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29 julio 2016

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.


El Papa Francisco regaló a la Virgen de Czestochowa la Rosa de Oro.


(28-7-2016)

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.



Homilía del Papa en la Misa por el 1050° aniversario del Bautismo de Polonia


Las lecturas de esta liturgia muestran un hilo divino, que pasa por la historia humana y teje la historia de la salvación.

El apóstol Pablo nos habla del gran diseño de Dios: «Cuando llegó la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer» (Ga 4,4). Sin embargo, la historia nos dice que cuando llegó esta «plenitud del tiempo», cuando Dios se hizo hombre, la humanidad no estaba tan bien preparada, y ni siquiera había un período de estabilidad y de paz: no había una «edad de oro». Por lo tanto, la escena de este mundo no ha merecido la venida de Dios, más bien, «los suyos no lo recibieron» (Jn 1,11). La plenitud del tiempo ha sido un don de gracia: Dios ha llenado nuestro tiempo con la abundancia de su misericordia, por puro amor ha inaugurado la plenitud del tiempo.

Sorprende sobre todo cómo se realiza la venida de Dios en la historia: «nacido de mujer». Ningún ingreso triunfal, ninguna manifestación grandiosa del Omnipotente: él no se muestra como un sol deslumbrante, sino que entra en el mundo en el modo más sencillo, como un niño dado a luz por su madre, con ese estilo que nos habla la Escritura: como la lluvia cae sobre la tierra (cf. Is 55,10), como la más pequeña de las semillas que brota y crece (cf. Mc 4,31-32). Así, contrariamente a lo que cabría esperar y quizás desearíamos, el Reino de Dios, ahora como entonces, «no viene con ostentación» (Lc 17,20), sino en la pequeñez, en la humildad.

El Evangelio de hoy retoma este hilo divino que atraviesa delicadamente la historia: desde la plenitud del tiempo pasamos al «tercer día» del ministerio de Jesús (cf. Jn 2,1) y al anuncio del «ahora» de la salvación (cf. v. 4). El tiempo se contrae, y la manifestación de Dios acontece siempre en la pequeñez. Así sucede en «el primero de los signos cumplidos por Jesús» (v. 11) en Caná de Galilea. No ha sido un gesto asombroso realizado ante la multitud, ni siquiera una intervención que resuelve una cuestión política apremiante, como el sometimiento del pueblo al dominio romano. Se produce más bien un milagro sencillo en un pequeño pueblo, que alegra las nupcias de una joven familia, totalmente anónima. Sin embargo, el agua transformada en vino en la fiesta de la boda es un gran signo, porque nos revela el rostro esponsalicio de Dios, de un Dios que se sienta a la mesa con nosotros, que sueña y establece comunión con nosotros. Nos dice que el Señor no mantiene las distancias, sino que es cercano y concreto, que está en medio de nosotros y cuida de nosotros, sin decidir por nosotros y sin ocuparse de cuestiones de poder. Prefiere  instalarse en lo pequeño, al contrario del hombre, que tiende a querer algo cada vez más grande. Ser atraídos por el poder, por la grandeza y por la visibilidad es algo trágicamente humano, y es una gran tentación que busca infiltrarse por doquier; en cambio, donarse a los demás, cancelando distancias, viviendo en la pequeñez y colmando concretamente la cotidianidad, esto es exquisitamente divino.

Dios nos salva haciéndose pequeño, cercano y concreto. Ante todo, Dios se hace pequeño. El

Señor, «manso y humilde de corazón» (Mt 11,29), prefiere a los pequeños, a los que se ha revelado el Reino de Dios (Mt 11,25); estos son grandes ante sus ojos, y a ellos dirige su mirada (cf. Is 66,2). Los prefiere porque se oponen a la «soberbia de la vida», que procede del mundo (cf. 1 Jn 2,16). Los pequeños hablan su mismo idioma: el amor humilde que hace libres. Por eso llama a personas sencillas y disponibles para ser sus portavoces, y les confía la revelación de su nombre y los secretos de su corazón.

Pensemos en tantos hijos e hijas de vuestro pueblo: en los mártires, que han hecho resplandecer la fuerza inerme del Evangelio; en las personas sencillas y también extraordinarias que han sabido dar testimonio del amor del Señor en medio de grandes pruebas; en los anunciadores mansos y fuertes de la misericordia, como san Juan Pablo II y santa Faustina. A través de estos «canales» de su amor, el Señor ha hecho llegar dones inestimables a toda la Iglesia y a toda la humanidad. Y es significativo que este aniversario del Bautismo de vuestro pueblo coincida precisamente con el Jubileo de la Misericordia.

