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01 mayo 2016

Evangelio. VI Domingo de Pascua. Hoy celebramos la Pascua del enfermo y el día de San José Obrero.


Según San Juan 20, 19 - 31.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado. Os he dicho estas cosas estando entre vosotros. Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho. Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Habéis oído que os he dicho: ‘Me voy y volveré a vosotros’. Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo. Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis».


Reflexión.

Hoy, antes de celebrar la Ascensión y Pentecostés, releemos diversas maneras de presentar un único mensaje, ya que todo brota de la unión de Cristo con el Padre y de la voluntad de Dios de asociarnos a este misterio de amor. En estos últimos días de Pascua pidamos abrirnos al Espíritu: le hemos recibido al ser bautizados y confirmados, pero es necesario que rebrote en nosotros y nos haga ser testigos fieles de esta gran y hermosa misión.
Pidamos al Señor por todos los trabajadores y por todos los enfermos.
Por nuestras madres, para que el Señor las siga bendiciendo y fortaleciendo.

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