“No se puede seguir a Jesús sin seguir a la Iglesia. Quien cede a la tentación de ir por su cuenta corre el riesgo de no encontrar nunca a Cristo". (Papa Benedicto XVI).
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14 octubre 2018
Homilía del Papa Francisco en la celebración de las canonizaciones.
La segunda lectura nos ha dicho que «la palabra de Dios es viva y eficaz, más tajante que espada de doble filo» (Hb 4,12). Es así: la palabra de Dios no es un conjunto de verdades o una edificante narración espiritual; no, es palabra viva, que toca la vida, que la transforma. Allí, Jesús en persona, que es la palabra viva de Dios, nos habla al corazón.
El Evangelio, en particular, nos invita a encontrarnos con el Señor, siguiendo el ejemplo de ese «uno» que «se le acercó corriendo» (cf. Mc 10,17). Podemos identificarnos con ese hombre, del que no se dice el nombre en el texto, como para sugerir que puede representar a cada uno de nosotros. Le pregunta a Jesús cómo «heredar la vida eterna» (v. 17). Él pide la vida para siempre, la vida en plenitud: ¿quién de nosotros no la querría? Pero, vemos que la pide como una herencia para poseer, como un bien que hay que obtener, que ha de conquistarse con las propias fuerzas. De hecho, para conseguir este bien ha observado los mandamientos desde la infancia y para lograr el objetivo está dispuesto a observar otros; por esto pregunta: «¿Qué debo hacer para heredar?».
La respuesta de Jesús lo desconcierta. El Señor pone su mirada en él y lo ama (cf. v. 21). Jesús cambia la perspectiva: de los preceptos observados para obtener recompensas al amor gratuito y total. Aquella persona hablaba en términos de oferta y demanda, Jesús le propone una historia de amor. Le pide que pase de la observancia de las leyes al don de sí mismo, de hacer por sí mismo a estar con él. Y le hace una propuesta de vida «tajante»: «Vende lo que tienes, dáselo a los pobres […] y luego ven y sígueme» (v. 21).
Jesús también te dice a ti: «Ven, sígueme». Ven: no estés quieto, porque para ser de Jesús no es suficiente con no hacer nada malo. Sígueme: no vayas detrás de Jesús solo cuando te apetezca, sino búscalo cada día; no te conformes con observar los preceptos, con dar un poco de limosna y decir algunas oraciones: encuentra en él al Dios que siempre te ama, el sentido de tu vida, la fuerza para entregarte.
Jesús sigue diciendo: «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres». El Señor no hace teorías sobre la pobreza y la riqueza, sino que va directo a la vida. Él te pide que dejes lo que paraliza el corazón, que te vacíes de bienes para dejarle espacio a él, único bien. Verdaderamente, no se puede seguir a Jesús cuando se está lastrado por las cosas. Porque, si el corazón está lleno de bienes, no habrá espacio para el Señor, que se convertirá en una cosa más. Por eso la riqueza es peligrosa y –dice Jesús–, dificulta incluso la salvación. No porque Dios sea severo, ¡no! El problema está en nosotros: el tener demasiado, el querer demasiado sofoca nuestro corazón y nos hace incapaces de amar. De ahí que san Pablo recuerde que «el amor al dinero es la raíz de todos los males» (1 Tm 6,10). Lo vemos: donde el dinero se pone en el centro, no hay lugar para Dios y tampoco para el hombre.
Jesús es radical. Él lo da todo y lo pide todo: da un amor total y pide un corazón indiviso. También hoy se nos da como pan vivo; ¿podemos darle a cambio las migajas? A él, que se hizo siervo nuestro hasta el punto de ir a la cruz por nosotros, no podemos responderle solo con la observancia de algún precepto. A él, que nos ofrece la vida eterna, no podemos darle un poco de tiempo sobrante. Jesús no se conforma con un «porcentaje de amor»: no podemos amarlo al veinte, al cincuenta o al sesenta por ciento. O todo o nada.
Queridos hermanos y hermanas, nuestro corazón es como un imán: se deja atraer por el amor, pero solo se adhiere por un lado y debe elegir entre amar a Dios o amar las riquezas del mundo (cf. Mt 6,24); vivir para amar o vivir para sí mismo (cf. Mc 8,35). Preguntémonos de qué lado estamos. Preguntémonos cómo va nuestra historia de amor con Dios. ¿Nos conformamos con cumplir algunos preceptos o seguimos a Jesús como enamorados, realmente dispuestos a dejar algo para él? Jesús nos pregunta a cada uno personalmente, y a todos como Iglesia en camino: ¿somos una Iglesia que solo predica buenos preceptos o una Iglesia-esposa, que por su Señor se lanza a amar? ¿Lo seguimos de verdad o volvemos sobre los pasos del mundo, como aquel personaje del Evangelio?
En resumen, ¿nos basta Jesús o buscamos las seguridades del mundo? Pidamos la gracia de saber dejar por amor del Señor: dejar las riquezas, la nostalgia de los puestos y el poder, las estructuras que ya no son adecuadas para el anuncio del Evangelio, los lastres que entorpecen la misión, los lazos que nos atan al mundo. Sin un salto hacia adelante en el amor, nuestra vida y nuestra Iglesia se enferman de «autocomplacencia egocéntrica» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 95): se busca la alegría en cualquier placer pasajero, se recluye en la murmuración estéril, se acomoda a la monotonía de una vida cristiana sin ímpetu, en la que un poco de narcisismo cubre la tristeza de sentirse imperfecto.
