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31 enero 2014

La vida solo puede entenderse si se la analiza de cara al pasado; sin embargo, debe vivirse de cara al futuro.


Todo lo bueno y lo malo que nos haya traído el año que pasó, lo lamentable y lo que nos causó dolor, está en manos del Dios todopoderoso. Aun así, gracias a Dios, si de veras confiamos en el Señor Jesucristo, si lo hemos puesto todo sumisamente en Sus manos, Él puede hacer que brote miel de la roca y aguas dulces del desierto amargo del pasado, sea cual sea. ¡Él puede darte en este año nuevo belleza en lugar de cenizas, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado, y gozo por la mañana en vez de lamentos por la noche! Todo esto nos lo promete en Su Palabra, y qué delicia, saber que lo hará. Que somos Suyos, y que confiamos en Él.
Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Nuestro futuro no está limitado por nuestro pasado.
Independientemente de las decisiones que hayamos tomado, de las que otros hayan tomado por nosotros y de nuestras circunstancias actuales, el futuro sigue siendo tan halagüeño como las promesas de Dios, dos de las cuales son: «Si tenéis fe, […] nada os será imposible», y: «Al que cree todo le es posible». Si no estás en la situación en que desearías estar, aún hay tiempo para cambiar eso.
Mientras da vueltas el cielo, hay esperanza en el suelo.

La vida es un tapiz:
Nosotros somos la urdimbre; los ángeles, la trama; Dios, el tejedor. Solo el tejedor puede ver el diseño completo.
Tu pasado es importante, sin embargo es mucho menos importante con relación a tu presente que la manera en que concibes tu futuro.

No pienso que yo mismo lo haya logrado ya.
Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.
Revivir el pasado y lamentarnos de algunas cosas que hicimos, o sumirnos en el remordimiento por no haber hecho otras que nos hubiera gustado hacer, es propio de nuestra naturaleza humana. Dios lo comprende. Así y todo, es un error dejar de ver todo lo bueno que también trajeron esas experiencias: la madurez, la profundidad y otras enseñanzas que contribuyeron a forjar nuestro carácter y a prepararnos para cosas mayores y mejores que han de venir.

Al volver la mirada hacia el pasado debemos apreciar los bienes y dichas que nos deparó. No nos olvidemos de «todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro y todo lo amable» que también ha habido en nuestra vida. Demos gracias a Dios por las decisiones acertadas que tomamos en el pasado y por las que nos va a ayudar a tomar en un futuro.

Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!
El amor siempre halla de alguna manera.

28 enero 2014

Hoy celebramos el día de la Vocación Trinitaria.





El 28 de enero de 1193, Juan de Mata descubre la vocación al ver en su primera Misa, a Jesús Redentor liberando a dos cautivos.
De ahí viene el único símbolo de la Orden Trinitaria: Signum Ordinis. 








Foto de San Juan de Mata
en la Consagración, cuando tuvo
la visión. 

27 enero 2014

Mañana martes 28 de enero, celebramos el día de las Vocaciones Trinitarias... Reflexión sobre el seguimiento y los religiosos Trinitarios.


- El seguir a Cristo es para el religioso el motivo más eficaz para abrazar los consejos evangélicos.
La castidad consagrada, la pobreza, la obediencia la humildad, el amor, la cruz y la austeridad en la vida, sólo tendrán su explicación completa, si se practican porque así lo enseñó y practicó Jesús.

- Entre todos los religiosos nos aventajó Dios al hacernos vasos escogidos, para que llevemos por el mundo este nombre admirable de la Santísima Trinidad, que en sí encierra estas Tres personas, el Padre... el Hijo... y el Espíritu Santo.


San Juan Bautista De La Concepción. Reformador de la Orden.
(Escrito original. VI 4)

Mañana martes 28 de enero, celebramos el día de las Vocaciones Trinitarias... Reflexión sobre la vocación verdadera.


La vocación verdadera es un don y una gracia que Dios pone en el alma de la persona, para que busque a Dios. No hay que tener miedo a las dificultades.
Es un deseo de dejar el mundo y unirse con Dios. Es tener tocado al corazón como una aguja de reloj que no para... Es sacar el corazón de sí mismo y ponerlo completamente en ÉL. Tener deseos de imitar a los ángeles.
Es un abrir los ojos para conocer los peligros presentes, teniendo el ardiente deseo de que Dios nos libra de ellos.
Es un deseo de Dios y aborrecimiento del pecado.