Además, Dios es cercano, su Reino está cerca (cf. Mc 1,15): el Señor no desea que lo teman como a un soberano poderoso y distante, no quiere quedarse en un trono en el cielo o en los libros de historia, sino que quiere sumirse en nuestros avatares de cada día para caminar con nosotros. Pensando en el don de un milenio abundante de fe, es bello sobre todo agradecer a Dios, que ha caminado con vuestro pueblo, llevándolo de la mano y acompañándolo en tantas situaciones. Es lo que siempre estamos llamados a hacer, también como Iglesia: escuchar, comprometernos y hacernos cercanos, compartiendo las alegrías y las fatigas de la gente, de manera que se transmita el Evangelio de la manera más coherente y que produce mayor fruto: por irradiación positiva, a través de la transparencia de vida.

Por último, Dios es concreto. De las Lecturas de hoy se desprende que todo es concreto en el actuar de Dios: la Sabiduría divina «obra como artífice» y «juega» con el mundo (cf. Pr 8,30); el Verbo se hace carne, nace de una madre, nace bajo la ley (cf. Ga 4,4), tiene amigos y participa en una fiesta: el eterno se comunica pasando el tiempo con personas y en situaciones concretas. También vuestra historia, impregnada de Evangelio, cruz y fidelidad a la Iglesia, ha visto el contagio positivo de una fe genuina, trasmitida de familia en familia, de padre a hijo, y sobre todo de las madres y de las abuelas, a quienes hay mucho que agradecer. De modo particular, habéis podido experimentar en carne propia la ternura concreta y providente de la Madre de todos, a quien he venido aquí a venerar como peregrino, y a quien hemos saludado en el Salmo como «honor de nuestro pueblo» (Jdt 15,9).

Aquí reunidos, volvemos los ojos a ella. En María encontramos la plena correlación con el Señor: al hilo divino se entrelaza así en la historia un «hilo mariano». Si hay alguna gloria humana, algún mérito nuestro en la plenitud del tiempo, es ella: es ella ese espacio, preservado del mal, en el cual Dios se ha reflejado; es ella la escala que Dios ha recorrido para bajar hasta nosotros y hacerse cercano y concreto; es ella el signo más claro de la plenitud de los tiempos.

En la vida de María admiramos esa pequeñez amada por Dios, que «ha mirado la sencillez de su esclava» y «enaltece a los humildes» (Lc 1,48.52). Él se complació tanto de María, que se dejó tejer la carne por ella, de modo que la Virgen se convirtió en Madre de Dios, como proclama un himno muy antiguo, que cantáis desde hace siglos. Que ella os siga indicando la vía a vosotros, que de modo ininterrumpido os dirigís a ella, viniendo a esta capital espiritual del país, y os ayude a tejer en la vida la trama humilde y sencilla del Evangelio.

En Caná, como aquí en Jasna Góra, María nos ofrece su cercanía, y nos ayuda a descubrir lo que falta a la plenitud de la vida. Ahora como entonces, lo hace con cuidado de Madre, con la presencia y el buen consejo; enseñándonos a evitar decisionismos y murmuraciones en nuestras comunidades. Como Madre de familia, nos quiere proteger a todos juntos. En su camino, vuestro pueblo ha superado en la unidad muchos momentos duros. Que la Madre, firme al pie de la cruz y perseverante en la oración con los discípulos en espera del Espíritu Santo, infunda el deseo de ir más allá de los errores y las heridas del pasado, y de crear comunión con todos, sin ceder jamás a la tentación de aislarse e imponerse.

La Virgen demostró en Caná mucha concreción: es una Madre que toma en serio los problemas e interviene, que sabe detectar los momentos difíciles y solventarlos con discreción, eficacia y determinación. No es dueña ni protagonista, sino Madre y sierva. Pidamos la gracia de hacer nuestra su sencillez, su fantasía en servir al necesitado, la belleza de dar la vida por los demás, sin preferencias ni distinciones. Que ella, causa de nuestra alegría, que lleva la paz en medio de la abundancia del pecado y de los sobresaltos de la historia, nos alcance la sobreabundancia del Espíritu, para ser siervos buenos y fieles.