Así sucedió para ese hombre, que –cuenta el Evangelio– «se marchó triste» (v. 22). Se había aferrado a los preceptos y a sus muchos bienes, no había dado su corazón. Y aunque se encontró con Jesús y recibió su mirada amorosa, se fue triste. La tristeza es la prueba del amor inacabado. Es el signo de un corazón tibio. En cambio, un corazón desprendido de los bienes, que ama libremente al Señor, difunde siempre la alegría, esa alegría tan necesaria hoy. El santo Papa Pablo VI escribió: «Es precisamente en medio de sus dificultades cuando nuestros contemporáneos tienen necesidad de conocer la alegría, de escuchar su canto» (Exhort. ap. Gaudete in Domino, 9). Jesús nos invita hoy a regresar a las fuentes de la alegría, que son el encuentro con él, la valiente decisión de arriesgarnos a seguirlo, el placer de dejar algo para abrazar su camino. Los santos han recorrido este camino.
Pablo VI lo hizo, siguiendo el ejemplo del apóstol del que tomó su nombre. Al igual que él, gastó su vida por el Evangelio de Cristo, atravesando nuevas fronteras y convirtiéndose en su testigo con el anuncio y el diálogo, profeta de una Iglesia extrovertida que mira a los lejanos y cuida de los pobres. Pablo VI, aun en medio de dificultades e incomprensiones, testimonió de una manera apasionada la belleza y la alegría de seguir totalmente a Jesús. También hoy nos exhorta, junto con el Concilio del que fue sabio timonel, a vivir nuestra vocación común: la vocación universal a la santidad. No a medias, sino a la santidad.
Es hermoso que junto a él y a los demás santos y santas de hoy, se encuentre Monseñor Romero, quien dejó la seguridad del mundo, incluso su propia incolumidad, para entregar su vida según el Evangelio, cercano a los pobres y a su gente, con el corazón magnetizado por Jesús y sus hermanos. Lo mismo puede decirse de Francisco Spinelli, de Vicente Romano, de María Catalina Kasper, de Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús y de Nuncio Sulprizio. Todos estos santos, en diferentes contextos, han traducido con la vida la Palabra de hoy, sin tibieza, sin cálculos, con el ardor de arriesgar y de dejar. Que el Señor nos ayude a imitar su ejemplo.
(Roma. 14-10-2018)
Los siete nuevos Beatos que la Iglesia ha declarado Santos.
1.- Pablo VI
El Beato Pablo VI es el Papa autor de la encíclica Humanae Vitae, la visionaria encíclica sobre la defensa de la vida y la familia en la que advirtió los problemas que sufre el mundo de hoy a causa de la mentalidad anticonceptiva.
Este Pontífice fue además quien llevó a término el Concilio Vaticano II, iniciado en 1962 por San Juan XXIII.
Giovanni Battista Montini nació en Lombardía (Italia) el 26 de septiembre de 1897. Fue elegido Papa el 21 de junio de 1963. Luego de 15 años de pontificado, falleció en Castel Gandolfo el 6 de agosto de 1978.
2.- Monseñor Romero
El Arzobispo de San Salvador nació en la Ciudad de Barrios (El Salvador), el 15 de agosto de 1917 y murió mártir por odio a la fe el 24 de marzo de 1980, asesinado cuando celebraba la Misa en medio de una naciente guerra civil entre la guerrilla de izquierda y el gobierno dictatorial de derecha.
Según las investigaciones, la autoría del asesinato apunta a un grupo de aniquilación vinculado a la dictadura militar, que creía que Mons. Romero era cercano a la guerrilla marxista debido a su preocupación por los pobres, una acusación alejada de la realidad.
En su lucha por los más pobres y en sus denuncias contra la dictadura, el futuro santo estuvo respaldado por los Papas Pablo VI y San Juan Pablo II.
3.- Nazaria Ignacia de Santa Teresa de Jesús
Nació el 10 de enero de 1889 en Madrid (España). Después de algunos años dentro de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, fundó en 1927 una nueva congregación: las Hermanas Misioneras Cruzadas de la Iglesia, con la que sirvió a los más necesitados y a las mujeres en Bolivia.
En 1938 llegó a Argentina donde dio promovió varias instituciones a favor de los jóvenes y los pobres. Murió en Buenos Aires en 1943. Será la primera santa de Bolivia.
4.- P. Vincenzo Romano
Vincenzo Romano fue sacerdote diocesano, nació el 3 de junio de 1751 en Torre del Greco (Italia). Recibió la ordenación sacerdotal en 1775.
Trabajó en la reconstrucción de Torre del Greco, ciudad que quedó casi totalmente destruida luego de la erupción del volcán Vesubio en 1794. Además inventó la “rastreadora”, una estrategia misionera para reunir, con el crucifijo en la mano, a grupos de personas o transeúntes, improvisar una predicación, y luego acompañarlos a la iglesia u oratorio más cercano para rezar juntos.
A menudo se convirtió en un mediador entre los dueños de los corales y los marineros que enfrentaban los riesgos y la fatiga de la pesca. Murió el 20 de diciembre de 1831.
5.- María Caterina Kasper
Nació el 26 de mayo de 1820. En 1845 comenzó su vida junto con algunas compañeras y en 1848, en el día de la Asunción, abrió su hogar a los pobres del país. A la nueva asociación dio el nombre de Esclavas Pobres de Jesucristo.
La madre María Caterina siguió la formación de novicias y la apertura de nuevas casas, incluso en el extranjero, para ayudar a los inmigrantes alemanes. Murió el 2 de febrero de 1898.
