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15 septiembre 2023

Cristo es la piedra que nos sostiene. Nunca lo olvidemos.




En la lectura de hoy, viernes de la XXIII semana del T. O. de la carta de San Pablo a Timoteo dice así uno de los fragmentos:

"Doy gracias a Cristo Jesús, Señor nuestro, que me hizo capaz, se fio de mí y me confió este ministerio, a mí, que antes era un blasfemo, un perseguidor y un insolente. Pero Dios tuvo compasión de mí porque no sabía lo que hacía, pues estaba lejos de la fe; sin embargo, la gracia de nuestro Señor sobreabundó en mí junto con la fe y el amor que tienen su fundamento en Cristo Jesús."


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Todo esto, se encierra en que en los momentos de dificultad, de desgana, de querer tirar la toalla, de desmotivación, de sentirte traicionado a veces por gente de la Iglesia, acuérdate de las palabras de San Juan Pablo II y no te olvides nunca que la verdadera Roca es fuerte y firme: Cristo. Él nunca falla.

A pesar de nuestras meteduras de patas, de nuestros fallos, pecados y equivocaciones, Cristo nos llena de su compasión y su gracia. En la Iglesia (como dijo el Papa Francisco en la JMJ) todos tenemos cavidad. Todos. Da igual la raza, lengua, pueblo, nación, sexualidad... les guste a quiénes les guste, Cristo acoge, hace nuevas todas las cosas, aunque haya personas que sean más papistas que el Papa.

Cierro con las palabras que dice Jesús en el Evangelio de hoy: "¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo”, sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano."