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09 junio 2018

Inmaculado Corazón de María.




La historia de la devoción del Inmaculado Corazón se inicia en el siglo XVII, como consecuencia del movimiento espiritual que procedía de San Juan Eudes.

Más adelante, en diciembre del año 1925 la Virgen Santísima se le apareció a Lucía Martos, vidente de Fátima, y le prometió asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confesasen, recibieran la Sagrada Comunión, rezasen una tercera parte del Rosario, con la intención de darle reparación.

En la tercera aparición de Fátima, Nuestra Madre le dijo a Lucía: "Nuestro Señor quiere que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado. Si se hace lo que te digo se salvarán muchas almas y habrá paz; terminará la guerra.... Quiero que se consagre el mundo a mi Corazón Inmaculado y que en reparación se comulgue el primer sábado de cada mes.... Si se cumplen mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz.... Al final triunfará mi Corazón Inmaculado y la humanidad disfrutará de una era de paz."

En un diálogo entre Lucía y Jacinta, ella, de diez años, dijo a Lucía: "A mí me queda poco tiempo para ir al Cielo, pero tú te vas a quedar aquí abajo para dar a conocer al mundo que nuestro Señor desea que se establezca en el mundo la devoción al Corazón Inmaculado de María".

"Diles a todos que pidan esta gracia por medio de ella y que el Corazón de Jesús desea ser venerado juntamente con el Corazón de su Madre. Insísteles en que pidan la paz por medio del Inmaculado Corazón de María, pues el Señor ha puesto en sus manos la paz del mundo."

El Papa Pío XII, el 31 de Octubre de 1942, al clausurarse la solemne celebración en honor de las Apariciones de Fátima, conforme al mensaje de éstas, consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María.

Asimismo, el 4 de mayo de 1944 el Santo Padre instituyó la fiesta del Inmaculado Corazón de María, que comenzó a celebrarse el 22 de Agosto. Ahora tiene lugar el Sábado siguiente al Segundo Domingo de Pentecostés.

Beata Ana María Taigi, RUEGA POR NOSOTROS.



La Orden y Familia Trinitaria celebramos a la Terciaria Trinitaria Ana María Taigi.


Anna-Maria Gesualda Antonia Gianetti nació en Siena, 23 de marzo de 1769 hija de Luigi Giannetti y Maria Masi fueron que tenían una botica en Siena, pero perdieron toda su fortuna y se vieron obligados a ir a Roma para buscar una vida mejor. Quedó huérfana a muy temprana edad, pues sus padres fueron detenidos y asesinados por las tropas napoleónicas. Contrajo matrimonio el 7 de enero de 1789 con Domenico Taigi, un oficial del ejército italiano. Domenico era un hombre trabajador y serio, pero rudo y colérico, y Ana Maria tuvo que hacer una gran prueba de paciencia para soportar su carácter agrio y difícil.

En 1792, con cuatro hijos, enviuda; tiempo atrás, 3 de sus hijos habían muerto a corta edad. Ese mismo año fue recibida públicamente en la Tercera Orden Trinitaria en la Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane de Roma.

Era una mujer muy piadosa y seguidora del Evangelio. Su marido diría de ella: Habla de Dios sin ser fastidiosa como lo son muchos devotos. Su casa era un lugar donde recibía a los pobres al mismo tiempo que se ocupaba activamente de sus hijos y de su esposo.

Todo el dinero que podía ahorrar lo dedicó a los pobres y miserables y, aunque no era muy rica, era muy caritativa. Durante muchos años, cuando oraba en su capilla, tuvo frecuentes visiones y éxtasis, en la que preveía el futuro. Se dice que predijo la caída y muerte de Napoleón Bonaparte. También se afirma que un día se le aparecieron la Virgen María y el Niño Jesús sentados dentro del sol, y que fue la segunda mujer del siglo XIX en ser estigmatizada.

Murió en Roma el 26 de novuembre de 1837 a la edad de 68 años, y fue beatificada en 1920. Sus restos se veneran en la basílica romana de San Crisógono, de los trinitarios italianos.

08 junio 2018

Primer Día de Novena al Sagrado Corazón de Jesús.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestro enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

- Acto de contrición

¡Señor mío, Jesucristo!
Dios y Hombre verdadero,
Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón de haberos ofendido;
también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia
propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta.
Amén.

- Oración preparatoria

¡Oh Corazón divinísimo de mi amado Jesús, en quien la Santísima Trinidad depositó tesoros inmensos de celestiales gracias! Concededme un corazón semejante a vos mismo, y la gracia que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, vuestro sagrado culto y bien de mi alma. Amén.

- Oración del primer día: Corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazones

¡Oh Corazón sacratísimo y melifluo de Jesús, que, con ferventísimos deseos y ardentísimo amor, deseáis corregir y desterrar la sequedad y tibieza de nuestros corazones! Inflamad y consumid las maldades e imperfecciones del mío, para que se abrase en vuestro amor. Dadme la gracia de resarcir las injurias e ingratitudes hechas contra vos, ¡oh amantísimo Corazón!, y la que os pido en esta novena, si es para mayor gloria de Dios, culto vuestro y bien de mi alma.