6.- Francesco Spinelli
Nació en Milán el 14 de abril de 1853, fue ordenado sacerdote en 1875, comenzó su apostolado entre los pobres en la parroquia de su tío Don Pietro. En 1882 conoció a Caterina Comensoli, que deseaba convertirse en religiosa de una congregación cuyo propósito sea la Adoración Eucarística.
Entre miles de vicisitudes se llega a la fundación de un instituto que debía dividirse. La Madre Comensoli estableció la Congregación de las Hermanas Sacramentinas, y Francesco la de las Hermanas Adoratrices de las Santísimo Sacramento.
Promovió a los marginados, rechazados, y estableció escuelas, oratorios, asistencia a los enfermos o ancianos solitarios. Murió el 6 de febrero de 1913.
7.- Nunzio Sulprizio
Inicialmente estaban programadas seis canonizaciones para el 14 de octubre, según anunció el Vaticano 19 de mayo de este año.
Sin embargo, el 19 de julio el Papa Francisco decidió que Nunzio Sulprizio, fallecido a los 19 años de edad, sea también declarado santo en el marco del Sínodo de los Jóvenes que se realiza en el Vaticano hasta el 28 de octubre.
Nunzio Sulprizio nació en Pescosansonesco (Italia) el 13 de abril de 1817. Durante su infancia padeció las consecuencias de la pobreza, la enfermedad y el maltrato; especialmente de su tío materno.
Desde que sus padres fallecieron, su tío lo obligó a trabajar como herrero en condiciones inhumanas, las cuales le habrían provocado el tumor óseo que lo llevó a la muerte el 5 de mayo de 1836.
13 octubre 2018
Ante las próximas canonizaciones de Pablo VI y monseñor Romero.
Como viene siendo habitual a lo largo del presente pontificado, a mediados de octubre la plaza de san Pedro en el Vaticano, se viste con sus mejores galas para celebrar una serie de canonizaciones.
Unas veces coincidiendo con los trabajos del Sínodo de los Obispos, como ocurre este año con su reflexión acerca de los jóvenes y la fe. Pero siempre, ofreciendo una oportunidad de fiesta y de acción de gracias para la iglesia universal, para las iglesias particulares y para las familias religiosas directamente implicadas en ellas.
Parece que es el momento de recoger los frutos de santidad que cada año la Iglesia quiere ofrecernos a través de la vida de los hermanos y hermanas que son inscritos en libro de los santos de la Iglesia Católica en la eucaristía celebrada por el Santo Padre en el corazón de la cristiandad, junto a la tumba de Pedro.
Y aunque es cierto que todos los santos canonizados alcanzan ese grado, a nadie se le escapa la especial significación de dos de los próximos beatos que van a ser proclamados santos el próximo domingo 14 de octubre. Me estoy refiriendo, como pueden suponer, al papa Pablo VI y a monseñor Oscar A. Romero, arzobispo mártir de san Salvador.
Ambos han sido beatificados hace relativamente poco, durante el pontificado de Francisco: Pablo VI en octubre de 2014 y monseñor Romero en mayo del año siguiente. Aunque, hay que reconocer el hecho de que en honor de la verdad, ambos realizaron sus «milagros» más importantes en vida (si se me permite la expresión).
Pablo VI fue capaz de hacer que la nave de la Iglesia atravesara las aguas del Vaticano II, logrando llegar a buen puerto la compleja celebración del Concilio. Pero, sobre todo, salvando la amenaza de la ruptura de la comunión, ese peligro que aparece en nuestra Iglesia cada vez que se quiere mirar al evangelio con un poco más de radicalidad.
En el caso del arzobispo salvadoreño, ese «milagro» fue su denuncia profética, su poner voz a la opresión sufrida por los más pobres. Hasta el punto de costarle la vida mientras celebraba la Eucaristía. Una muerte martirial que «sirvió» para poner en primer plano la gran injusticia, la pobreza, que sufría gran parte de nuestra querida América latina.
Pues demos gracias a Dios, hermanas y hermanos por estos dos nuevos pastores reconocidos por la Iglesia como santos. Ojala todos aprendamos de su vida, y por su intercesión la Iglesia continúe haciendo resonar la alegría de la Buena Noticia de la salvación.
Juan Manuel Ortiz
Santo Rosario. Misterios Gozosos.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Credo
Primer Misterio:
La Anunciación.
La Anunciación.
“El ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia
delante de Dios, vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo,
a quien pondrás por nombre Jesús. El será grande y será llamado
Hijo del Altísimo. Dijo María: He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tú palabra.” sobre la anunciación.
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Misterio:
La Visitación (de María a su prima Santa Isabel).
“En aquellos días, se levanto María y se fue con prontitud a la
región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías
y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto oyó Isabel el saludo
de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena
del Espíritu Santo; y exclamando con gran voz, dijo: bendita tú entre
las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; y ¿de donde a mí
que la madre de mi Señor venga a visitarme?”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Misterio:
El Nacimiento de Jesús
“Y sucedió que, mientras ellos estaban allí se cumplieron los días
del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en
pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el
alojamiento. Había en la misma comarca algunos pastores se les
presentó el Ángel del Señor, y les dijo: no temáis, pues os anuncio
una gran alegría, os ha nacido un salvador.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Misterio:
La Presentación
“Llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está
escrito en la Ley del Señor. Y he aquí que había en Jerusalén un
hombre llamado Simeón que esperaba la consolación de Israel; y
estaba en él el Espíritu Santo. Simeón les bendijo y dijo a María,
su madre: Éste está puesto para caída y elevación de muchos en Israel,
y para ser señal de contradicción- ¡y a ti misma una espada te traspasará
el alma!- a fin de que queden al descubierto las intenciones de muchos
corazones.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto Misterio:
El Niño Perdido y Hallado en el Templo
“Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua.
Subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los
días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres.
Se volvieron a Jerusalén en su busca. Al cabo de tres días, le
encontraron en el templo sentado en medio de los maestros,
escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban
estupefactos por su inteligencia y sus respuestas.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
- Letanías
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
12 octubre 2018
Tenemos que ser cristianos sin miedo a mancharse las manos y las ropas cuando nos acerquemos al prójimo.
Cómo vemos en la parábola del samaritano, que es considerado un pecador, se detuvo a socorrer al hombre agredido y abandonado malherido en el camino y al que ignoraron hombres considerados virtuosos, como un sacerdote y un levita.
Cada uno de nosotros es el hombre herido y Jesús, el samaritano que se acerca y nos cura.
El samaritano “no miró el reloj, no pensó en la sangre del herido. Se acercó a él, se bajó de su cabalgadura y le curó las heridas con aceite y vino. Se manchó las manos, se manchó las ropas de sangre. Después lo cargó en su cabalgadura y lo llevó a un albergue”.
Y no sólo no lo dejó en el albergue diciendo: ‘Aquí lo dejo, llamad al médico que yo ya he cumplido y me voy’. No. Se preocupó por él. No era un funcionario, era un hombre con el corazón abierto.
Exhorto a abrir de verdad el corazón a las sorpresas de Dios: ¿Eres cristiano?.
¿Estás abierto a las sorpresas de Dios? ¿O eres un cristiano funcionario, cerrado?.
A estas preguntas, se puede contestar con condescendencia propia del “cristiano funcionario”: “Sí, soy cristiano. Voy los domingos a Misa, trato de hacer el bien. Comulgo, me confieso una vez al año…”.
Sin embargo, así es como actúan los “cristianos funcionarios”, aquellos que no están abiertos a las sorpresas de Dios, aquellos que saben mucho de Dios, pero no salen a encontrarse con Él.
Aquellos que nunca han experimentado el estupor ante el testimonio, son capaces de dar testimonio.
Por ello, exhortó a los laicos y a los pastores a preguntarse si tienen el corazón abierto a las sorpresas de Dios, “a aquello que Dios te da cada día”.
Cada uno de nosotros es el hombre herido y abandonado, y el Samaritano es Jesús, que nos ha curado las heridas, que se ha acercado a nosotros y nos ha curado. Él ha pagado por nosotros.
(Homilía en Santa Marta. Papa Francisco. 08-10-2018)
Catequesis del miércoles pasado del Papa Francisco: "El derecho a la vida en todas sus etapas."
La catequesis de hoy está dedicada a la Quinta Palabra: “No matarás”. El quinto mandamiento: “No matarás”. Estamos ya en la segunda parte del Decálogo, la que concierne a las relaciones con los demás; y este mandamiento, con su formulación concisa y categórica, se yergue como una muralla defensiva del valor básico en las relaciones humanas, Y ¿cuál es el valor básico en las relaciones humanas?: El valor de la vida. Por eso, no matarás.
Se podría decir que todo el mal del mundo se resume aquí: en el desprecio por la vida. La vida es agredida por las guerras, por las organizaciones que explotan al hombre, -leemos en los periódicos o vemos en los telediarios tantas cosas- por especulaciones sobre la creación y la cultura del descarte, y por todos los sistemas que someten la existencia humana a cálculos de oportunidad, mientras que un escandaloso número de personas vive en un estado indigno del ser humano. Esto es despreciar la vida, es decir, de alguna manera, matar.
Un enfoque contradictorio permite también la supresión de la vida humana en el seno materno en nombre de la salvaguardia de otros derechos. Pero, ¿cómo puede ser terapéutico, civil o simplemente humano un acto que suprime la vida inocente e indefensa en su inicio?
Yo os pregunto: ¿Es justo “deshacerse” de una vida humana para resolver un problema? ¿Es justo alquilar a un sicario para resolver un problema? No se puede, no es justo “deshacerse” de un ser humano, aunque sea pequeño para resolver un problema. Es como alquilar un sicario para resolver un problema.
¿De dónde viene todo esto? La violencia y el rechazo de la vida ¿de dónde nacen, en fondo? Del miedo. Acoger al otro, en efecto, es un desafío al individualismo. Pensemos, por ejemplo, en cuando se descubre que una vida naciente es portadora de discapacidad, incluso grave. Los padres, en estos casos dramáticos, necesitan cercanía real, solidaridad verdadera, para enfrentar la realidad y superar los temores comprensibles.
En cambio, a menudo reciben consejos apresurados para interrumpir el embarazo, o sea es una forma de hablar: “interrumpir el embarazo” significa “deshacerse de uno”, directamente.
Un niño enfermo es como todos los necesitados de la tierra, como un anciano que necesita ayuda, como tantos pobres que luchan por salir adelante: aquel, aquella que se presenta como un problema, es en realidad un don de Dios que puede sacarme del egocentrismo y hacerme crecer en el amor.
La vida vulnerable nos muestra el camino de salida, el camino para salvarnos de una existencia replegada sobre sí misma y descubrir la alegría del amor. Y aquí quiero detenerme para dar las gracias, dar las gracias a tantos voluntarios, dar las gracias al fuerte voluntariado italiano que es el más fuerte que yo haya conocido. Gracias.