San Juan Bautista de la Concepción. Reformador de la Orden.
(Traducción de sus escritos. VII 182 ab)

26 enero 2014

Evangelio. Domingo III del Tiempo Ordinario.


Segunda Lectura de Corintios.

Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio. Porque, hermanos míos, estoy informado de vosotros, por los de Cloe, que existen discordias entre vosotros. Me refiero a que cada uno de vosotros dice: Yo soy de Pablo, Yo de Apolo, Yo de Cefas, Yo de Cristo. ¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio. Y no con palabras sabias, para no desvirtuar la cruz de Cristo.


+ Según San Mateo 4, 12-23.

Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazaret, vino a residir en Cafarnaúm junto al mar, en el término de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera el oráculo del profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.
Caminando por la ribera del mar de Galilea vio a dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés, echando la red en el mar, pues eran pescadores, y les dice: Venid conmigo, y os haré pescadores de hombres. Y ellos al instante, dejando las redes, le siguieron. Caminando adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, que estaban en la barca con su padre Zebedeo arreglando sus redes; y los llamó. Y ellos al instante, dejando la barca y a su padre, le siguieron. Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.


Reflexión.


¿Y yo me dejo ser de Cristo?¿Me hago mi propio dios con divisiones?
El evangelio nos habla que dejaron las redes inmediatamente y le siguieron. ¿Que redes hoy en día nos impiden seguir a Jesús inmediatamente? Seguir a Jesús conlleva DEJARLO TODO... No vale un "ahora voy" es ¡¡ya!! ¿Cuesta verdad?Pues entonces es porque vale. ANIMO no estás solo.

Cumplir la voluntad de Dios, ser justos en cualquier ambiente, y seguir el dictamen de la conciencia bien formada exige una fortaleza que hemos de pedir para todos, porque el peligro de la cobardía es grande. Que María a ejemplo de María, sepamos cada día siendo FIEL al seguimiento de Jesús.

23 enero 2014

Muchas veces, hacemos de las religiones equipos de fútbol. Llegando a ser rivales... Os invito a que leáis esta historia de Jesús y sus amigos. Ya que estamos en la semana de oración por la unidad de los Cristianos.


Jesús nos dijo que nunca había visto un partido de fútbol, de modo que mis amigos y yo le llevamos a uno. Fue una feroz batalla entre los “Punchers” protestantes y los “Crusaders” católicos.
Marcaron primero los “Crusaders”. Jesús aplaudió entusiasmado, lanzando al aire su sombrero. Después marcaron los “Punchers”. Y Jesús volvió a aplaudir con ilusión y nuevamente voló su sombrero por los aires.
Esto pareció desconcertar a un hombre que se encontraba detrás de nosotros. Dio una palmada a Jesús en el hombro y él preguntó: “¿A qué equipo apoya usted, buen hombre?”.
“¿Yo?”, respondió Jesús visiblemente excitado por el juego “Ah, pues no animo a ningún equipo. Simplemente disfruto del juego”.
El hombre, se volvió a su vecino de al lado y, con gesto despectivo, le dijo: “Humm… ¡Un ateo!”.
Al regresar, le informamos, a Jesús, en pocas palabras acerca de la situación religiosa del mundo actual. 
“Es curioso lo que ocurre con las personas religiosas, Señor”, le decíamos. “Siempre parecen pensar que Dios está de su parte y en contra de los del otro bando”. 
Jesús asintió: “Por eso es por lo que Yo no apoyo a las religiones, sino a las personas”, nos dijo. “Las personas son más importantes que las religiones”.

Homilía del Papa Francisco en pasado 21 de enero en Santa Marta: Dios jamás habla “a la masa”, lo hace personalmente.


Custodiemos nuestra pequeñez para dialogar con la grandeza del Señor. Lo afirmó el Papa Francisco en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. El Pontífice subrayó que el Señor tiene con nosotros una relación personal y elige siempre a los pequeños quien tiene menos poder, es porque mira a nuestra humildad.

Según señala Radio Vaticano, el Santo Padre dijo en su homilía que “la relación del Señor con su pueblo es una relación personal” “siempre, de persona a persona”. Él, agregó, “es el Señor y el pueblo tiene un nombre”, “no es un diálogo entre el poderoso y la masa”. Es un diálogo “personal”.

