ante todo, que se trata de «un proceso que tiene lugar en nosotros». Se trata de «una tentación: uno se inclina hacia la mundanidad». Los signos para entender hacia dónde nos dirigimos, dijo el Pontífice, «están en el corazón: si amas y estás apegado al dinero, a la vanidad y al orgullo, vas por esa senda no buena; si buscas amar a Dios, servir a los demás, si eres dócil, humilde, servidor de los demás, vas por el buen camino». Y así «tu carné de ciudadanía es bueno: es del cielo». En cambio, «la otra es una ciudadanía que te llevará al mal».En la carta a los Filipenses, «Pablo habla de transfiguración». Y así, quienes «van por la senda de Jesús, en la humildad, la mansedumbre y el servicio a los demás, la oración, la adoración, serán transfigurados en la gloria. Y también los demás cambiarán». Pablo «es claro»: «Estad atentos al espíritu de la mundanidad». Porque, insistió el Papa, «se comienza con poco, luego se va lentamente y es un camino que se sigue sin esfuerzo. Te lleva solo».Es lo que testimonia el administrador del que habla san Lucas en el pasaje del Evangelio (16, 1-8) propuesto por la liturgia. «¿Cómo llegó —preguntó el Pontífice— este administrador al punto de estafar, de robar a su Señor? ¿Cómo llegó? ¿De un día para otro? ¡No! Poco a poco». Porque «el camino de la mundanidad de estos enemigos de la cruz de Cristo es así, te conduce a la corrupción. Y luego acaba como este hombre, robando abiertamente».De aquí «el consejo de Pablo» a los Filipenses: «Permaneced firmes en el Señor según el ejemplo que os he dado». Esta —concluyó el Papa— «es una hermosa gracia que hay que pedir: permanecer firmes en el Señor».


Homilía pronunciada por el Papa Francisco ayer, en la Solemnidad del Bautismo del Señor en la Capilla Sixtina.