¿Y qué lleva al hombre a rechazar la vida? Son los ídolos de este mundo: el dinero –mejor deshacerse de éste porque costará- el poder, el éxito. Son parámetros equivocados para evaluar la vida. ¿Cuál es la única medida auténtica de la vida? ¡Es el amor, el amor con el que Dios ama! El amor con que Dios ama la vida: esta es la medida. El amor con que Dios ama cada vida humana.
De hecho, ¿cuál es el significado positivo de la Palabra "No matarás"? Que Dios es "un amante de la vida", como acabamos de escuchar de la lectura de la Biblia.
El secreto de la vida nos es revelado por cómo la trató el Hijo de Dios, que se hizo hombre, hasta el punto de asumir, en la cruz, el rechazo, la debilidad, la pobreza y el dolor (cf. Jn 13, 1). En cada niño enfermo, en cada anciano débil, en cada migrante desesperado, en cada vida frágil y amenazada, Cristo nos está buscando (cf. Mt 25, 34-46), está buscando nuestro corazón para revelarnos el gozo del amor.
Vale la pena acoger cada vida porque cada hombre vale la sangre de Cristo mismo (cf. 1 Ped. 1: 18-19). ¡No se puede despreciar lo que Dios ha amado tanto!
Debemos decir a los hombres y a las mujeres del mundo: ¡No despreciéis la vida! La vida de los demás, pero también la vuestra, porque el mandamiento también es válido para ella: "No matarás". Hay que decir a tantos jóvenes: ¡No despreciéis vuestra existencia! ¡Deja de rechazar la obra de Dios! ¡Tú eres una obra de Dios! ¡No te subestimes, no te desprecies con las dependencias que te arruinarán y te llevarán a la muerte!
Que nadie mida la vida según los engaños de este mundo, sino que cada uno se acepte a sí mismo y los demás en nombre del Padre que nos ha creado. Él es "un amante de la vida”. Es hermoso esto, “Dios es amante de la vida” y tanto nos quiere a todos que mandó a su Hijo por nosotros. "Porque tanto amó Dios al mundo -dice el Evangelio- que dio a su Hijo único, para que quien crea en él no perezca sino que tenga vida eterna" (Jn 3, 16).
(Roma. 10-10-2018)
Santo Rosario. Misterios Dolorosos.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Credo
Primer Misterio:
La Agonía en el Huerto
“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra”.
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Misterio:
La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (...). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (...) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Misterio:
La Coronación de Espinas
Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Misterio:
Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario.
“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (...) a que llevara su cruz.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto Misterio:
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (...) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (...). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (...). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
- Letanías
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
11 octubre 2018
Onomástica de Santa Soledad Torres Acosta.
El día 2 de Diciembre de 1826 en el hogar de Manuel y Antonia, en la C/ de la Flor Baja - hoy Gran Vía - de Madrid, nació una niña que el 4 de Diciembre de 1826, en la Parroquia de San Martín de Madrid fue Bautizada y se le pusieron tres nombres: Bibiana, Antonia y Manuela. Tres nombres que hoy pocos recuerdan. Porque esa niña hoy lleva otro nombre. Un nombre propio, con el que es conocida oficialmente por la Iglesia. Es un nombre evocador, que encierra toda una vocación, que es una verdadera profecía y que revela la misión providencial que ella va a cumplir en la Iglesia: María Soledad.
Un nombre que es la condensación y la síntesis de su Carisma, de su espíritu y de la misión que ella y el Instituto por ella fundado están llamadas a realizar.
El 15 de Agosto de 1851 al ser admitida por el Cura Párroco de Chamberí D. Miguel Martínez y Sanz para completar el número de siete con las que quiere iniciar el Instituto de Siervas de María, MANOLITA cambiará su nombre por el de:
María Soledad. Un nombre que evoca un rico contenido, que traduce una experiencia y que cumple un sentido. Fue elegido por ella, pero impulsado por el Espíritu Santo.
A los cinco años - nos cuentan - una pequeña travesura de niña le ocasionó un castigo por parte de su madre: El castigo de rezar tres Avemarías a la Stma. Virgen de los Dolores, que ella va a rezar todos los días y que más tarde va a convertir en siete, precisamente en recuerdo de los Siete Dolores de la Virgen.
Mª Soledad. se va identificando cada vez más con la Virgen en este misterio de tal forma que llegará a tener los mismos sentimientos de MARÍA y a traducir frente a los demás su mismo amor maternal.
Mª Soledad era de complexión débil, enfermiza, escasa de fuerzas; al mismo tiempo, tenía una gran energía de temperamento y de carácter. Desarrollaba una asombrosa vitalidad, siempre destacando en la humildad, fe y caridad. ELLA quedó sola con la nave del INSTITUTO a punto de hundirse, pues hasta el mismo D. Miguel emprendió otra "empresa" y sólo una mujer con el temple de M. Soledad, mujer entregada a la configuración con CRISTO Doliente, atenta a su mirada y con el apoyo y sostén de las muchas horas de oración junto al SAGRARIO, fue capaz de llevar a cabo la obra de Dios. Llevó el timón de la CONGREGACIÓN de SIERVAS DE MARÍA, desde 1856 hasta 1887 fecha de su muerte.
Treinta y un años encarnando y personificando el Carisma: "Estuve enfermos y me visitasteis....lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos a Mí me lo hicisteis" (Mt. 25,26), el don de la gracia, que el Espíritu Santo había suscitado en la Iglesia y convirtiéndose por la misma fuerza del Espíritu Santo, en Maestra, Madre y Fundadora de las Siervas de María.