“Y en un pueblo, cada uno tiene su lugar. El Señor jamás habla a la gente así, a la masa, jamás. Habla siempre personalmente, con los nombres. Y elige personalmente. El relato de la creación es una figura que hace ver esto: es el mismo Señor que con sus manos artesanalmente hace al hombre y le da un nombre: 'Tú te llamas Adán'. Y así comienza aquella relación entre Dios y la persona. Y hay otra cosa, una relación entre Dios y nosotros pequeños: Dios, es grande, y nosotros pequeños. Cuando debe elegir a las personas, también a su pueblo, Dios siempre elige a los pequeños”.

Dios, prosiguió, elige a su pueblo porque es “el más pequeño”, tiene “menos poder” que los otros pueblos. Precisamente hay un “diálogo entre Dios y la pequeñez humana”. También la Virgen dirá: “El Señor ha mirado mi humildad”. El Señor “ha elegido a los pequeños”.

En la primera lectura de hoy, observó, “se ve claramente esta actitud del Señor”. El profeta Samuel está ante el más grande de los hijos de Jesé y piensa que sea “su consagrado, porque era un hombre alto, grande”. Pero el Señor, observó el Pontífice, le dice “No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado, porque aquello que ve el hombre no cuenta”.

De hecho, recalcó el Pontífice, “el hombre ve la apariencia, pero el Señor ve el corazón. El Señor elige según sus criterios”. Y elige “a los débiles y a los dóciles, para confundir a los poderosos de la tierra”. Al final, por lo tanto, “el Señor escoge a David, el más pequeño”, que “no contaba para su padre”. “No estaba en casa”, estaba “cuidando las ovejas”. El mismo David también “fue elegido”:

“Todos nosotros con el Bautismo hemos sido elegidos por el Señor. Todos somos elegidos. Nos ha elegido uno a uno. Nos ha dado un nombre y nos mira. Hay un diálogo, porque el Señor ama así. También David luego se volvió rey y se equivocó. Quizás cometió tantas equivocaciones, pero la Biblia nos cuenta dos errores fuertes, dos errores de aquellos grandes. ¿Qué hizo David? Se humilló. Volvió a su pequeñez y dijo: ‘Soy un pecador’. Y pidió perdón e hizo penitencia”.

Y después del segundo pecado, prosiguió, David dijo al Señor: “Castígame, no al pueblo. El pueblo no tiene la culpa, yo soy el culpable”. David, reflexionó el Santo Padre, “custodió su pequeñez, con el arrepentimiento, con la oración, con el llanto”. “Pensando en estas cosas, en este diálogo entre el Señor y nuestra pequeñez”, agregó, “me pregunto dónde está la fidelidad cristiana”.

“La fidelidad cristiana, nuestra fidelidad, es simplemente custodiar nuestra pequeñez, para que pueda dialogar con el Señor. Custodiar nuestra pequeñez. Por esto la humildad, la docilidad, son muy importantes en la vida del cristiano, porque es una custodia de la pequeñez, a la cual el Señor gusta mirar”.

“Y siempre existirá el diálogo entre nuestra pequeñez y la grandeza del Señor. Que el Señor nos dé, por intercesión de San David –también por la intercesión de la Virgen que cantaba alegre a Dios, porque había mirado su humildad– el Señor nos de la gracia de custodiar ante Él nuestra pequeñez”.

20 enero 2014

Mensaje del Papa Francisco para la 51 Jornada de oración por las vocaciones.


Queridos hermanos y hermanas:

1. El Evangelio relata que «Jesús recorría todas las ciudades y aldeas… Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas “como ovejas que no tienen pastor”. Entonces dice a sus discípulos: “La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”» (Mt 9,35-38). Estas palabras nos sorprenden, porque todos sabemos que primero es necesario arar, sembrar y cultivar para poder luego, a su debido tiempo, cosechar una mies abundante. Jesús, en cambio, afirma que «la mies es abundante». ¿Pero quién ha trabajado para que el resultado fuese así? La respuesta es una sola: Dios. Evidentemente el campo del cual habla Jesús es la humanidad, somos nosotros. Y la acción eficaz que es causa del «mucho fruto» es la gracia de Dios, la comunión con él (cf. Jn 15,5). Por tanto, la oración que Jesús pide a la Iglesia se refiere a la petición de incrementar el número de quienes están al servicio de su Reino. San Pablo, que fue uno de estos «colaboradores de Dios», se prodigó incansablemente por la causa del Evangelio y de la Iglesia. Con la conciencia de quien ha experimentado personalmente hasta qué punto es inescrutable la voluntad salvífica de Dios, y que la iniciativa de la gracia es el origen de toda vocación, el Apóstol recuerda a los cristianos de Corinto: «Vosotros sois campo de Dios» (1 Co 3,9). Así, primero nace dentro de nuestro corazón el asombro por una mies abundante que sólo Dios puede dar; luego, la gratitud por un amor que siempre nos precede; por último, la adoración por la obra que él ha hecho y que requiere nuestro libre compromiso de actuar con él y por él.

