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30 octubre 2018

"Y dejándolo todo, siguió al Señor."



(...) De la misma suerte que hasta el día treinta de septiembre de mil ochocientos sesenta y ocho, no pensé en ser sacerdote, sino ingeniero, y en aquel día, de repente, al ver que un amigo mío que quería ser sacerdote, se acobardó, y me dijo que ya no lo iba a ser, sino que estudiaría para médico, sin saber por qué, sentí en mi corazón una voz y una decisión especial, y, dejando las matemáticas, la física y la mecánica y los otros estudios empecé la carrera sacerdotal...

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