Hemos escuchado en la primera lectura que el Señor se preocupa de sus hijos como un padre: se preocupa de dar a sus hijos un alimento sustancioso. Mediante el profeta Dios dice: «¿Por qué gastan dinero en lo que no es pan, y su salario en lo que no sacia?» (Is 55,2). Dios, como un buen papá y una buena mamá, quiere dar cosas buenas a sus hijos. Y ¿qué cosa es este alimento sustancioso que Dios nos da? Es su Palabra: su Palabra nos hace crecer, nos hace producir buenos frutos en la vida, como la lluvia y la nieve hacen bien a la tierra y la hacen fecunda (cfr. Is 55,10-11). Así ustedes padres, y también ustedes, padrinos y madrinas, abuelos, tíos, ayudaran a estos niños a crecer bien si darán a ellos la Palabra de Dios, el Evangelio de Jesús. ¡Y también lo harán con el ejemplo! Todos los días, tendrán la costumbre de leer un pasaje del Evangelio, pequeñito, y será el ejemplo para los hijos, ver a papá, a mamá, a los padrinos, abuelos, abuelas, tíos, leer la palabra de Dios.Ustedes mamás den a sus hijos la leche – incluso ahora, si lloran por hambre amamántenlos, ¿eh? Tranquilas. Agradezcamos al Señor por el don de la leche, y oremos por estas mamás – son muchas, lamentablemente – que no están en condiciones de dar de comer a sus hijos. Oremos y tratemos de ayudar a estas mamás. Entonces, lo que hace la leche por el cuerpo, la Palabra de Dios lo hace por el espíritu: la Palabra de Dios hace crecer la fe. Y gracias a la fe nosotros somos generados de Dios. Es esto lo que sucede en el Bautismo. Hemos escuchado al apóstol Juan: «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios» (1 Jn 5,1). En esta fe sus niños son bautizados. Hoy es su fe, queridos padres, padrinos y madrinas. Es la fe de la Iglesia, en la cual estos pequeños reciben el bautismo. Pero mañana, con la gracia de Dios, será su propia fe, su personal “sí” a Jesucristo, que nos dona el amor del Padre.Decía: es la fe de la Iglesia. Esto es muy importante. El Bautismo nos incorpora en el cuerpo de la Iglesia, en el pueblo santo de Dios. Y en este cuerpo, en este pueblo en camino, la fe viene transmitida de generación en generación: es la fe de la Iglesia. Es la fe de María, nuestra Madre, la fe de san José, de san Pedro, de san Andrés, de san Juan, la fe de los Apóstoles y de los Mártires, que ha llegado hasta nosotros, a través del bautismo. ¡Una cadena de transmisión de fe! ¡Y esto es muy bello! Es pasar de mano en mano la luz de la fe: lo expresaremos dentro de poco con el gesto de encender las velas del gran cirio pascual. El gran cirio representa Cristo resucitado, vivo en medio a nosotros. Ustedes, familias, tomen de Él la luz de la fe para transmitirla a sus hijos. Esta luz la toman en la Iglesia, en el cuerpo de Cristo, en el pueblo de Dios que camina en todo tiempo y en todo lugar.Enseñen a sus hijos que no se puede ser cristianos fuera de la Iglesia, no se puede seguir a Jesucristo sin la Iglesia, porque la Iglesia es madre y nos hace crecer en el amor a Jesucristo.Un último aspecto emerge con fuerza de las Lecturas bíblicas de hoy: en el Bautismo somos consagrados por el Espíritu Santo. La palabra “cristiano” significa esto, significa consagrado como Jesús, en el Espíritu con el cual ha sido consagrado Jesús en toda su existencia terrena. Él es el “Cristo”, ungido, consagrado, los bautizados somos “cristianos”, es decir, consagrados, ungidos. Entonces, queridos padres, queridos padrinos y madrinas, si quieren que sus hijos se hagan verdaderos cristianos, ayúdenlos a crecer “consagrados” en el Espíritu Santo, es decir, en el calor del amor de Dios, en la luz de su Palabra. Por esto, no se olviden de invocar siempre al Espíritu Santo, todos los días. “¿Ella reza señora? ¡Sí! ¿A quién le reza? Yo le rezo a Dios”. Pero Dios así no existe: Dios es la persona y en cuanto persona existe el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. “¿Tú, a quién le rezas? Al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. Habitualmente nosotros rezamos el “Padre Nuestro”, rezamos al Padre. Pero al Espíritu Santo no le rezamos tanto…¡Es tan importante rezarle al Espíritu Santo! Porque nos enseña a llevar adelante la familia, los niños, para que estos niños crezcan en esta atmósfera de la Trinidad Santa. Es precisamente el Espíritu que los lleva adelante. Por esto, no se olviden de invocar con frecuencia al Espíritu Santo, todos los días.Pueden hacerlo, por ejemplo, con esta sencilla oración: “Ven, Santo Espíritu, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor”. Pueden rezar esta oración por sus hijos, ¡además que por ustedes mismos!Cuando recen esta oración, sientan la presencia materna de la Virgen María. Ella nos enseña a rezar al Espíritu Santo, y a vivir según el Espíritu, como Jesús. La Virgen, nuestra madre, acompañe siempre el camino de sus hijos y de sus familias. Así sea.

11 enero 2015

Evangelio. Domingo de la Solemnidad del Bautismo del Señor.


Según San Lucas 2, 22-30.

Juan predicaba, diciendo: "Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo". En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: "Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección."


Reflexión. 

En las fiestas de Navidad hemos visto como Jesús se manifestaba a los pastores y a los magos que, llegando desde Oriente, lo adoraron y le ofrecieron sus dones. De hecho, la venida de Jesús al mundo es para manifestar el amor de Dios que nos salva.Y allí, en el Jordán, se produjo una nueva manifestación de la divinidad de Jesús: el cielo se abrió y el Espíritu Santo, en forma de paloma.
El mismo Jesús, el Hijo amado del Padre, manifestado a los judíos en el Jordán, se manifiesta continuamente a nosotros cada día. En la Iglesia, en la oración, en los hermanos...