2. Muchas veces hemos rezado con las palabras del salmista: «Él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño» (Sal 100,3); o también: «El Señor se escogió a Jacob, a Israel en posesión suya» (Sal 135,4). Pues bien, nosotros somos «propiedad» de Dios no en el sentido de la posesión que hace esclavos, sino de un vínculo fuerte que nos une a Dios y entre nosotros, según un pacto de alianza que permanece eternamente «porque su amor es para siempre» (cf. Sal 136). En el relato de la vocación del profeta Jeremías, por ejemplo, Dios recuerda que él vela continuamente sobre cada uno para que se cumpla su Palabra en nosotros. La imagen elegida es la rama de almendro, el primero en florecer, anunciando el renacer de la vida en primavera (cf. Jr 1,11-12). Todo procede de él y es don suyo: el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, pero ―asegura el Apóstol―«vosotros sois de Cristo y Cristo de Dios» (1 Co 3,23). He aquí explicado el modo de pertenecer a Dios: a través de la relación única y personal con Jesús, que nos confirió el Bautismo desde el inicio de nuestro nacimiento a la vida nueva. Es Cristo, por lo tanto, quien continuamente nos interpela con su Palabra para que confiemos en él, amándole «con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser» (Mc 12,33). Por eso, toda vocación, no obstante la pluralidad de los caminos, requiere siempre un éxodo de sí mismos para centrar la propia existencia en Cristo y en su Evangelio. Tanto en la vida conyugal, como en las formas de consagración religiosa y en la vida sacerdotal, es necesario superar los modos de pensar y de actuar no concordes con la voluntad de Dios. Es un «éxodo que nos conduce a un camino de adoración al Señor y de servicio a él en los hermanos y hermanas». Por eso, todos estamos llamados a adorar a Cristo en nuestro corazón (cf. 1 P 3,15) para dejarnos alcanzar por el impulso de la gracia que anida en la semilla de la Palabra, que debe crecer en nosotros y transformarse en servicio concreto al prójimo. No debemos tener miedo: Dios sigue con pasión y maestría la obra fruto de sus manos en cada etapa de la vida. Jamás nos abandona. Le interesa que se cumpla su proyecto en nosotros, pero quiere conseguirlo con nuestro asentimiento y nuestra colaboración.

3. También hoy Jesús vive y camina en nuestras realidades de la vida ordinaria para acercarse a todos, comenzando por los últimos, y curarnos de nuestros males y enfermedades. Me dirijo ahora a aquellos que están bien dispuestos a ponerse a la escucha de la voz de Cristo que resuena en la Iglesia, para comprender cuál es la propia vocación. Os invito a escuchar y seguir a Jesús, a dejaros transformar interiormente por sus palabras que «son espíritu y vida» (Jn6,63). María, Madre de Jesús y nuestra, nos repite también a nosotros: «Haced lo que él os diga» (Jn 2,5). Os hará bien participar con confianza en un camino comunitario que sepa despertar en vosotros y en torno a vosotros las mejores energías. La vocación es un fruto que madura en el campo bien cultivado del amor recíproco que se hace servicio mutuo, en el contexto de una auténtica vida eclesial. Ninguna vocación nace por sí misma o vive por sí misma. La vocación surge del corazón de Dios y brota en la tierra buena del pueblo fiel, en la experiencia del amor fraterno. ¿Acaso no dijo Jesús: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn13,35)?