Un autor escribe: "Contemplamos a Mª Soledad, como una presencia visible o casi como una "encarnación" de María en el misterio de su amor misericordioso, de su ternura infinita, de su amor maternal, precisamente hacia los hijos más necesitados: Hacia los enfermos. Mª Soledad pequeña de estatura, gigante de espíritu. A través del Instituto de las Siervas de María, se convierte para la Iglesia en presencia continuadora del Cristo sufriente que quiere proyectarse en el amor a los otros cristos que sufren en la tierra".
Santa María Soledad es, pues, una vida que deja huella… su biografía nos presenta una interesante panorámica de cómo es posible encarnar LA CIVILIZACIÓN DEL AMOR superando el mal a fuerza de hacer el bien a todos, “llevando la sonrisa en los labios y la humildad en el corazón”. En su perfil hay algo de sobrehumano, de sencillamente divino, es como el reflejo de Jesús manso y humilde de corazón, como si la misericordia y la amistad de Dios llenaran su vida y desbordaran en su trato.
En ella podemos encontrar todos los matices descritos por San Pablo en el Himno a la caridad (I Cor13). Supo decir con hechos que es posible ser paciente y vivir en paz. Ser pacífica y sembrar paz. Ser feliz entre las Hermanas que tenía a su lado y procurando suavizarles la vida. Supo, en definitiva, ser un testimonio vivo de Cristo.
El día 11 de Octubre de 1887 a los 61 años de edad, M. Soledad se dormía en el amor de Dios, en el regazo del Padre, dejándonos a todas sus Hijas como testamento el mensaje de JESÚS: " Que tengáis Paz y Unión".
El día 5 de febrero de 1950, es elevada a los altares por SS. Pío XII, declarándola Beata.
Es Canonizada por SS. Pablo VI el 25 de Enero de 1970. La Iglesia fija su fiesta para el día 11 de Octubre.
La Mujer que toda su vida destacó por su poca apariencia y mucha humildad, la Iglesia en la persona del Papa, Juan Pablo II ha bendecido su imagen y ha sido colocado en la "Logias" Vaticanas de la Plaza de San Pedro, pudiéndola contemplar junto a otros muchos santos y Fundadores.
Con M. Soledad una vez más se cumplen las Palabras de Cristo: El que se humilla será ensalzado. Cual humilde violeta, abismada en su poquedad, M. Soledad se oculta y exhala el olor de su perfume en el Instituto a través de sus Hijas.
Al ser la Onomástica de Santa Soledad Torres Acosta, recuerdo hace un año la entrevista a la actriz de "Luz de Soledad" Laura Contreras.
La actriz Laura Contreras, nos cuenta como ha sido el protagonizar “Luz de Soledad” a la Fundadora de las Siervas de María: Santa Soledad.
- ¿Cómo te eligieron para protagonizar “Luz de Soledad”?
Laura.- Me enteré que estaban haciendo un casting en Valladolid, que buscaban actrices para la película; yo fui pero llegué por los pelos porque estaba enferma ese día, con fiebre, pero decidí cogerme el tren y acudir a la prueba. Unos meses después me llamaron y me ofrecieron el papel de Soledad. Me hizo muchísima ilusión porque era la primera vez que me ofrecían un papel protagonista, y el personaje me parecía interesantísimo. Fue un regalo.
- ¿Cómo ha sido encarnar a Soledad, una mujer del siglo XIX que decide entrar en una comunidad de religiosas al servicio de los pobres y enfermos?
Laura.- Ha sido muy especial, un trabajo realmente bonito, muy inspirador, con el que he aprendido mucho en el proceso de construcción del personaje y durante el rodaje. Siento que ha sido un personaje que me ha hecho crecer como actriz y como persona.
- ¿Cómo construiste el personaje?
Lo primero que hice fue investigar sobre el personaje. Soledad fue un personaje real y conté con bastante información sobre su vida. Así que leí su biografía y luego me fui varios días con las Siervas de María. Estuve con ellas en el convento, horas y horas, hablando de Soledad, haciéndoles todo tipo de preguntas, y me dejaron ver cómo asisten en la enfermería que tienen en el propio convento; allí cuidan a otras monjas ya mayores y enfermas. La verdad es que me ayudaron muchísimo. Y luego, como actriz, haciendo un ejercicio enorme de imaginación, de meterme en la época, leyendo cosas de esa época, imaginándome como podía ser esa mujer, pasando por todas las circunstancias que tuvo que pasar. Me fui por Madrid, recorriendo los sitios por los que ella había estado, la calle donde nació, la plaza donde estaba el convento de las Dominicas, allí vio el cuadro de la Virgen de la Soledad que le inspiró para llamarse Soledad. Y muchas charlas y ensayos con el director, Pablo Moreno.
- ¿Cómo fue el rodaje? ¿Con quién participaste?
Fue un rodaje largo, como unos dos meses en total. Rodamos en varias localizaciones, Madrid, Ciudad Rodrigo, Galicia.
La película cuenta con un reparto muy amplio: Lolita, Elena Furiase, Ainhoa Aldanondo, Antonio Castro, Carlos Cañas, Pablo Viñas, Emilio Linder, Raúl Escudero, Eva Higueras y muchos más. He aprendido mucho de todos ellos, de su experiencia, y me ayudaron mucho a dar vida a Soledad. En el rodaje vivimos momentos muy bonitos y otros muy duros, pero el equipo era fabuloso, pero todo el mundo estaba muy entregado, sabíamos que estábamos contando algo especial, y creo que todo eso se refleja en la película.