Tres Padrenuestros, tres Avemarías, en reverencia de las tres insignias de la Pasión con que se mostró el divino Corazón a Santa Margarita de Alacoque.

- Oraciones finales

¡Oh Padre Eterno! Por medio del Corazón de Jesús, mi vida, mi verdad y mi camino, llego a Vuestra Majestad; por medio de este adorable Corazón, os adoro por todos los hombres que no os adoran; os amo por todos los que no os aman; os conozco por todos los que, voluntariamente ciegos, no quieren conoceros. Por este divinísimo Corazón deseo satisfacer a Vuestra Majestad todas las obligaciones que os tienen todos los hombres; os ofrezco todas las almas redimidas con la preciosa sangre de vuestro divino Hijo, y os pido humildemente la conversión de todas por el mismo suavísimo Corazón. No permitáis que sea por más tiempo ignorado de ellas mi amado Jesús; haced que vivan por Jesús, que murió por todas. Presento también a Vuestra Majestad, sobre este santísimo Corazón, a vuestros siervos, mis amigos, y os pido los llenéis de su espíritu, para que, siendo su protector el mismo deífico Corazón, merezcan estar con vos eternamente. Amén.

- Hacer aquí la petición que se desea obtener con esta novena

¡Oh Corazón divinísimo de Jesús, dignísimo de la adoración de los hombres y de los ángeles! ¡Oh Corazón inefable y verdaderamente amable, digno de ser adorado con infinitas alabanzas, por ser fuente de todos los bienes, por ser origen de todas las virtudes, por ser el objeto en quien más se agrada toda la Santísima Trinidad entre todas las criaturas! ¡Oh Corazón dulcísimo de Jesús!
Yo profundísimamente os adoro con todos los espíritus de mi pobre corazón, yo os alabo, yo os ofrezco las alabanzas todas de los más amantes serafines y de toda vuestra corte celestial y todas las que os puede dar el Corazón de vuestra Madre Santísima.
Amén.

Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.



¡Oh Corazón de Jesús! Yo quiero consagrarme a ti con todo el fervor de mi espíritu. Sobre el ara del altar en que te inmolas por mi amor, deposito todo mi ser; mi cuerpo que respetaré como templo en que tú habitas; mi alma que cultivaré como jardín en que te recreas; mis sentidos, que guardaré como puertas de tentación; mis potencias, que abriré a las inspiraciones de tu gracia; mis pensamientos, que apartaré de las ilusiones del mundo; mis deseos, que pondré en la felicidad del Paraíso;
mis virtudes que florecerán a la sombra de tu protección; mis pasiones, que se someterán al freno de tus mandamientos; y hasta mis pecados, que detestaré mientras haya odio en mi pecho, y que lloraré sin cesar mientras haya lágrimas en mis ojos.

Mi corazón quiere desde hoy ser para siempre todo tuyo, así como tú, ¡oh Corazón divino! has querido ser siempre todo mío. Tuyo todo, tuyo siempre; no más culpas, no más tibieza. Yo te serviré por los que te ofenden; pensaré en ti por los que te olvidan; te amaré por los que te odian; y rogaré y gemiré, y me sacrificaré por los que te blasfeman sin conocerte. Tú, que penetras los corazones, y sabes la sinceridad de mi deseo, comunícame aquella gracia que hace al débil omnipotente, dame el triunfo del valor en las batallas de la tierra, y cíñeme la oliva de la paz en las mansiones de la gloria.
 Amén.

San Miguel de los Santos, RUEGA POR NOSOTROS.



La Orden y Familia Trinitaria celebramos al Trinitario San Miguel de los Santos.



Miquel Argemir i Mitjà nació en Vich, Barcelona, el 29 de septiembre de 1591. Sus padres se llaman Enrique y Montserrat, que tuvieron ocho hijos, de los que Miguel era el séptimo. Pertenecía, pues, a una familia numerosa y cristiana, que recitaba diariamente el Rosario, leían los evangelios y los sábados iban juntos al rezo de vísperas en la catedral. Los conocidos decían de Miguel que era un niño bueno. Llamaban la atención su piedad y su espíritu de sacrificio, se cuenta que se acostaba debajo de la cama y que usaba una piedra como almohada. Muy pronto siente inclinación hacia la vida religiosa y por retirarse del mundo, lo que llevó a escaparse de su casa y refugiarse en el Macizo del Montseny para hacer vida como ermitaño. Con apenas once años queda huérfano de sus dos padres y pasó a la tutela de unos tíos que se dedicaban al comercio. Pero Miguel no ponía mucho interés en ese trabajo, lo suyo no era vender y lo despedían de todos los oficios como vendedor. Cuando tiene doce años es admitido como monaguillo en los trinitarios calzados de Barcelona. Comenzó entonces a llamar la atención por su fervor y devoción hacia el sacramento de la Eucaristía.