10 enero 2015

Recorrido por el año 2014... Agradecimientos...

Bueno familia!!

Después de casi una semana que llevamos con el 2015 encima, hago un balance de todo lo ocurrido en el 2014, y creo que las palabras con más peso que resumen el año que ha terminado es AFORTUNADO y AGRADECIDO.
- Un 2014 que comenzaba con un cambio en mi vida... entraba a la Orden, y mi vida vocacional se iba encauzando...
- Un 2014 que dejaba por motivos vocacional, una Parroquia, mi segunda familia, mis apoyos...
¿Os cuento un secreto?
La que yo sigo llamando mi segunda familia y MI Parroquia, a pesar de los km que nos separa... siguen estando ahí SIEMPRE.
Por muchos años y km que no separen, seguiréis siendo y sois una parte importante y esencial en mi vida.
Y a las familias no se les deja de lado. Y creo que vosotros habéis sido, sois y seréis una debilidad mía, por mucho tiempo o distancia que nos separe.
G R A C I A S, a vosotros, los jóvenes de Santa Rosa.
- Un 2014, que cerraba un etapa de vida en la Orden, y en septiembre, se habría una nueva, el noviciado.
Miedo, alegría, nervios me invadían por ser algo nuevo. Eso que te hace decir... ME COMPROMETO...
Y a veces como he dicho antes, esa palabra da miedo... Pero ese miedo se va convirtiendo en gracia, don y llamada alegre.
- Un 2014, con un gran verano... Ese verano de ir para acá y para allá... Campamentos de mis Trinitarias, donde he conocido a personas increíbles, y donde he descubierto a personas grandes, aunque les conociera de antes...
Después corriendo que me iba en Familia Trinitaria a Francia, Cerfroid, París, Disney... donde he pasado grandes, únicos e irrepetibles momentos...
Por todo lo vivido... G R A C I A S.
- Un 2014, que tengo que agradecer a Dios Trinidad por ponerme a personas nueva en mi camino.
Personas que a pesar de conocerles de poco tiempo o sean importantes, han pasado a ser y son, importantes en mi vida.
En especial a mi mejor amiga, la que lleva aguantadome día a día mis tonterias, mis rayaeras...
La que está ahí SIEMPRE, a pesar de los km... la que desde hace siete años, es el significado de las palabras AMISTAD Y CONFIANZA en mi persona.
Esa amiga que más que una amiga, es un pilar importante y necesario en mi vida...
Carolina, gracias por ser lo que eres, una tesoro de amiga y soy rico porque sé que tengo a una amiga de verdad, en quien mirarme y poder desahogarme.
Te quiero.
- Un 2014, en el que he pasado mi primera navidad y noche vieja, fuera de mi familia.
Y que decirte a ti mama, hermanos y sobris... Que os quiero, os necesito... Y que gracias porque con vosotros puedo contar S I E M P R E.
Porque con vosotros siempre voy a tener un apoyo y una palabra de aliento y consuelo.
¿Mis sobris?
Son mis ganas y alegría de vivir.
Son mi vida.
O S Q U I E R O F A M I L I A.
- Y un 2014, que se apaga... Y no podía olvidarme de mi padre, que una vez más, aunque no esté físicamente ya en este mundo, siento que me y nos cuida y vela por nosotros.
Papá, te quiero.
-----Y ahora, un 2015 que empieza y que sinceramente le pido a Dios, que esté a mi lado, para que junto podamos vivir y escribir en mi libro de vida, lo que tenga que venir.
No olvidéis de rezar por mi 
Feliz 2015.
Y gracias a todos y cada uno de vosotros, porque sois la pieza que falta de ese puzzle que es mi vida. -----
Jose Borja