Que, por su intercesión, la plenitud del tiempo nos renueve también a nosotros. De poco sirve el paso entre el antes y el después de Cristo, si permanece sólo como una fecha en los anales de la historia.

Que pueda cumplirse, para todos y para cada uno, un paso interior, una Pascua del corazón hacia el estilo divino encarnado por María: obrar en la pequeñez y acompañar de cerca, con corazón sencillo y abierto.

(28-7-2016)

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.


Los 10 santos y beatos jóvenes que "cobraron vida" en la JMJ.

Uno de los momentos más emocionantes de la ceremonia de acogida de los jóvenes con el Papa Francisco hoy en Cracovia fue ver a un grupo de ellos que con la ayuda de la tecnología permitieron que diversos beatos y santos de la historia de la Iglesia “cobraran vida“.

Fueron en total 10 los beatos y santos que fueron representados en esta ceremonia. Algo en común es que todos murieron a corta edad, varios de ellos mártires. 

¿Quiénes son? Aquí te lo explicamos:

1.- Santa Inés

Patrona de la pureza, las jóvenes, las prometidas en matrimonio y los jardineros. Su nombre en latín es Agnes. Era hermosa, rica y pretendida por los nobles romanos a quienes rechazó porque se había entregado a Cristo. La acusaron por ser cristiana y la decapitaron en el 304.

En relación a la Santa surgió la costumbre de los corderos blancos cuya lana se utiliza para elaborar los palios de los arzobispos. Su fiesta se celebra el 21 de enero.

2.- Santa Eduviges, Reina de Polonia

Santa Eduviges fue una joven reina madre de familia. Cuando enviudó tomó los hábitos y fundó varios monasterios y hospitales. Dios le concedió hacer milagros y el don de profecía. Murió en el año 1243 y fue canonizada en 1267. Su fiesta se celebra el 16 de octubre.

3.- Santo Domingo Savio

Patrono de los niños cantores y de las embarazadas. Nació en Italia en 1842. Desde muy pequeño deseó ser sacerdote y al conocer a Don Bosco le pidió ingresar al Oratorio de San Francisco de Sales en Turín.

Allí organizó la Compañía de María Inmaculada y con sus compañeros frecuentaba los sacramentos, rezaba el Rosario, ayudaba en los quehaceres y cuidaba a otros niños. Murió en 1857 a los 14 años de edad. Su fiesta se celebra el 6 de mayo.

4.- San Kizito

Kizito nació en 1872. Fue nombrado paje del rey de Buganda, actual Uganda. Conoció la fe cristiana a través de los Padres Blancos, religiosos misioneros. 

En 1885, el rey empezó a perseguir a los cristianos y Kizito tenía miedo de morir sin haber sido bautizado. Su catequista, San Carlos Lwanga, lo bautizó y le dijo: “Cuando llegue la prueba decisiva, yo te tomaré de la mano. Si tenemos que morir por Jesús, moriremos juntos”.

Los dos murieron martirizados. Kizito tenía 13 años. Fue canonizado con otros 20 mártires en 1964. Su fiesta se celebra el 3 de junio.

5.- Santa Teresita del Niño Jesús

Santa Teresa del Niño Jesús, conocida también como Santa Teresa de Lisieux, es Patrona de las misiones y Doctora de la Iglesia. Vivió solo 24 años: nació un 2 de enero de 1873 y murió el 30 de septiembre de 1897. 

Esta Santa es amiga espiritual del Papa Francisco. Su fiesta se celebra el 1 de octubre.

6.- Beato Pier Giorgio Frassati

Pier Giorgio nació en Turín, Italia, el 6 de abril de 1901 en una familia muy rica. Llevó una vida austera y destinaba a obras de caridad buena parte del dinero que sus padres le daban. Fue deportista, esquiador y montañista.

Cuando cumplió 24 años de edad le diagnosticaron poliomielitis fulminante y murió muy poco tiempo después. San Juan Pablo II lo beatificó en 1990 y contaba que también recibió una influencia positiva de él. Su fiesta se celebra el 4 de julio.

7.- Santa María Goretti

El 6 de julio es el día de su fiesta. Fue asesinada a los 11 años de 14 puñaladas por resistirse a una violación. Antes de morir perdonó a su agresor. El Papa Pío XII definió a María Goretti como “pequeña y dulce mártir de la pureza”.