Al cumplir quince años, en febrero de 1606, se traslada al convento trinitario de San Lamberto, extramuros de Zaragoza, para comenzar su noviciado, siendo su maestro fr Pablo Aznar. Emite su profesión el 30 de septiembre de 1607 y enseguida comienza sus estudios superiores en Zaragoza. Su Maestro de Novicios declaró en el proceso de canonización afirmando que Fr. Miguel era de una humildad profundísima, tenía una especial diligencia para hacer los servicios más modestos y para prestar la ayuda en lo más pequeño. En el mismo año de su profesión pasa por Zaragoza un trinitario descalzo, fr. Manuel de la Cruz, procedente de la nueva fundación de trinitarios descalzos en Pamplona. Fr. Miguel queda prendado del testimonio de santidad y se identifica con ese camino de austeridad y recolección. Siente una voz interior que le llama por el camino de la descalcez trinitaria y le pide ir con él. Es así como el 28 de enero de 1608 comienza su noviciado recibiendo el hábito descalzo en Oteiza, cerca de Pamplona, aunque el noviciado lo realizó en Madrid. Un año después, en Alcalá de Henares, el 30 de enero de 1609 emitía sus votos como trinitario descalzo tomando el nombre de Miguel de los Santos. Es precisamente durante su año de noviciado en Madrid cuando conoce al reformador de la Orden Trinitaria, San Juan Bautista de la Concepción, que en aquel momento era ya Ministro Provincial de la Provincia Trinitaria Descalza del Espíritu Santo.

Fue enviado al convento de La Solana, donde vivió medio año, y al de Sevilla, donde residió más de dos años. En estos años estuvo por poco tiempo en los conventos de Valdepeñas, Córdoba, Granada y Socuéllamos. Después estudió filosofía en Baeza, desde octubre de 1611 hasta mediados de 1614, año en que fue enviado a Salamanca para cursar la teología. De su estancia en la ciudad del Tormes se cuenta que estando el maestro Antolínez predicando sobre el misterio de la Encarnación, fr. Miguel dio un grito y se elevó, como a la altura de un metro, con los brazos en cruz y con su mirada fijamente clavada en un punto misterioso. Así estuvo durante un cuarto de hora. Ante tal fenómeno, el profesor comentó: Cuando un alma está llena del amor de Dios, difícilmente puede esconderlo

Hacia finales de 1616, o a principios del siguiente, regresó a Baeza donde recibió la ordenación sacerdotal y vivió varios años, desempeñando los oficios de confesor, predicador y vicario conventual. Su fama de santo empezó a circular por toda España gracias a las conversiones milagrosas que conseguía. Para preparar sus sermones se pasaba tres días en oración a los pies de un crucificado y otros tres estudiando lo que en el cuaderno había escrito. Celebrando la Eucaristía y predicando con frecuencia se extasiaba, quedaba elevado del suelo, con los brazos en cruz, con la mirada fija en la altura y la cabeza echada hacia atrás. Fue tal la fama que consiguió que pronto le empezaron a llamar el extático, lo que a él mismo le daba poca paz interior y evitaba que le vieran así en público siempre que podía. Dejó reflejadas sus experiencias místicas en un pequeño tratado espiritual que tituló La tranquilidad del alma. El fenómeno místico más famoso, y que él mismo relata, es el intercambio místico de corazones entre Jesús y Miguel, sucedió ante el sagrario cuando estaba de oración una noche de gracia.

A consecuencia de unas fiebras tifoideas, murió el convento trinitario de Valladolid el 10 de abril de 1625, a los 33 años. A pesar de llevar poco tiempo en Valladolid, toda la ciudad se volcó en sus honras fúnebres. Más que un funeral fue una celebración de las maravillas de Dios obradas en fr. Miguel de los Santos. Recibió sepultura en el mismo convento, como era tradición entonces. Con la desamortización la iglesia pasó a ser diocesana y cambió su título a San Nicolás, donde se siguen venerando sus reliquias. El papa Pío VI lo beatificó el 24 de mayo de 1779 y fue canonizado por el papa Pío IX el 8 de junio de 1862.

06 junio 2018

Orgulloso de ser un "limpia culos".


Aún recuerdo cuando hace poco más de un año, daba la noticia que iba a estudiar Auxiliar de Enfermería...
La mayoría de los que me conocían su respuesta eran <¿Tu estudiando eso con lo escrupuloso que eres?; si te mareas con la sangre; tu no aguantas...>

Después de haber llegado al ecuador de los estudios, puedo dar gracias a Dios Trinidad y a mi orden por la posibilidad que me han dado de estudiar esta profesión.

A mi familia por el apoyo incondicional durante este año y a mis amigos/as que me han estado aguantando por contarles todo lo que iba haciendo en clase...jajaj

Me he ido dando cuenta con el paso del curso, que es una VOCACIÓN. He sido feliz aprendiendo cada día más para poder estar al servicio de los más necesitados desde la humildad y la igualdad de ser Hijo de Dios.

Que ser "limpia culo" es más que un título.
Es tener entre tus manos la vida de una persona que necesita de mi ayuda y que tiene una dignidad...

Que cuando me toque estar sirviendo en un hospital, residencia o donde me toque, tengo que ser conscientes de que estoy tratando a PERSONAS.
Que no son ni número ni pacientes, ni usuarios... Son enfermos que necesitan ser cuidados lo mejor posible y con la mayor delicadeza posibles Hay que tratarles como se merecen.

