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12 julio 2013

El te ha salvado de la muerte, ha preservado tus pies de la caída.


Amo al Señor, porque escucha mi voz suplicante; 
inclina hacia mí su oído el día en que lo invoco. 

Me envolvían redes de muerte, me alcanzaron los lazos del infierno; 
me rodeaban tristeza y angustia, invoqué el nombre del Señor: Te ruego, Señor, sálvame 

Retorna alma mía a tu reposo, porque el Señor fue bueno contigo. 
El te ha salvado de la muerte, ha preservado tus pies de la caída.

Tenía fe, aún cuando dije: Yo soy un desgraciado, y pensaba en mi angustia: todo hombre es falso. 

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? 
Alzaré la copa de la bendición, e invocaré el nombre del Señor. 

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