4. Queridos hermanos y hermanas, vivir este «“alto grado” de la vida cristiana ordinaria», significa algunas veces ir a contracorriente, y comporta también encontrarse con obstáculos, fuera y dentro de nosotros. Jesús mismo nos advierte: La buena semilla de la Palabra de Dios a menudo es robada por el Maligno, bloqueada por las tribulaciones, ahogada por preocupaciones y seducciones mundanas (cf.Mt 13,19-22). Todas estas dificultades podrían desalentarnos, replegándonos por sendas aparentemente más cómodas. Pero la verdadera alegría de los llamados consiste en creer y experimentar que él, el Señor, es fiel, y con él podemos caminar, ser discípulos y testigos del amor de Dios, abrir el corazón a grandes ideales, a cosas grandes. «Los cristianos no hemos sido elegidos por el Señor para pequeñeces. Id siempre más allá, hacia las cosas grandes. Poned en juego vuestra vida por los grandes ideales». A vosotros obispos, sacerdotes, religiosos, comunidades y familias cristianas os pido que orientéis la pastoral vocacional en esta dirección, acompañando a los jóvenes por itinerarios de santidad que, al ser personales, «exigen una auténtica pedagogía de la santidad, capaz de adaptarse a los ritmos de cada persona. Esta pedagogía debe integrar las riquezas de la propuesta dirigida a todos con las formas tradicionales de ayuda personal y de grupo, y con las formas más recientes ofrecidas en las asociaciones y en los movimientos reconocidos por la Iglesia».

Dispongamos por tanto nuestro corazón a ser «terreno bueno» para escuchar, acoger y vivir la Palabra y dar así fruto. Cuanto más nos unamos a Jesús con la oración, la Sagrada Escritura, la Eucaristía, los Sacramentos celebrados y vividos en la Iglesia, con la fraternidad vivida, tanto más crecerá en nosotros la alegría de colaborar con Dios al servicio del Reino de misericordia y de verdad, de justicia y de paz. Y la cosecha será abundante y en la medida de la gracia que sabremos acoger con docilidad en nosotros. Con este deseo, y pidiéndoos que recéis por mí, imparto de corazón a todos la Bendición Apostólica.

(De la página web del Vaticano)

19 enero 2014

El Papa Francisco, habla sobre el Ecumenismo. Hoy empieza la semana de oración por la unidad de los Cristianos.


Estamos llamados a vivir unidos y para responder adecuadamente se exigen unas acciones: “Una renovación permanente de la Iglesia en una fidelidad mayor a su vocación; la conversión del corazón; la oración en común; la formación ecuménica de los fieles y especialmente de los sacerdotes; el diálogo entre los teólogos y los encuentros entre los cristianos de diferentes Iglesias y comunidades; la colaboración entre cristianos en los diferentes campos
de servicio a los hombres” (CIC 821).

Francisco en la exhortación La alegría del Evangelio habla sobre el diálogo ecuménico en el capítulo cuarto: La dimensión social de la evangelización. Primero como llamada: “El empeño ecuménicoresponde a la oración del Señor Jesús que pide «que todos sean uno» (Jn 17,21). La credibilidad del anuncio cristiano sería mucho mayor si los cristianos superaran sus divisiones y la Iglesia realizara «la plenitud de catolicidad que le es propia, en aquellos hijos que, incorporados a ella ciertamente por el Bautismo, están, sin embargo, separados de su plena comunión” (EG 244).

Segundo como misión: “el ecumenismo es un aporte a la unidad de la familia humana” (EG 245). Y tercero advierte las dificultades reales que existen y señala un modo de trabajo: “El empeño por una unidad que facilite la acogida de Jesucristo deja de ser mera diplomacia o cumplimiento forzado, para convertirse en un camino ineludible de la evangelización. Los signos de división entre los cristianos en países que ya están destrozados por la violencia agregan más motivos de conflicto por parte de quienes deberíamos ser un atractivo fermento de paz. ¡Son tantas y tan valiosas las cosas que nos unen! Y si realmente creemos en la libre y generosa acción del Espíritu, ¡cuántas cosas podemos aprender unos de otros! No se trata sólo de recibir información sobre los demás para conocerlos mejor, sino de recoger lo que el Espíritu ha sembrado en ellos como un don también para nosotros” (EG 246).

Evangelio. Domingo II del Tiempo Ordinario.


+ Según San Juan 1, 29-34.

En aquel tiempo, al ver Juan a Jesús venir hacia él exclamó: He ahí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es por quien yo dije: Detrás de mí viene un hombre, que se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Y yo no le conocía, pero he venido a bautizar en agua para que él sea manifestado a Israel. Y Juan dio testimonio diciendo: He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: "Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios.