Y esto no habría sido posible sin contar con mis compañeros y compañeras de clase. Si. Ellos y ellas (que si no me equivoco hemos sido 30 personas) donde a pesar de nuestras diferencias, momentos buenos y malos, hemos sabido caminar juntos hacia una meta y con un ideal: formarnos lo mejor posible para dar lo mejor de nosotros mismos a esas personas que nos tocará cuidar y servir.

A todos y a todos. Sin excluir a ninguno ni a ninguna: GRACIAS A TODOS. Y nos vemos el curso que viene si Dios quiere.


Gracias a las Hermanas Amor de Dios, por transmitirnos a que el esfuerzo tiene su recompensa siempre y cuando sea desde la humildad y la sencillez de Hijo de Dios.

Gracias también a los profesores por inculcarnos el amor a esta vocación y la ayuda incondicional en el día a día.

Un abrazo de un limpia culo, que hace camas, y cambia pañales con orgullo




04 junio 2018

Homilía del Prelado Malacitano en la Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor.


1.- Festividad del Corpus

Hoy celebramos con gran gozo la festividad del Cuerpo y Sangre del Señor, en la que adoramos este gran misterio de amor. La Iglesia tiene su centro en la Eucaristía, “fuente y cima de toda evangelización” (Presbyterorum ordinis, 5); y de ella nacen todas las demás actividades pastorales, porque la celebración eucarística es la acción más importante que realiza la Iglesia.

Como hemos escuchado en el Evangelio de Marcos, Jesús pide a sus discípulos que preparen la cena pascual (cf. Mc 14,14-16). Una vez en la mesa, «mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio y dijo: Tomad, este es mi cuerpo» (Mc 14, 22). Jesús identifica el pan que parte y ofrece a sus discípulos con su cuerpo, que va a entregar en el altar de la cruz.

Jesús nos ofrece su Cuerpo como alimento y su Sangre como bebida: «Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella» (Mc14, 23). Bajo las especies de pan y vino se encuentra, queridos fieles, la presencia real y sacramental del Cuerpo y de la Sangre de Jesucristo.

2.- Pan de eternidad

La Eucaristía es pan de eternidad, porque Cristo es el Pan vivo con sabor de vida eterna: Como él ha dicho: «El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna» (Jn 6,54). Conviene remarcar que Jesús insiste en el disfrute de la vida eterna ya aquí durante nuestra vida temporal. Cuando comemos el pan de eternidad en este mundo, ya se hace presente la vida eterna en nuestro corazón; porque el Verbo eterno, Hijo de Dios, se ha encarnada y ha entrado en la historia humana. Por tanto, en la vida temporal ya pregustamos la vida eterna en este augusto sacramento.

En la Liturgia de las Horas de la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo rezamos: “Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura” (Ant. del Magnificat de las II Vísperas).

La Eucaristía es el alimento para la vida eterna, que sacia la sed de eternidad, que nutre la semilla divina de inmortalidad recibida en el bautismo y transforma al hombre. Hoy le pedimos al Señor que nos ofrezca ese Pan, porque necesitamos el alimento que perdura más allá de esta vida temporal. Estamos llamados a vivir más allá de la muerte temporal.

El hombre, durante su peregrinar en la tierra, está hambriento de alimento corporal y espiritual; en la Eucaristía puede satisfacer esa hambre. Al participar en la Eucaristía, no sólo alimentamos nuestra alma, sino que recibimos la herencia eterna prometida (cf. Hb 9, 15).

Para llegar a la eternidad, queridos fieles, no puede faltarnos el Pan de la Eucaristía, sin el cual no tendríamos fuerza para caminar ni avanzar. Dios, conociendo nuestra hambre radical y profunda, nos prepara un banquete para nuestra alma con el Cuerpo y la Sangre de su Hijo. Este Pan es remedio de inmortalidad. Como dice san Ignacio de Antioquía: “No encuentro ya deleite en el alimento material ni en los placeres de este mundo. Lo que deseo es el pan de Dios, que es la carne de Jesucristo, de la descendencia de David, y la bebida de su sangre, que es la caridad incorruptible” (Carta a los Romanos, 6,5). ¡Ojalá tengamos siempre hambre de este pan de eternidad, de este pan de inmortalidad!

3.- Día de Caridad

En la solemnidad del “Corpus” celebramos en España el “Día de Caridad”. Participar en el banquete eucarístico exige acercarse al hermano pobre y necesitado; la Eucaristía nos hace partícipes del amor de Dios y nos anima a acercarnos más a los pobres con solicitud y afecto.

El lema de este año versa sobre el compromiso social y la caridad transformadora: “Tu compromiso transforma el mundo”. Los Obispos de la Comisión episcopal de Pastoral Social nos recuerdan en su mensaje que en la plegaria eucarística hay dos momentos en los que se manifiesta la fuerza transformadora de la Eucaristía. Son las “epíclesis” o invocaciones al Espíritu Santo; en la primera pedimos al Padre que envíe su Espíritu para que el pan y el vino se conviertan en el cuerpo y la sangre del Señor; os ruego que os fijéis en este gesto que haremos los sacerdotes antes de la consagración de los dones. Y en la segunda se pide la invocación del Espíritu sobre la comunidad eclesial. “En ambas epíclesis los cristianos expresamos el dinamismo transformador que encarna la celebración eucarística y descubrimos la necesidad de ser instrumentos de renovación del cosmos y de la humanidad, desde la comunión con Cristo. Pidamos, hoy, al Espíritu Santo que esta mística social y transformadora de la Eucaristía nos ayude a comprometernos en la transformación del mundo y en la promoción de una caridad transformadora en todas nuestras organizaciones caritativas y sociales”.