Partió a la casa del Padre el 6 de julio de 1902. Su madre perdonó al asesino cuando este salió de la cárcel.

8.- Beato José Sánchez del Río

Con solo 14 años de edad, José Sánchez del Río fue torturado y asesinado el 10 de febrero de 1928 por oficiales del gobierno de Plutarco Elías porque se negó a renunciar a su fe. Este niño fue beatificado en el año 2005 junto a otros 11 mártires de la guerra cristera que ocurrió en México en la segunda década del siglo XX.

9 y 10.- Beatos Michele Tomaszek y Zbigneo Strzalkowski

Estos jóvenes beatos polacos pertenecían  a la Orden de los Hermanos Menores Conventuales. Fueron asesinados por odio a la fe el 9 de agosto de 1991 por el grupo terrorista maoísta Sendero Luminoso que por esos años sembraba el terror en el Perú. 

Ambos servían en la localidad de Pariacoto, en los Andes de Ancash (Perú), país donde vivían hacía 11 años y que por entonces intentaba salir de la profunda crisis económica en que se encontraba, mientras los terroristas de Sendero Luminoso seguían asesinando miles de civiles y autoridades en pueblos y ciudades incluyendo la capital, con el fin de instaurar un régimen comunista.



(28-7-2016)

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.


Saludo del Papa Francisco desde el balcón del Arzobispado.

Me dicen que hay muchos de ustedes que entienden el castellano. Así que voy a hablar en castellano. También me dicen que hoy hay un buen grupo acá, en esta plaza, de recién casados y jóvenes esposos. Yo, cuando encuentro a uno que se casa, a un joven que se casa, a una chica que se casa, les digo: “¡Estos son los que tienen coraje!” Porque no es fácil formar una familia. No es fácil comprometer la vida para siempre. Hay que tener coraje. Y los felicito, porque ustedes tienen coraje.

A veces me preguntan cómo hacer para que la familia vaya siempre adelante y supere las dificultades. Yo les sugiero que practiquen siempre tres palabras, tres palabras que expresan tres actitudes [ahí están llegando nuevos recién casados] Tres palabras que los pueden ayudar a vivir la vida de matrimonio, porque en la vida de matrimonio hay dificultades: el matrimonio es algo tan lindo tan hermoso, que tenemos que cuidarlo, porque es para siempre. Y las tres palabras son “permiso, gracias, perdón”. Permiso. Permiso: siempre preguntar al cónyuge (la mujer al marido, el marido a la mujer) “¿qué te parece?¿te parece que hagamos esto? Nunca atropellar. Permiso.

La segunda palabra: ser agradecidos. Cuántas veces el marido le tiene que decir a la mujer “gracias”.  Y cuántas veces la esposa le tiene que decir al marido “gracias”. Agradecerse mutuamente. Porque el sacramento del matrimonio se lo confieren los esposos, el uno al otro. Y esta relación sacramental se mantiene con este sentimiento de gratitud. “Gracias”.

Y la tercera palabra es “perdón”, que es una palabra muy difícil de pronunciar. En el matrimonio, siempre –o el marido o la mujer- siempre tiene alguna equivocación. Saber reconocerla y pedir disculpas, pedir perdón, hace mucho bien. Hay jóvenes familias, recién casados, muchos de ustedes están recién casados, otros están por casarse. Recuerden estas tres palabras, que ayudarán tanto a la vida matrimonial: permiso, gracias, perdón.  Repitámoslas juntos: permiso, gracias, perdón. ¡Más fuerte, todos! Permiso (bis), gracias (bis), perdón (bis).

Bueno, todo esto es muy lindo, es muy lindo decirlo en la vida matrimonial. Pero siempre hay en la vida matrimonial problemas o discusiones. Es habitual y sucede que el esposo o la esposa discutan, alcen la voz, se peleen.  Y a veces vuelen los platos.  Pero no se asusten cuando sucede esto. Les doy un consejo: nunca terminen el día sin hacer la paz.

¿Y saben por qué? Porque la guerra fría al día siguiente es muy peligrosa. ¿Y cómo tengo que hacer, padre, para hacer la paz?, puede preguntar alguno de ustedes.

No hacen falta discursos. Basta un gesto. Y se acabó. Está hecha la paz.

Cuando hay amor, un gesto arregla todo.

Los invito antes de recibir la bendición a rezar por todas las familias aquí presentes: por los recién casados, por los que están asados desde hace tiempo y por los que se van a casar.