Reflexión.
(Tomada de la página de la Diócesis de Cartagena. Por el Obispo Lorca Planes)


Durante esta etapa que hoy comenzamos veremos la fidelidad de Dios y la necesidad de perseverar, para que el fiel cristiano disponga de un espacio de tiempo sosegado y pueda profundizar en el misterio de Cristo, a lo largo de todo el año, reposando la Palabra de Dios que se proclama, interiorizándola, revisando sus respuestas, actualizando su vida, acomodándola al Misterio del amor de Dios. Se dice algo muy bello en las indicaciones de este tiempo que: en lo ordinario es donde acontece lo extraordinario: el Misterio Pascual de Cristo y nuestra comunión con él. Entremos con gozo en el espesor de la existencia monótona y gris de cada día y potenciemos nuestra comunión con el Señor, vivo y presente en nuestra vida y en la de la Iglesia, a través de la Palabra de Dios y los Sacramentos.

Queda claro que somos nosotros los llamados y elegidos por Dios, y no al revés, Él ha sido el que ha salido a nuestro encuentro, incluso desde el vientre materno, para ofrecernos su Luz, que es salvación para todos los hombres. Haced lo posible por leer despacio el salmo y disfrutad con su contenido de acción de gracias, al comprobar cómo el que invoca al Señor es liberado de sus angustias. Aquí todos nos vemos retratados cuando nos dejamos llevar de la confianza en Dios, cuando le reconocemos en medio de nosotros. El salmista ha intentado resumir su experiencia de fe así: Yo, Señor, canto tu lealtad y tu fidelidad, que estas me ayuden, porque yo amo tu voluntad, ahora yo te ruego que tengas tú la voluntad de liberarme; yo no cerraré mis labios para la alabanza, tampoco cierres tu la compasión. Primero alaba al Señor y luego le pide, como hacemos en el Padrenuestro.

15 enero 2014

Teología sobre la Santísima Trinidad. Introducción, Personas Divinas, Procesiones Divinas, Relación en Dios, Misiones Trinitarias, Atribuciones Divinas.

INTRODUCCIÓN

Está en el Catecismo de la Iglesia Católica (CEC), entre los números 232 a 267.

En el 234 dice que es el MISTERIO CENTRAL de la vida del cristiano. Es la primera y más importante afirmación de fe.

Esto nos remite a que hay una Jerarquía en las verdades de fe, y da razón al denodado esfuerzo de Juan Pablo II, del que es partícipe todo cristiano, por el ecumenismo, es decir, la reunión en una sola Iglesia de todos los que creemos en Jesús, en la Santísima Trinidad, tenemos un solo bautismo y la misma revelación en la Biblia.

En el 235 trata del esquema de exposición: cómo se revela el Misterio de la Santísima Trinidad (I) (nros. 237-241.243.244), la doctrina de la Iglesia sobre ella (II) (242.245-248) y la Misiones Divinas (III).

En el 236 llama Teología a las misiones de Dios dentro de Sí Mismo, y Oikonomia las que realiza fuera de Sí. La primera se refiera a Dios en Sí Mismo, y la segunda a su Plan de Salvar.

El nro. 25l trata sobre algunos términos filosóficos que nos ayudan a comprender este Misterio.


PERSONAS DIVINAS

Son 3 Personas Distintas en una Sola Naturaleza Divina.

En el Catecismo, esto está explícitamente en los números 232.233 y 252.253.254.
Se distinguen por su origen. El Padre es tal porque de nadie procede y engendra al Hijo, desde toda la eternidad. Del Padre y del Hijo, por vía de amor, procede el Espíritu Santo.

Los tres se inhabitan. Donde está el Padre están los otros Dos, y así con cada uno. A esto se lo llama “pericóresis” o “circumincesión”: Los Unos están en el Otro y viceversa con cada Uno.

239: El Padre es origen, autor. Se puede expresar también mediante la imagen de la maternidad.

242: El Hijo es engendrado por el Padre desde toda la eternidad por vía de generación intelectual. Se conoce y admira en Él.

243-245: El Espíritu Santo.

246.247: Procede del Padre “y” del Hijo (filioque).

248: La tradición oriental: El Espíritu Santo procede del Padre “por” el Hijo.


PROCESIONES DIVINAS

Pertenece a lo llamado en el número 236 “Theología” (palabra griega), es decir, al conocimiento de Dios en Sí Mismo.

Partamos de que en Dios hay Inteligencia y Voluntad, Conocimiento y Amor. También podríamos agregar según San Juan de la Cruz: Memoria y Vida.

Hay dos procesiones en el Seno de la Santísima Trinidad:

El Hijo procede del Padre por el camino de la generación intelectual, por medio del conocer de Dios (vía intelectiva).

El Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo por el camino de la generación por el Amor, que es el camino volitivo, de la Voluntad Amorosa del Padre y del Hijo, y ese Amor se transforma en la tercera Persona Divina.

Estas relaciones se descubren en el catecismo entre los números 238-248, en especial el 242 y el 246.


RELACIONES EN DIOS.

También pertenece a la “Teología”, al Dios en Sí Mismo.

Hay 4 relaciones en Dios, que se dan mediante la oposición relativa de las Personas, lo que no rompe su Unidad de naturaleza ni la pericóresis o circumincesión, por la que donde está Una de Ellas están también las otras Dos.

La Paternidad. Del Padre con referencia al Hijo. Es la primera relación.

La Filialidad. Del Hijo con referencia al Padre, de Quien procede desde toda la eternidad por vía de conocimiento intelectual.

La Espiración Activa. El Padre y el Hijo se aman de tal manera que generan una Nueva Persona, el Espíritu Santo, por vía volitiva, “espiran activamente” el Amor.

La Espiración Pasiva. Es el Amor espirado por el Padre y el Hijo contemplado desde el Espíritu Santo. Desde Él, que recibe y es generado, la espiración del Padre y del Hijo es recibida, por lo tanto es una “espiración pasiva”.
Esto también se descubre en el Catecismo, principalmente al final del número 252, y en los números 254 y 255.


MISIONES TRINITARIAS

Las Misiones pertenecen a lo que el número 236 denomina “Oikonomia”, del griego, que significa “Economía de Salvación”, al Plan que Dios tiene para salvar.

Por lo tanto, éstas suceden hacia fuera del Seno Trinitario, apuntan al Plan de Salvación y presuponen un Envío.

Hay 2 Misiones “hacia fuera”:

La del Hijo enviado por el Padre. Es la encarnación redentora.

La del Espíritu Santo, enviado por el Padre y el Hijo, para dar testimonio de Jesús Resucitado, recrear la Iglesia y santificar a los hombres.

El Padre no es enviado, pero viene al alma en gracia, tal como leemos en Jn. 14,23 y Ap. 3,20.

En el Catecismo, esto lo descubrimos principalmente en los números 257 y 258 al final.

(De todas maneras, las operaciones divinas son comunes a las Tres Divinas Personas, por el misterio ya visto de la circumincesión o pericóresis).


ATRIBUCIONES DIVINAS

Tal como decíamos al fin del bloque anterior, las operaciones divinas son comunes a las Tres Divinas Personas, porque donde está Una de Ellas están también inhabitándose las Otras Dos. Están “como Una metida dentro de las Otras” (la pericóresis o circumincesión). La Trinidad tiene “una sola y misma operación”. Por lo tanto, crean las Tres, redimen las Tres y santifican las Tres.

Pero, por Apropiación o Atribución, se adjudica a alguna de Ellas determinada Obra: Por ejemplo, la Creación se “atribuye” al Padre. La Redención, al Hijo. La Santificación, al Espíritu Santo.
En el Catecismo, encontramos este tema en los números 257, 258 y 259.

Oración a Nuestra Señora del Buen Remedio.

Oh Dios
que por medio de la Virgen María ofreciste el remedio a los hombres:
concédenos experimentar su patrocinio en todas las necesidades, y alcanzar los gozos eternos.
Por Cristo Nuestro Señor.

11 enero 2014

Evangelio. Solemnidad del Bautismo del Señor.


+ Según San Mateo 3, 13-17.

En aquel tiempo, Jesús vino de Galilea al Jordán donde estaba Juan, para ser bautizado por él. Pero Juan trataba de impedírselo diciendo: Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?. Jesús le respondió: Déjame ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia. Entonces le dejó. Bautizado Jesús, salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco.



Reflexión.

Si en la navidad se manifestó la bondad y la ternura de Dios, si en epifanía se manifestó el amor abierto y universal de Dios, aquí se manifiesta el amor cercano y solidario de Dios.
Quiere decir que Dios ha asumido la condición humana desde lo más dentro y más verdadero; que ha asumido todo lo humano, con sus miserias y sus grandezas; que se ha metido dentro de nuestra piel, con todas sus consecuencias. 

06 enero 2014

Evangelio. Solemnidad de la Epifanía del Señor.


+ Según San Mateo 2, 1-12.