Pablo Moreno, su director, tiene una capacidad enorme para captar lo que necesita cada uno en cada momento, y conseguir que saques lo mejor de ti, todo lo que guardas dentro como actor y como persona, y hace que lo pongas todo al servicio del personaje y de la historia.
La película para mí es una historia de amor, de superación, de lucha, y que te remueve por dentro. Creo que es una historia que merece ser recordada y conocida.
- ¿Qué has descubierto de la fundadora?
Laura.- Soledad, comenzó siendo una joven, de familia humilde, enfermiza, como muy poquita cosa, que de pequeñita estuvo muy acosada, muy tímida, bastante insegura, y cuando entró en la congregación, poco a poco, se fue convirtiendo en una mujer fuerte y valiente. Creo que era como una madre para las demás, tenía una capacidad de amar sin límites, una gran humanidad, y que fue superando todos sus miedos. Me llamó mucho la atención su valentía y la de las mujeres que la acompañaron en esos primeros años porque pasaron auténticas penurias; cuidaron a muchísimos enfermos, se enfrentaron a varias epidemias de cólera.
Soledad no tenía nada, nadie apostó por ella, todos pensaban que duraría muy poco y al final fue todo lo contrario; consiguió permanecer y hacer perdurar la Congregación. A mí es un personaje que me ha marcado, y que recordaré siempre con especial cariño.
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Santo Rosario. Misterios Luminosos.
Primer Misterio:
Su bautismo en el Jordán
“Entonces aparece Jesús, que viene de Galilea al Jordán donde Juan, para ser bautizado por él (...). Salió luego del agua; y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre él. Y una voz que salía de los cielos decía: Este es mi Hijo amado, en quien yo me complazco.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Misterio:
Su autorrevelación en las bodas del Caná
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Misterio:
Su Anuncio del Reino de Dios, invitando a la conversión
Por eso te digo que quedan perdonados sus muchos pecados, porque ha mostrado mucho amor. A quien poco se le perdona, poco amor muestra.» Y le dijo a ella: «Tus pecados quedan perdonados.»
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Misterio:
Su Transfiguración
“Seis días después, toma Jesús consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los lleva aparte, a un monte alto. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. En esto, se les aparecieron Moisés y Elías que conversaban con él. (...) [Y] una nube luminosa los cubrió con su sombra y de la nube salía una voz que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escuchadle."
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto Misterio:
Institución de la Eucaristía, expresión sacramental del misterio pascual.
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
- Letanías
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
10 octubre 2018
Santo Rosario. Misterios Gloriosos.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Credo
Primer Misterio:
La Resurrección del Señor
“El Ángel se dirigió a las mujeres y les dijo: Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho. Venid, ved el lugar donde estaba. Y ahora id en seguida a decir a sus discípulos: Ha resucitado de entre los muertos”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Misterio:
La Ascensión
Jesús “los sacó hasta cerca de Betania y, alzando sus manos, los bendijo. Y sucedió que, mientras los bendecía se separó de ellos y fue llevado al cielo.” Después “salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Misterio:
La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
“Todos ellos perseveraban en la oración, con un mismo espíritu en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos. (...) Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido (...) que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del Espíritu Santo y se pusieron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Misterio
La Asunción de la Virgen Santísima
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto Misterio:
La Coronación de la Virgen Santísima como Reina de Cielos y Tierra.
“Toda espléndida, la hija del rey, va adentro, con vestidos en oro recamados; con sus brocados es llevada ante el rey.” Y “una gran señal apareció en el cielo; una mujer, vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
- Letanías
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
09 octubre 2018
Santo Rosario. Misterios Dolorosos.
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
- Credo
Primer Misterio:
La Agonía en el Huerto
“Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra,” y dijo: “Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. “Y sumido en agonía, insistía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra”.
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Segundo Misterio:
La Flagelación de Nuestro Señor Jesucristo
(Pilato) “volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él (...). ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judíos? Ellos volvieron a gritar diciendo: ¡A ése, no; a Barrabás! (...) Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle” .
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Tercer Misterio:
La Coronación de Espinas
Los soldados “trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: ¡Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, cogieron la caña y le golpeaban en la cabeza.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Cuarto Misterio:
Jesucristo, la cruz a cuestas y camino al Calvario.
“Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle”. “Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario”. “Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene, (...) a que llevara su cruz.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Quinto Misterio:
La Crucifixión y Muerte de Nuestro Señor
“Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaron. (...) Jesús decía: Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen (...). Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona (...). Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró.” “Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.”
Padre Nuestro,
10 Ave Marías,
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, líbranos del fuego del infierno, lleva al Cielo a todas las almas, y socorre especialmente a las más necesitadas de tu Misericordia.
- Letanías
Señor, ten piedad
Cristo, ten piedad
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
Dios, Padre celestial,
ten piedad de nosotros.
Dios, Hijo, Redentor del mundo,
Dios, Espíritu Santo,
Santísima Trinidad, un solo Dios,
Santa María,
ruega por nosotros.