Recemos juntos un avemaría, cada uno en su lengua.

AVE MARÍA…

BENDICIÓN

E pregate per me! Davvero. Pregate per me! Buona notte e buon riposo.


(28-7-2016)

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.


El Papa Francisco se reúne con los obispos Polacos,

Monseñor Gądecki: “El Papa no ha reprochado nada a los obispos polacos. Encuentro libre y sereno”
El presidente del episcopado polaco cuenta el encuentro con el Santo Padre en la catedral

Un encuentro afectuoso y familiar “como un Padre que habla a sus hijos”. Con esta imagen, el arzobispo Wojciech Polak, primado de Polonia, intervino anoche, miércoles 27 de juliuo, en el centro de prensa de Cracovia, para sintetizar el encuentro del papa Francisco con los 130 obispos polacos que tuvo lugar este miércoles por la tarde en la catedral de Cracovia.

Un encuentro que, por voluntad del mismo Pontífice, se tuvo a puerta cerrada sin cámaras, grabadoras o cámaras de fotos, de modo “informal” precisamente para tener plena libertad de hablar con los pastores.

“No hay ningún secreto ni cosas dramáticas”, aclaró el padre Lombardi, que también intervino en la rueda de prensa. “La mayor parte de los encuentros del Papa con obispos se realizan así: sin luces de cámaras que puedan intimidar el intercambio fraterno”. Y efectivamente esta privacidad contribuyó a crear un “clima de serenidad y familiaridad” y de esa parresía que siempre pide el Pontífice.

“El Papa expresó la voluntad de entrar en diálogo con nosotros”, precisó el arzobispo Stanislaw Gądecki, presidente de los obispos polacos, tercer invitado a la rueda de prensa.  Así disolvió las interpretaciones de algunos medios de comunicación según los cuáles “el Papa habría venido aquí a Polonia para reprochar algo a los obispos polacos”. Esta tesis, precisó Gądecki, “no ha tenido lugar en absoluto, es más, el Papa fue muy empático y caluroso con los pastores que lo escuchaban, trató de responder a todas las preguntas de los obispos”.

Los temas afrontados fueron desde la secularización en Europa, especialmente en occidente, al testimonio de la misericordia en las situaciones concretas; de la vida parroquial en relación con los movimientos y asociaciones a la cuestión de los refugiados o cómo dar una respuesta a esta problemática utilizando la razón y sin olvidar el Evangelio.

Francisco, explicó monseñor Gądeck, “no respondió con un discurso preparado” y tampoco dio indicaciones “de estilo intelectual”, sino que “de forma sencilla, con ejemplos de la vida en Buenos Aires o de encuentros en su pontificado” dio una respuesta “exhaustiva” a las preguntas de los obispos.

“Una vez más, el Santo Padre me ha abierto el corazón, la razón y los oídos por lo que ha dicho como padre y pastor”, dijo Polak. Él –prosiguió– no ha querido solo mostrar reflexiones desde el punto de vista teórico, sino que ha indicado una actitud espiritual hacia los proyectos en marcha.

Respecto a la delicada situación de los refugiados, el papa Francisco exhortó a resolver el problema “allí de donde vienen los migrantes”, sanando también esa lacra del “desequilibrio ecológico”, entre las primeras causas de la migración. Por tanto, es necesario adoptar “una actitud diferente hacia la creación”.

Sobre la secularización, o mejor la “descristianización” de una Europa en la que “Jesús es eliminado de la vida humana”, el Pontífice exhortó a ofrecer como respuesta la “cercanía a la vida del hombre” a través de obras de misericordia. “El hombre excluye a Cristo y el Evangelio pero continúa buscando algo”, dijo el Papa según indicó monseñor Polak.

De aquí el ánimo para interesarse por los jóvenes y sobre todo por los ancianos y “ver en ellos la sabiduría, el bagaje de la experiencia de la vida y sobre todo tratar de crear una relación, un puente, entre el mundo de los jóvenes y el mundo de los ancianos”. El Santo Padre –dijo el primado polaco– está tratando de defendernos de la marginación de los ancianos, en una cultura en la que son descartados en el anonimato.