La colecta de hoy, como sabéis, irá destinada a “Caritas”, que es el organismo pastoral que concreta y expresa la caridad que emana de la Eucaristía. Desde el primer momento de la historia los cristianos han sacado de la Eucaristía la fuerza y el ánimo para vivir la caridad. El amor a Dios lleva al amor al hermano; esa es la caridad de siempre que brota de la Eucaristía, cuando la comunidad cristiana la celebra.

“Caritas” ha sido creada como organismo pastoral; que no es una asociación, ni una organización no-gubernamental (ONG). “Caritas” es la misma Iglesia católica; “Caritas” somos todos los católicos, que impulsados por el amor fraterno atendemos las necesidades de los más pobres.

En este año estamos celebrando el Cincuenta Aniversario de “Caritas Diocesana” de Málaga, instituida por el Obispo D. Emilio Benavent en 1968. Damos gracias a Dios por este acontecimiento de nuestra Iglesia particular. Desde “Caritas Diocesana” se coordinan las Caritas parroquiales y se asumen las necesidades más importantes de la Diócesis y también las de aquellas comunidades cristianas que no pueden afrontar las necesidades que tienen. Hay un programa de actividades, que ya se ha presentado, para celebrar este Cincuentenario de “Caritas Diocesana”.

4.- Servidores y adoradores

Deseo agradecer a todos los responsables y voluntarios de las diversas “Caritas” parroquiales y a los responsables y voluntarios de “Caritas Diocesana” su gran dedicación y generosidad en ayuda de nuestros hermanos más necesitados. También realizáis esta dimensión caritativa las asociaciones, los movimientos y las cofradías, que lo habéis asumido como una prioridad en vuestra actividad. Todo eso debe ser expresión de la caridad que brota de la Eucaristía.

Pido al Señor que os bendiga y que os ofrezca recompensa de eternidad por los servicios caritativos que hacéis en aquí en la tierra. Todos salimos ganando, puesto que una poca generosidad en la tierra es recompensada por el Señor con una eternidad en el cielo. ¡Vale la pena!

Adoremos y acompañemos al Señor sacramentado por las calles de nuestra querida ciudad de Málaga, dando testimonio público de nuestra fe en la presencia real de Cristo en la Eucaristía.

Pidamos al Señor que nos haga dignos de participar en su mesa eucarística, comprometiéndonos a acoger a todos nuestros hermanos, sobre todo a los más necesitados de nuestro amor.

Y pedimos a la Santísima Virgen María que interceda por nosotros, para que seamos verdaderos adoradores de Cristo sacramentado y solícitos de nuestros hermanos los pobres. Amén.


Campaña de Cáritas: "Tu compromiso mejora el mundo".



Comprometerse es un modo de ser y estar en el mundo

Atrévete a ir contracorriente, conviértete en motor de cambio de la sociedad, centra tu vida en el ser con los demás y para los demás: es una propuesta de vida para ser feliz.

Te invitamos vivir un compromiso que da sentido a los pequeños gestos imperceptibles, a lo cotidiano, al trabajo. Y que al tiempo transforma el espacio vital y el tiempo que nos ha tocado vivir.


Ayer domingo, la Iglesia celebró solemnemente la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre del Señor.


Según San Marcos 14, 12 - 16. 22

El primer día de los Ázimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

«¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?»

Él envió a dos discípulos, diciéndoles: «Id a la ciudad, encontraréis un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo y, en la casa en que entre, decidle al dueño: "El Maestro pregunta: ¿Dónde está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?" Os enseñará una sala grande en el piso de arriba, arreglada con divanes. Preparadnos allí la cena.»

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la cena de Pascua.

Mientras comían. Jesús tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio, diciendo: «Tomad, esto es mi cuerpo.» Cogiendo una copa, pronunció la acción de gracias, se la dio, y todos bebieron. Y les dijo: «Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos. Os aseguro que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios.»

Después de cantar el salmo, salieron para el monte de los Olivos.

Cantemos al Amor de los Amor de los Amores.



Ayer domingo, celebramos la Solemnidad del Cuerpo y Sangre del Señor.



31 mayo 2018

Dios te salve María.




Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida, dulzura y esperanza nuestra.

Dios te salve.

A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva,
a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.

Ea, pues, Señora Abogada Nuestra,
vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos,
y después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.

Oh, clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios,
para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Amén

30 mayo 2018

María. La esclava del Señor.


