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11 octubre 2018

Al ser la Onomástica de Santa Soledad Torres Acosta, recuerdo hace un año la entrevista a la actriz de "Luz de Soledad" Laura Contreras.



La actriz Laura Contreras, nos cuenta como ha sido el protagonizar “Luz de Soledad” a la Fundadora de las Siervas de María: Santa Soledad.

- ¿Cómo te eligieron para protagonizar “Luz de Soledad”?

Laura.- Me enteré que estaban haciendo un casting en Valladolid, que buscaban actrices para la película; yo fui pero llegué por los pelos porque estaba enferma ese día, con fiebre, pero decidí cogerme el tren y acudir a la prueba. Unos meses después me llamaron y me ofrecieron el papel de Soledad. Me hizo muchísima ilusión porque era la primera vez que me ofrecían un papel protagonista, y el personaje me parecía interesantísimo. Fue un regalo.

- ¿Cómo ha sido encarnar a Soledad, una mujer del siglo XIX que decide entrar en una comunidad de religiosas al servicio de los pobres y enfermos?

Laura.- Ha sido muy especial, un trabajo realmente bonito, muy inspirador, con el que he aprendido mucho en el proceso de construcción del personaje y durante el rodaje. Siento que ha sido un personaje que me ha hecho crecer como actriz y como persona.

- ¿Cómo construiste el personaje?

Lo primero que hice fue investigar sobre el personaje. Soledad fue un personaje real y conté con bastante información sobre su vida. Así que leí su biografía y luego me fui varios días con las Siervas de María. Estuve con ellas en el convento, horas y horas, hablando de Soledad, haciéndoles todo tipo de preguntas, y me dejaron ver cómo asisten en la enfermería que tienen en el propio convento; allí cuidan a otras monjas ya mayores y enfermas. La verdad es que me ayudaron muchísimo. Y luego, como actriz, haciendo un ejercicio enorme de imaginación, de meterme en la época, leyendo cosas de esa época, imaginándome como podía ser esa mujer, pasando por todas las circunstancias que tuvo que pasar. Me fui por Madrid, recorriendo los sitios por los que ella había estado, la calle donde nació, la plaza donde estaba el convento de las Dominicas, allí vio el cuadro de la Virgen de la Soledad que le inspiró para llamarse Soledad. Y muchas charlas y ensayos con el director, Pablo Moreno.

- ¿Cómo fue el rodaje? ¿Con quién participaste?

Fue un rodaje largo, como unos dos meses en total. Rodamos en varias localizaciones, Madrid, Ciudad Rodrigo, Galicia.
La película cuenta con un reparto muy amplio: Lolita, Elena Furiase, Ainhoa Aldanondo, Antonio Castro, Carlos Cañas, Pablo Viñas, Emilio Linder, Raúl Escudero, Eva Higueras y muchos más. He aprendido mucho de todos ellos, de su experiencia, y me ayudaron mucho a dar vida a Soledad. En el rodaje vivimos momentos muy bonitos y otros muy duros, pero el equipo era fabuloso, pero todo el mundo estaba muy entregado, sabíamos que estábamos contando algo especial, y creo que todo eso se refleja en la película.

Pablo Moreno, su director, tiene una capacidad enorme para captar lo que necesita cada uno en cada momento, y conseguir que saques lo mejor de ti, todo lo que guardas dentro como actor y como persona, y hace que lo pongas todo al servicio del personaje y de la historia.

La película para mí es una historia de amor, de superación, de lucha, y que te remueve por dentro. Creo que es una historia que merece ser recordada y conocida.

- ¿Qué has descubierto de la fundadora?

Laura.- Soledad, comenzó siendo una joven, de familia humilde, enfermiza, como muy poquita cosa, que de pequeñita estuvo muy acosada, muy tímida, bastante insegura, y cuando entró en la congregación, poco a poco, se fue convirtiendo en una mujer fuerte y valiente. Creo que era como una madre para las demás, tenía una capacidad de amar sin límites, una gran humanidad, y que fue superando todos sus miedos. Me llamó mucho la atención su valentía y la de las mujeres que la acompañaron en esos primeros años porque pasaron auténticas penurias; cuidaron a muchísimos enfermos, se enfrentaron a varias epidemias de cólera.

Soledad no tenía nada, nadie apostó por ella, todos pensaban que duraría muy poco y al final fue todo lo contrario; consiguió permanecer y hacer perdurar la Congregación. A mí es un personaje que me ha marcado, y que recordaré siempre con especial cariño.


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