Entre los temas también estuvo la “idolatría del dinero” y las propiedades materiales de la Iglesia; la solidaridad y el compromiso concreto, y por tanto la actuación en el mundo de hoy de la misericordia como “arquitrabe” y “prioridad” de la Iglesia, siguiendo las indicaciones de la Dives in misericordia de Juan Pablo II. El Pontífice citó su exhortación apostólica Evangelii Gaudium para hablar de las parroquias que “no son estructuras obsoletas sino el centro de la vida cristiana”, para renovar de “una forma adecuada” y convertirlas en un “centro en salida que tenga un aspecto misionero”.

Salvatore Cernuzio

(27-7-2016)

Especial Jornada Mundial de la Juventud Cracovia 2016.


Discurso del Papa Francisco en la ceremonia de cogida de los jóvenes peregrinos.

Queridos jóvenes, muy buenas tardes: Finalmente nos encontramos. Gracias por esta calurosa bienvenida. Gracias al Cardenal Dziwisz, a los Obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, seminaristas y laicos y a todos aquellos que los acompañan.

Gracias a los que han hecho posible que hoy estemos aquí, que se la «han jugado» para que pudiéramos celebrar la fe. Celebrar la fe, hoy todos nosotros juntos, celebramos la fe. En esta, su tierra natal, quisiera agradecer especialmente a San Juan Pablo II, más fuerte, mucho… que soñó e impulsó estos encuentros.

Desde el cielo nos está acompañando viendo a tantos jóvenes pertenecientes a pueblos, culturas, lenguas tan diferentes con un solo motivo: celebrar que Jesús está vivo en medio nuestro. Han comprendido, celebrar a Jesús que está vivo, y decir que está vivo es querer renovar nuestras ganas de seguirlo, nuestras ganas de vivir con pasión su seguimiento.

¡Qué mejor oportunidad para renovar la amistad con Jesús que afianzando la amistad entre ustedes! ¡Qué mejor manera de afianzar nuestra amistad con Jesús que compartirla con los demás! ¡Qué mejor manera de vivir la alegría del Evangelio que queriendo «contagiar» la Buena Noticia en tantas situaciones dolorosas y difíciles!

Jesús es quien nos ha convocado a esta 31 Jornada Mundial de la Juventud; es Jesús quien nos dice: «Felices los misericordiosos, porque encontrarán misericordia» (Mt 5,7). Felices aquellos que saben perdonar, que saben tener un corazón compasivo, que saben dar lo mejor de sí a los demás, lo mejor, no lo que sobra.

Queridos jóvenes, en estos días Polonia, esta noble tierra, se viste de fiesta; en estos días Polonia quiere ser el rostro siempre joven de la Misericordia. Desde esta tierra con ustedes y también unidos a tantos jóvenes que hoy no pueden estar aquí, pero que nos acompañan a través de los diversos medios de comunicación, todos juntos vamos a hacer de esta jornada una auténtica fiesta Jubilar, en este Jubileo de la Misericordia.

En los años que llevo como Obispo he aprendido algo, que quiero decir ahora: no hay nada más hermoso que contemplar las ganas, la entrega, la pasión y la energía con que muchos jóvenes viven la vida. Esto es bello. ¿De dónde viene esta belleza? Cuando Jesús toca el corazón de un joven, de una joven, este es capaz de actos verdaderamente grandiosos. Es estimulante escucharlos, compartir sus sueños, sus interrogantes y sus ganas de rebelarse contra todos aquellos que dicen que las cosas no pueden cambiar. A los que llamo los “quietistas”, nada se puede cambiar. Los jóvenes si tienen la fuerza de cambiar esto, pero algunos no están seguros de esto, pero yo les pregunto. ¿Las cosas se pueden cambiar? (¡Sí!)

Es un regalo del cielo poder verlos a muchos de ustedes que, con sus cuestionamientos, buscan hacer que las cosas sean diferentes. Es lindo, y me conforta el corazón, verlos tan revoltosos. La Iglesia hoy los mira, diré además, el mundo hoy los mira, y quiere aprender de ustedes, para renovar su confianza en que la Misericordia del Padre tiene rostro siempre joven y no deja de invitarnos a ser parte de su Reino, un reino de alegría y felicidad, que siempre nos lleva adelante, que nos hace capaces de cambiar las cosas. Ahora les hago la pregunta otra vez. ¿Las cosas se pueden cambiar? (¡Sí!)

Conociendo la pasión que ustedes le ponen a la misión, me animo a repetir: la misericordia siempre tiene rostro joven. Porque un corazón misericordioso se anima a salir de su comodidad; un corazón misericordioso sabe ir al encuentro de los demás, logra abrazar a todos.