1.° Respuesta de María.
Represéntate la escena y asiste a ella en espíritu todo lo más cerca posible..., el Ángel ha terminado ya su embajada; ha cumplido su misión y guarda silencio..., espera la respuesta de María.
Mira al universo todo... al mismo Dios, en este momento solemnísimo..., ¡qué espectáculo más emocionante! Acércate a María y suplícala que no retarde la respuesta..., dila que todos los hijos, infelices hijos de Eva, que hemos nacido esclavos del pecado, esperamos su palabra de redención y de gracia..., que el mundo todo y el mismo Cielo, están en suspenso esperando su respuesta. Y, efectivamente, el silencio se rompe... María va a hablar..., el Ángel tiembla de emoción...
María se ha postrado en tierra, y del fondo de su alma han brotado estas sencillas y sublimes palabras: «He aquí la esclava del Señor»... Ahora es el Ángel el que se turba; con todo su entendimiento angélico, no acierta a comprender tanta humildad, tanta santidad.

La Reina de todas las Reinas, la Señora del Cielo y de la tierra, la bendita entre todas las mujeres..., es una esclava..., y Ella lo reconoce, lo cree así, no se avergüenza, no lo oculta. Ella misma, a la faz de todo el mundo lo proclama, y parece tener gran empeño en que sepamos que con toda su grandeza es siempre la esclava del Señor.
Entra en el Corazón del mismo Dios, ¿qué sentiría Dios al ver esta conducta, al escuchar estas palabras?... Si a los humildes y pobres de espíritu llena de sus bienes, ¿qué haría con aquella su esclavita?... Con qué gusto la diría: ¿Tú te haces esclava? Yo te hago Reina... y mandaría a todos los ángeles del Cielo que la adorasen en aquel mismo instante como a tal. Haz tú lo mismo y adora tanta grandeza en tan profunda humildad.

2.° Esclavitud verdadera.
Mas no te detengas en esta esclavitud de palabras. Tú también has dicho a Dios palabras de ofrecimiento, de entrega, de esclavitud a Él, pero, luego... ¿cómo las has cumplido? Mas en María no es así..., dice lo que siente y obra como dice..., por eso añade «hágase en mí según tu palabra». Medita mucho y saborea toda la significación de esta palabra hágase que es la fórmula de la verdadera esclavitud. Soy esclava y por eso no tengo nada, ni puedo querer nada, fuera de Dios. Todo ha de venir del Señor, nada de la esclava. Por tanto, esa palabra supone una renuncia total, completa, perfecta, absoluta de su ser... Ni voluntad, ni libertad, ni querer nada, sino sólo lo que Dios quiera y disponga... ¡Qué esclavitud! Pero aún más, esa esclavitud no se ha de detener ni aún ante el sacrificio por muy grande y doloroso que sea.

María, en este paso, obra conscientemente, esto es, dándose perfecta cuenta del paso que va a dar..., obra sin precipitación..., piensa, discurre, objeta al ángel, pone sus razones y sus soluciones, etc..., luego señal clara de que obra con todo conocimiento de causa; por tanto, conoce ya desde ahora todo lo que ha de sufrir, si ha de ser Madre de Dios..., sabe que la aguardan tormentos que la harán la reina de los mártires..., que será un verdadero mar de amarguras, y, no obstante..., sabe que es esa la voluntad de Dios y le basta. Hasta que conoce claramente lo que Dios quiere, pone reparos, pero cuando ya sabe el deseo de Dios, no tiene más que una palabra: Hágase. Recuerda las palabras de Cristo en su Pasión, también dice «hágase tu voluntad y no la mía». ¿No es lo mismo que el «hágase» de la Virgen?... ¡Qué coincidencia entre el Hijo y la Madre!

Esta es la esclavitud, esta es la santidad, esta es la única solución que puedes encontrar a tu amor propio. ¿Eres tú así? ¿También tienes tú el hágase práctico, sobre todo cuando el amor propio se rebela? Pide a María que la imites en el cumplimiento de esta palabra.

Santo Rosario.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

- Credo

1º. LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

«Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Llenos de miedo, los guardias se aterrorizaron y se quedaron como muertos. El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: No temáis vosotras; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como había dicho».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

2º. LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

«Los sacó hasta cerca de Betania y levantando sus manos los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y se elevaba al Cielo. Y ellos le adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

3º. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

«Al cumplirse el día de Pentecostés estaban los discípulos juntos en un lugar y se produjo de repente un ruido venido del Cielo, como de un viento impetuoso, que llenó toda la casa donde se encontraban. Aparecieron unas lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extranjeras según el Espíritu Santo les inspiraba».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

4º. LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

«Quién es ésta que sube del desierto, apoyada sobre su Amado, como columna de humo aromático, como aroma de incienso y mirra?».
«Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone le corona, o novia que se adorna con sus joyas».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

5º. LA CORONACIÓN DE MARIA SANTÍSIMA
«En ese momento se abrió en el cielo el Santuario de Dios: dentro del Santuario uno podía ver el Arca de la Alianza de Dios».
«Apareció en el Cielo una mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.


- Letanías

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

29 mayo 2018

Ave María.


1.° Ave.
Es la palabra de saludo afectuoso, pero el Ángel la emplea en sentido de parabién y enhorabuena.  La Iglesia nos dice en sus himnos que es lo contrario de Eva, para indicarnos que así como por Eva nos vino la muerte, por María nos vendrá la vida. En este sentido la enhorabuena del Ángel debe extenderse a toda la humanidad. Da a María la enhorabuena por este paso de su vida, y dátela a ti, pues por Ella en este día, tu alma ha sido hecha hija de Dios...