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: ¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. En oyéndolo, el rey Herodes se sobresaltó y con él toda Jerusalén. Convocó a todos los sumos sacerdotes y escribas del pueblo, y por ellos se estuvo informando del lugar donde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por medio del profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres la menor entre los principales clanes de Judá; porque de ti saldrá un caudillo que apacentará a mi pueblo Israel.
Entonces Herodes llamó aparte a los magos y por sus datos precisó el tiempo de la aparición de la estrella. Después, enviándolos a Belén, les dijo: Id e indagad cuidadosamente sobre ese niño; y cuando le encontréis, comunicádmelo, para ir también yo a adorarle.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al Niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. Y, avisados en sueños que no volvieran donde Herodes, se retiraron a su país por otro camino.



Reflexión.


Jesucristo se cruza en la vida de muchas personas, a quienes no interesa. Un pequeño esfuerzo habría cambiado sus vidas, habrían encontrado al Rey del Gozo y de la Paz. Esto requiere la buena voluntad de buscarle, de movernos, de preguntar sin desanimarnos, como los Magos, de salir de nuestra poltronería, de nuestra rutina, de apreciar el inmenso valor de encontrar a Cristo. Si no le encontramos, no hemos encontrado nada en la vida, porque sólo Él es el Salvador: encontrar a Jesús es encontrar el Camino que nos lleva a conocer la Verdad que nos da la Vida. Y, sin Él, nada de nada vale la pena.

05 enero 2014

Evangelio. Domingo II de Navidad.


+ Según San Juan 1, 1-18.

En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio con Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe. En ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron.
Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; la cual no nació de sangre, ni de deseo de hombre, sino que nació de Dios.
Y la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de Él y clama: Éste era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo. Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo único, que está en el seno del Padre, Él lo ha contado.



Reflexión


Dios ha querido que su Hijo comparta nuestra vida, y por eso, que transcurra por todas las etapas de la existencia: en el seno de la Madre, en el nacimiento y en su constante crecimiento (recién nacido, niño, adolescente y, por siempre, Jesús, el Salvador).

03 enero 2014

Frailes y diocesanos...

Me da verdadera pena que todavía siga habiendo personas en la Iglesia que hagan diferencia (de mejor o peor) sobre las órdenes religiosas y los diocesanos.
Todos son y somos (y me meto yo porque pertenezco a una orden religiosa) iguales ante Dios y ante la Iglesia. Frailes sacerdotes y sacerdotes diocesanos son iguales...
Se diferencian en que unos viven en Comunidad, siguen a Dios y sirven a los hermanos bajo un carisma y un estilo de vida concreto...
La Iglesia es una y tanto un fraile como un sacerdote, deben ser iguales, Testigos del Evangelio y del Amor al prójimo.
Dejemos las diferencias y rivalidades a un lado...
Recordemos que Dios es la cabeza y la Iglesia es el cuerpo. Y como el cuerpo tiene muchos miembros y ninguno es más que otro. Cada uno tiene una función y es de igual importancia.
Frailes y diocesanos, igual.
Porque si no es así, estamos haciendo de una misma Iglesia, bandos. Y Cristo es uno como la Iglesia es una a pesar de los diferentes carismas.

02 enero 2014

(Carta de Juan Pablo II a los Trinitarios, 7/6/98)

(...) Quieren recoger el anhelo de liberación y el grito de esperanza, y prestar un servicio de misericordia y de redención a los excluidos y oprimidos de nuestra sociedad y, en modo especial, a los perseguidos y discriminados a causa de su fe religiosa, de la fidelidad a su conciencia o a los valores del Evangelio...
...Fieles a la propia misión redentora, quieren ser entre los hombres de hoy 'epifanía' de Cristo Redentor, testigos creíbles a través de los cuales Dios actúa y revela su amor misericordioso y redentor.

01 enero 2014

Evangelio. Solemnidad de Santa María, Madre de Dios.


+ Según San Lucas 2, 16-21.

En aquel tiempo, los pastores fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al Niño acostado en el pesebre. Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel Niño; y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón. Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho. Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, el que le dio el ángel antes de ser concebido en el seno.



Reflexión

Hoy, la Iglesia contempla agradecida la maternidad de la Madre de Dios, modelo de su propia maternidad para con todos nosotros. Lucas nos presenta el “encuentro” de los pastores con el Niño, el cual está acompañado de María, su Madre, y de José. La discreta presencia de José sugiere la importante misión de ser custodio del gran misterio del Hijo de Dios. Todos juntos, pastores, María y José, con el Niño acostado en el pesebre, son como una imagen preciosa de la Iglesia en adoración.