Un corazón misericordioso sabe ser refugio para los que nunca tuvieron casa o la han perdido, sabe construir un ambiente de hogar y familia para aquellos que han tenido que emigrar, sabe de ternura y compasión. Un corazón misericordioso, sabe compartir el pan con el que tiene hambre, un corazón misericordioso se abre para recibir al prófugo y al migrante. Decir misericordia junto a ustedes, es decir oportunidad, decir mañana, es decir compromiso, es decir confianza, apertura, hospitalidad, compasión, es decir sueños. Ustedes ¿son capaces de soñar? Y cuando el corazón abierto es capaz de soñar hay lugar para la misericordia, hay lugar para acariciar a los que sufren, hay lugar para ayudar a quienes no tienen paz en el corazón o les falta lo necesario para vivir, o les falta lo más bello, la fe, Misericordia, digamos juntos esta palabra: Misericordia, todos. Una vez más. Una vez más para que el mundo escuche.

También quiero confesarles otra cosa que aprendí en estos años. No quiero ofender a nadie. Me genera dolor encontrar a jóvenes que parecen haberse «jubilado» antes de tiempo. Esto me duele. Jóvenes que parecen “jubilados” a los 23, 24 o 25 años. Me preocupa ver a jóvenes que «tiraron la toalla» antes de empezar el partido. Que están «entregados» sin haber comenzado a jugar. Me duele ver jóvenes que caminan con rostros tristes, como si su vida no tuviese valor. Son jóvenes esencialmente aburridos… y aburridores, que aburren a los otros; y esto me duele.

Es difícil, y a su vez cuestionador, por otro lado, ver a jóvenes que dejan la vida buscando el «vértigo», o esa sensación de sentirse vivos por caminos oscuros, que al final terminan «pagando»…y pagando caro. Piensen en tantos jóvenes que ustedes conocen a tantos jóvenes que han elegido este camino. Cuestiona ver cómo hay jóvenes que pierden hermosos años de su vida y sus energías corriendo detrás de vendedores de falsas ilusiones. Hay de esos vendedores de falsas ilusiones (en mi tierra natal diríamos «vendedores de humo»), que les roban lo mejor de ustedes mismos. Y esto me duele. Estoy seguro que hoy entre ustedes no hay ninguno de estos.

Por eso, queridos amigos, nos hemos reunidos para ayudarnos unos a otros porque no queremos dejarnos robar lo mejor de nosotros mismos, no queremos permitir que nos roben las energías, que nos roben la alegría, los sueños, con falsas ilusiones.

Queridos amigos, les pregunto: ¿Quieren para sus vidas ese vértigo alienante o quieren sentir esa fuerza que los haga sentirse vivos, plenos? ¿Vértigo alienante o fuerza de la gracia? ¿Qué cosa quieren, vértigo alienante o fuerza de la gracia? No los escucho bien.

Para ser plenos, para tener fuerza renovada, hay una respuesta que no se vende, que no se compra; una respuesta que no es una cosa, que no es un objeto, es una persona: se llama Jesucristo. Un aplauso para el Señor.

Jesucristo, ¿se puede comprar? Jesucristo, ¿se vende en las tiendas? Jesucristo es un don, es un regalo del Padre, el don de nuestro Padre. Jesucristo es un don, ¡todos!

Jesucristo es quien sabe darle verdadera pasión a la vida, Jesucristo es quien nos mueve a no conformarnos con poco y a dar lo mejor de nosotros mismos; es Jesucristo quien nos cuestiona, nos invita y nos ayuda a levantarnos cada vez que nos damos por vencidos. Es Jesucristo quien nos impulsa a levantar la mirada y a soñar alto.

Pero, Padre, alguno podría decir que es difícil soñar alto, es difícil salir y estar siempre en salida. Padre, yo soy débil, yo caigo, yo me esfuerzo pero muchas veces caigo. Los alpinistas, cuando salen a las montañas, cantan una canción muy bella, que dice así: en el arte de salir lo importante no es caer, sino no permanecer caído. Si tu eres débil, si tu caes, mira un poco alto y verás la mano tendida de Jesús que dice, levantate. Y si lo hago una vez más, otra vez, y si caigo otra vez, te levantas. pedro preguntó y Jesús respondió, 70 veces 7. La mano de Jesús está siempre para levantarnos, ¿han comprendido?