2.° Llena de gracia.
Y bien llena a todos los demás santos y aún a los ángeles se les dio por partes... sólo a María, la plenitud y totalidad de la gracia. en esta plenitud se había de diferenciar de las demás criaturas. Sería necesario conocer lo que es la gracia para entender estas palabras del Ángel. Piensa lo que es la gracia para los demás..., es un ser divino, algo de Dios, que se comunica al hombre para divinizarle, pues realmente le da el título de hijo de Dios y le confiere el derecho de heredar del Padre Eterno..., pues si es hijo de Dios, es heredero del Cielo. Ahora piensa, si esto hace la gracia en los demás y así los santifica y diviniza..., ¿qué haría en la Virgen, al darla la plenitud total y completa de la misma? Si Ella la tiene toda, a Ella hay que acudir, si queremos particip ar de la gracia. Mas si estaba ya llena ¿cómo pudo aumentar en su vida la gracia?... Es un misterio. Un vaso lleno, ya no admite más agua; pero para Dios no hay imposibles. Dios pudo dilatar y aumentar en cada momento ese vaso preciosísimo de su alma, y así, estando siempre lleno, pudo siempre aumentar la gracia que encerraba.

3.° El Señor es contigo.
Esto es, más contigo que conmigo, diría el Ángel... y más que con todas las criaturas. Está contigo poseyéndote totalmente. No hay nada en María que no esté poseído y no sea de Dios. También Dios está con nosotros..., pero ¡qué a medias! No dejamos a Dios que nos domine totalmente como María. Además, contigo, siempre, desde la eternidad. En ti pensaba y contigo se deleitaba, aún antes de crear alguna otra cosa. Contigo para siempre, y por eso quiere, unirse tan íntimamente que seas tú su Madre y El sea tu Hijo. Piensa cómo Jesús quiere también esto contigo y para eso te busca y te llama y se une a ti por la gracia y más íntimamente por la comunión...

4.° Bendita entre las mujeres
Porque así como por una mujer entró en el mundo el pecado, por ti entrará la gracia y la redención. Todas las generaciones recordarán a Eva para maldecirla..., todas te recordarán a Ti para bendecirte. Aquella fue la mala madre, la madrastra que dio muerte a sus hijos... María la verdadera Madre, que nos da con amor la vida. La humanidad entera reconcentró contra la mujer todos sus odios; la trató con desprecio y crueldad. María es la que rehabilita y ensalza de tal modo a la mujer, que llega a ser la criatura más elevada y la que ocupa el puesto más alto en el Cielo...

5.° Bendito el fruto de tu vientre.
Palabras, no del Ángel, sino de Santa Isabel, pero tan ligadas a las del primero, que la Iglesia las junta en una sola oración. Palabras gloriosas para María, porque dicen lo que es y será su Hijo. Al fin, si Ella será dichosa y bendita por todos, será por su Hijo. En ese fruto bendito, encontraremos todos, la salvación. Eva nos perdió, dándonos el fruto del pecado. María nos salvará, dándonos ese fruto de santificación que se llama Jesús... Reza siempre con mucha veneración el Ave María. Cuida de su rutina en el Rosario, etcétera... No olvides de saludar a María en el Ángelus. Siempre que lo reces, acuérdate de este grandioso misterio de la Anunciación y pide a María que te llene de gracias, que el Señor 52 también quiera estar contigo y así que te haga partícipe de su dicha y bendición eternamente.

Santo Rosario.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

- Credo

- Primer Misterio:
La Agonía en el Huerto

“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra”.

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


- Segundo Misterio:
La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo

(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (...). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (...) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

- Tercer Misterio:
La Coronación de Espinas

Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

- Cuarto Misterio
Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario.

“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (...) a que llevara su cruz.”

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

- Quinto Misterio
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor

“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (...) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (...). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (...). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.


- Letanías

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.

28 mayo 2018

María. Pureza Virginal.


1.° Reparos de María.
A las palabras del Ángel María contesta con un reparo, que es un temor. Eva en el paraíso teme al comer el fruto prohibido, pero no teme al pecado, sino al castigo de la muerte. María, al contrario, lo único que teme al oír al Ángel es faltar a la palabra dada a Dios. Su temor es justo, racional, santo, inspirado en el amor de Dios y a la virtud. ¿Son así tus reparos cuando oyes la voz de Dios..., o son inspirados por el amor propio que se resiste a someterse a esa voz divina?

2.° La virginidad.
¡Qué amor a la pureza virginal!
Se ofrecen a María glorias inauditas, grandezas inefables... de parte de Dios... por boca de un Ángel... y, no obstante, no se alucina... piensa en su virginidad, y entre la dignidad de ser Madre de Dios y el sacrificio de su virginidad no duda prefiere la gracia que la santifica, a la gracia que la ensalza y sublima ¡qué maravilla! Detente a contemplar en silencio este amor de María a su virginidad... y deja al corazón que se expansione en afectos de admiración a tu Madre. Recuerda su voto hecho a los tres años..., la fidelidad con que siempre le guardó y la prueba a que ahora la somete Dios... y cómo la Virgen prudente, humilde y castísima, triunfa de todo, sacando siempre victoriosa su virginidad. Con razón Dios, se enamora de María aún más, viéndola tan pura y tan virgen... y lo que Ella cree ser un obstáculo, es precisamente lo que más arrastra a Dios para elegirla como Madre.
Por ser virgen, por eso es la Madre de Dios.

