Buscar en este blog

12 julio 2026

EVANGELIO. Domingo XV del Tiempo Ordinario.


Evangelio según San Mateo


Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a Él, que hubo de subir a sentarse en una barca, y toda la gente se quedaba en la ribera. Y les habló muchas cosas en parábolas.

Decía: «Una vez salió un sembrador a sembrar. Y al sembrar, unas semillas cayeron a lo largo del camino; vinieron las aves y se las comieron. Otras cayeron en pedregal, donde no tenían mucha tierra, y brotaron enseguida por no tener hondura de tierra; pero en cuanto salió el sol se agostaron y, por no tener raíz, se secaron. Otras cayeron entre abrojos; crecieron los abrojos y las ahogaron. Otras cayeron en tierra buena y dieron fruto, una ciento, otra sesenta, otra treinta. El que tenga oídos, que oiga».

Y acercándose los discípulos le dijeron: «¿Por qué les hablas en parábolas?». Él les respondió: «Es que a vosotros se os ha dado el conocer los misterios del Reino de los Cielos, pero a ellos no. Porque a quien tiene se le dará y le sobrará; pero a quien no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por eso les hablo en parábolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen ni entienden. En ellos se cumple la profecía de Isaías: ‘Oír, oiréis, pero no entenderéis, mirar, miraréis, pero no veréis. Porque se ha embotado el corazón de este pueblo, han hecho duros sus oídos, y han cerrado sus ojos; no sea que vean con sus ojos, con sus oídos oigan, con su corazón entiendan y se conviertan, y yo los sane’. ¡Pero dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Pues os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron.

»Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumbe enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta».


11 julio 2026

Onomástica de San Benito. Patrono de Europa.




Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: “Ya es hora de despertarnos del sueño”. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: “Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón”; y también: “Quien tenga oídos oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias”.

¿Y qué es lo que dice? “Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas” de la muerte.

Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: “¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad?” Y, si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, “guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella”. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: “Aquí estoy”».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel “que nos ha llamado a su reino”. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Este es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: “estimando a los demás más que a uno mismo”; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna.


(De la Regla de san Benito, abad)

Beato fr. Leopoldo de Alpandeire.







 

24 junio 2026

SOLEMNIDAD. San Juan Bautista.





"Él bautizó al mismo autor del bautismo, para santificar el agua viva, y mereció darle el supremo testimonio derramando su sangre"



 

07 junio 2026

(FOTOS). Corpus Christi en la Aldea del Rocío.






 

EVANGELIO. Solemnidad del Corpus Christi.


Evangelio según San Juan


En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo».

Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?». Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre».


Secuencia. Solemnidad del Cuerpo y Sangre de nuestro Señor Jesucristo.


Alaba, alma mía, a tu Salvador; 

alaba a tu guía y pastor 

con himnos y cánticos.


Pregona su gloria cuanto puedas, 

porque él está sobre toda alabanza, 

y jamás podrás alabarle lo bastante.


El tema especial de nuestros loores 

es hoy el pan vivo 

y que da vida.


El cual se dio en la mesa de la sagrada cena 

al grupo de los doce apóstoles 

sin género de duda.


Sea, pues, llena, sea sonora,

sea alegre, sea pura

la alabanza de nuestra alma.


Pues celebramos el solemne día 

en que fue instituido 

este divino banquete.


En esta mesa del nuevo rey, 

la pascua nueva de la nueva ley 

pone fin a la pascua antigua.


Lo viejo cede ante lo nuevo, 

la sombra ante la realidad, 

y la luz ahuyenta la noche.


Lo que Jesucristo hizo en la cena, 

mandó que se haga 

en memoria suya.


Instruidos con sus santos mandatos, 

consagramos el pan y el vino, 

en sacrificio de salvación.


Es dogma que se da a los cristianos, 

que el pan se convierte en carne, 

y el vino en sangre.


Lo que no comprendes y no ves,

una fe viva lo atestigua,

fuera de todo el orden de la naturaleza.


Bajo diversas especies,

que son accidentes y no sustancia,

están ocultos los dones más preciados.


Su Carne es alimento y su Sangre bebida; 

mas Cristo está todo entero 

bajo cada especie.


Quien lo recibe no lo rompe,

no lo quebranta ni lo desmembra;

recíbese todo entero.


Recíbelo uno, recíbenlo mil;

y aquel lo toma tanto como estos,

pues no se consume al ser tomado.


Recíbenlo buenos y malos; 

mas con suerte desigual 

de vida o de muerte.


Es muerte para los malos, 

y vida para los buenos; 

mira cómo un mismo alimento 

produce efectos tan diversos.


Cuando se divida el Sacramento,

no vaciles, sino recuerda

que Jesucristo tan entero

está en cada parte como antes en el todo.


No se parte la sustancia,

se rompe solo la señal;

ni el ser ni el tamaño

se reducen de Cristo presente.


He aquí el pan de los ángeles, 

hecho viático nuestro; 

verdadero pan de los hijos, 

no lo echemos a los perros.


Figuras lo representaron:

Isaac fue sacrificado;

el cordero pascual, inmolado;

el maná nutrió a nuestros padres.


Buen Pastor, Pan verdadero, 

¡oh, Jesús!, ten piedad. 

Apaciéntanos y protégenos; 

haz que veamos los bienes 

en la tierra de los vivientes.


Tú, que todo lo sabes y puedes,

que nos apacientas aquí siendo aún mortales,

haznos allí tus comensales,

coherederos y compañeros

de los santos ciudadanos.

Solemnidad del Corpus Christi.







 

17 mayo 2026

Solemnidad de la Ascensión del Señor.


Lectura del Evangelio según San Mateo 


En aquel tiempo, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Y al verle le adoraron; algunos sin embargo dudaron. Jesús se acercó a ellos y les habló así: «Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».