Santa Madre de Dios,
Santa Virgen de las Vírgenes,
Madre de Cristo,
Madre de la Iglesia,
Madre de la divina gracia,
Madre purísima,
Madre castísima,
Madre siempre virgen,
Madre inmaculada,
Madre amable,
Madre admirable,
Madre del buen consejo,
Madre del Creador,
Madre del Salvador,
Madre de misericordia,
Virgen prudentísima,
Virgen digna de veneración,
Virgen digna de alabanza,
Virgen poderosa,
Virgen clemente,
Virgen fiel,
Espejo de justicia,
Trono de la sabiduría,
Causa de nuestra alegría,
Vaso espiritual,
Vaso digno de honor,
Vaso de insigne devoción,
Rosa mística,
Torre de David,
Torre de marfil,
Casa de oro,
Arca de la Alianza,
Puerta del cielo,
Estrella de la mañana,
Salud de los enfermos,
Refugio de los pecadores,
Consoladora de los afligidos,
Auxilio de los cristianos,
Reina de los Ángeles,
Reina de los Patriarcas,
Reina de los Profetas,
Reina de los Apóstoles,
Reina de los Mártires,
Reina de los Confesores,
Reina de las Vírgenes,
Reina de todos los Santos,
Reina concebida sin pecado original,
Reina asunta a los Cielos,
Reina del Santísimo Rosario,
Reina de la familia,
Reina de la paz.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
perdónanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
escúchanos, Señor.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten misericordia de nosotros.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.
ORACIÓN.
Te rogamos nos concedas, Señor Dios nuestro, gozar de continua salud de alma y cuerpo,
y por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, vernos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutar de las alegrías eternas.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
08 octubre 2018
La bienaventurada Virgen María del Buen Remedio, Patrona de la Orden de la Santísima Trinidad.
Los religiosos trinitarios, que tienen como fin especial el de honrar a la Trinidad divina con particular culto de devoción, promover esta fundamental devoción y ejercitar las obras de misericordia para socorrer a los necesitados, ya desde el origen de la Orden ha venerado con singular devoción a la Virgen María, sagrario de la augusta Trinidad, bajo el título del “Buen Remedio”.
En efecto, San Juan de Mata, padre, fundador y legislador, profesó una ardiente devoción a la Madre de Dios y, amparado en su protección, propagó y consolidó esta sagrada Orden, entregando a sus hijos, como muy rica herencia, la devoción mariana. Este culto especial a la Madre de Dios, la cual cura los males de cuantos recurren a ella con confianza, se ha mantenido a través de los siglos entre ellos, y aún hoy día está en todo su vigor y se mantiene floreciente.
El Capítulo General de 1959, habiendo constatado que el culto a la Madre de Dios, transmitido por la tradición, era en efecto una devoción especialmente sentida en la Orden, manifestó, interpretando los sentimientos de todos los religiosos, el vivo deseo de que la ínclita Virgen María, venerada bajo el título indicado, fuese constituida por la Autoridad de la Santa Sede, celestial Patrona de toda la Orden Trinitaria.
Por tanto, nos, en la confianza de que esto avivará más a los miembros de esta familia religiosa a honrar con perenne y ardiente amor a la Virgen María, adornada con este dulce título y, a que movidos por su ejemplo, se dedicarán especialmente a llevar alivio y remedio a los más necesitados, determinamos acceder gustosamente a tal petición. Oído, por tanto, el parecer de la Sagrada Congregación de Ritos, con pleno conocimiento y tras madurado examen, en virtud de nuestra potestad y de la Autoridad Apostólica, por las presentes constituimos y declaramos a perpetuidad a la bienaventurada Virgen María bajo el título del “Buen Remedio”, celestial patrona principal, a la par que Santa Inés, virgen y mártir, de toda la Orden de la Santísima Trinidad, atribuyendo a su celebración todos los honores y privilegios que legítimamente competen a los Patronos de las Órdenes y Congregaciones religiosas, y concediendo al mismo tiempo la autorización de celebrar todos los años su fiesta el día 8 del mes de octubre.
De la Carta Apostólica Sacrarium Trinitatis Augustae del papa Juan XXIII (AAS LIII, 1961, 602-604)
Virgen del Buen Remedio, Patrona de la Orden Trinitaria.

Da tu mano piadosa a los que caen.
Del creyente, María, sé esperanza.
De las duras cadenas del demonio
libra a los que a ti, Madre, se consagran.
El pueblo fiel te implora entristecido,
a gritos los enfermos a ti claman,
y todos en el mundo, ardientemente,
quieren ser acogidos por tus alas.
Sea propicio tu materno pecho
y la mano derecha que nos salva.
Da tu ayuda del mundo en los peligros
a los que a ti elevamos las plegarias.
Oh Madre de piedad, vuelve los ojos
a estos nuestros, nublados por las lágrimas.
De Satán vencedora, a los que luchan,
del contrario protege con tu gracia.
Defiende sin cesar a nuestra Orden,
que fue por nuestros padres consagrada
a tu fiel protección. Haz que florezcan
por siempre, en ella las personas santas.
Oh Santa Trinidad, tu amor divino
inflame con su fuego nuestras almas.
Haz que los hijos de tu Santa Orden
tras de las huellas de sus padres vayan. Amén.
Hoy celebramos a la Patrona de la Orden de la Santísima Trinidad y de los Cautivos.
La devoción a la Virgen ha sido una constante en la Orden Trinitaria, ya desde la misma fundación. Como consta por la tradición, la Orden ha hallado en el título del "Buen Remedio" una explicitación adecuada a su finalidad. Por eso el Capítulo General de 1959 quiso, y obtuvo de la Santa Sede, que la Familia Trinitaria tuviese como Patrona a la Virgen Santísima bajo el título del "Buen Remedio" y celebrase su fiesta todos los años el 8 de octubre
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