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29 abril 2016

Reflexión del Beato Manuel González.


«Un sacerdote que cada día ofrece en honor del Padre Dios a Jesús inmolado, y se ofrece inmolado con Él, y que da cuanto tiene y se da cuanto es a las almas, sin esperar nada de ello. Es un sacerdote sacrificado a gusto en su misa de cada día en honor del Padre Dios, con y como Jesús, y dado a las almas siempre, como Jesús en el Sagrario y en la Comunión. Un sacerdote-hostia es un retrato vivo de la Hostia de la Misa y de la Comunión por dentro y por fuera».

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