3.° La Encarnación por la virginidad.
Penetra en tan sublime pensamiento y contempla a Dios trazando los planes de la obra grandiosa de la Encarnación a base de la virginidad. La Redención del hombre tenía dos dificultades insuperables, como ya hemos dicho en otra parte..., recuerda lo que entonces meditabas que humanamente no era posible la Redención, porque toda la humanidad no podía satisfacer por el pecado..., era necesario que lo hiciera Dios, pero Dios tampoco podía hacerlo, pues Dios no puede sacrificarse, inmolarse, padecer, ni morir por el hombre; divinamente tampoco era posible. Pero Dios busca la solución. Hacerse hombre y así tener ya un cuerpo para sufrir y morir. Mas este cuerpo, no podía formarse como los demás, porque nacería manchado como todos nacen; sería un cuerpo concebido en pecado y a este cuerpo no se podía unir el Hijo de Dios. La solución de este conflicto es María Inmaculada, sin mancha en su concepción y María Virgen, siendo Madre sin detrimento de su virginidad. Así, Jesús virgen, santo y puro como Dios, también lo será como hombre: porque su Madre también será santa, pura y virgen. La Encarnación por la Virginidad. ¡Qué hermosura y qué belleza la de esta virtud!

4.° Preferencias de Cristo.
El Señor tuvo un amor tan grande de preferencia a la virginidad, que la dedicó una de sus Bienaventuranzas..., tuvo un discípulo amado y fue... el que era virgen; a él le confió el tesoro de su Madre en la Cruz, como único digno por su virginidad de guardar a la Virgen de las vírgenes. Se quedó en la Eucaristía y dio a los sacerdotes potestad sobre su Cuerpo y Sangre, pero prefirió que su sacerdocio fuera virgen eligió almas predilectas para Esposas suyas y éstas son... las vírgenes en fin, reservó un premio especial que consistiera en acompañar al Cordero a donde quiera que fuera, y en cantar un cántico nuevo que nadie sino ellas podrían cantar, y éstas son... las almas vírgenes

5.° Tu virginidad.
Piensa mucho en la gracia tan inmensa que Dios concede a las almas que llama al estado de virginidad. Si tú eres una de ellas, penétrate bien de ella y procura ser muy agradecida. Demuestra este agradecimiento en obras, principalmente cuidando, ante todo, de la modestia interior y exterior que necesariamente ha de acompañarla, y esto llevarlo hasta la exageración, en miradas, curiosidades, posturas, vestidos, etc... Segundo, fomentando en ti la humildad, base de la castidad... Muchos por su soberbia han caído después en pecados impuros. Del mismo modo fomentarás la mortificación y penitencia, que son esenciales en esta virtud... Con tal de conservarla intacta y lozana, todo sacrificio ha de parecerte nada. En tercer lugar, pide mucho a la Virgen que la imites, en especial en su amor a la castidad virginal... y, en fin, que te ayude para trabajar con Ella por contribuir a establecer y dilatar en la medida de tus fuerzas por todo el mundo, el Reinado sublime de la pureza.

Santo Rosario.


Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

- Credo

1º. LA RESURRECCIÓN DEL SEÑOR

«Y he aquí que se produjo un gran terremoto, pues un ángel del Señor descendió del Cielo y, acercándose, removió la piedra y se sentó sobre ella. Llenos de miedo, los guardias se aterrorizaron y se quedaron como muertos. El ángel tomó la palabra y dijo a las mujeres: No temáis vosotras; ya sé que buscáis a Jesús, el crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, como había dicho».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

2º. LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

«Los sacó hasta cerca de Betania y levantando sus manos los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía, se alejó de ellos y se elevaba al Cielo. Y ellos le adoraron y regresaron a Jerusalén con gran gozo».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

3º. LA VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO

«Al cumplirse el día de Pentecostés estaban los discípulos juntos en un lugar y se produjo de repente un ruido venido del Cielo, como de un viento impetuoso, que llenó toda la casa donde se encontraban. Aparecieron unas lenguas de fuego, que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo; y comenzaron a hablar en lenguas extranjeras según el Espíritu Santo les inspiraba».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

 4º. LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN

«Quién es ésta que sube del desierto, apoyada sobre su Amado, como columna de humo aromático, como aroma de incienso y mirra?».
«Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novio que se pone le corona, o novia que se adorna con sus joyas».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

5º. LA CORONACIÓN DE MARIA SANTÍSIMA
«En ese momento se abrió en el cielo el Santuario de Dios: dentro del Santuario uno podía ver el Arca de la Alianza de Dios».
«Apareció en el Cielo una mujer vestida de sol, la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza».

Padre Nuestro,
10 Ave Marías,

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.


- Letanías

Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,

Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.

Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.