En el Evangelio hemos escuchado que Jesús, mientras se dirige a Jerusalén, se detiene en una casa -la de Marta, María y Lázaro- que lo acoge. De camino, entra en su casa para estar con ellos; las dos mujeres reciben al que saben que es capaz de conmoverse.

Las múltiples ocupaciones nos hacen ser como Marta: activos, dispersos, constantemente yendo de acá para allá…; pero también solemos ser como María: ante un buen paisaje, o un video que nos manda un amigo al móvil, nos quedamos pensativos, en escucha.

En estos días de la JMJ, Jesús quiere entrar en nuestra casa; en tu casa, en mi casa, en el corazón de cada uno de nosotros. Jesús quiere entrar, verá nuestras preocupaciones, en nuestro andar acelerado, como lo hizo con Marta… y esperará que lo escuchemos como María; que, en medio del trajinar, tengamos el coraje de entregarnos a él. Que sean días para Jesús, dedicados a escucharnos, a recibirlo en aquellos con quienes comparto la casa, la calle, el club o el colegio.

Y quien acoge a Jesús, aprende a amar como Jesús. Entonces él nos pregunta si queremos una vida plena: y yo en su nombre les pregunto ¿Ustedes quieren una vida plena? (¡Sí!) Empieza desde este momento por dejarte conmover. Porque la felicidad germina y aflora en la misericordia: esa es su respuesta, esa es su invitación, su desafío, su aventura: la misericordia. La misericordia tiene siempre rostro joven; como el de María de Betania sentada a los pies de Jesús como discípula, que ama escucharlo porque sabe que ahí está la paz. Como el de María de Nazareth, lanzada con su «sí» a la aventura de la misericordia, y que será llamada feliz por todas las generaciones, llamada por todos nosotros «la Madre de la Misericordia».

Entonces, todos juntos, ahora le pedimos al Señor: Lánzanos a la aventura de la misericordia.

Invoquémosla todos juntos: María Madre de la misericordia. Ahora todos juntos pidamos al Señor, cada uno en silencio en su corazón.

Señor, lánzanos a la aventura de la misericordia, a la aventura de construir puentes y derribar muros (cercos y alambres), lánzanos a la aventura de socorrer al pobre, al que se siente solo y abandonado, al que ya no le encuentra sentido a su vida. Lánzanos a acompañar a los que no te conocen y decirles, lentamente y con mucho respeto tu nombre y el porqué de mi fe.

Impúlsanos a la escucha, como María de Betania, de quienes no comprendemos, de los que vienen de otras culturas, otros pueblos, incluso de aquellos a los que tememos porque creemos que pueden hacernos daño. Haznos volver nuestro rostro, como María de Nazareth con Isabel, que volvamos nuestro rostro sobre nuestros ancianos, sobre nuestros abuelos para aprender de su sabiduría. Yo les pregunto ¿ustedes hablan con sus abuelos? Más o menos, no? ¿Búsquenlos, ellos tiene la sabiduría de la vida, y vivirán cosas que conmoverán sus corazones.

Aquí estamos, Señor. Envíanos a compartir tu Amor Misericordioso. Queremos recibirte en esta Jornada Mundial de la Juventud, queremos confirmar que la vida es plena cuando se la vive desde la misericordia, que esa es la mejor parte, la parte más dulce, la parte que nunca nos será quitada. Amén.

(28-7-2016)

28 julio 2016

El Papa Francisco se dirige a cada uno de los jóvenes de Texas (EE.UU) y les reta: No tengas miedo y juégate la vida.



Yo sé que algunos de ustedes me preguntará: ‘Padre, sí, usted nos habla de mirar horizontes y de recordar cosas, pero hoy, ¿qué hago?’ ¡Juégate la vida! 
Hoy asumí la vida como está y hace el bien a los demás. Hoy se está jugando en el mundo una partida en la que no hay sitio para los suplentes, o juegas de titular, o estás afuera.

Toma la memoria recibida, mira el horizonte y hoy, asumí la realidad y llévala adelante, hacerla fructificar, hacerla fecunda. ¡Dios te llama a ser fecundo! Dios te llama a trasmitir esa vida. Dios te llama a crear esperanza. Dios te llama a recibir misericordia y a dar misericordia. 
Dios te llama a ser feliz ¡No tengas miedo!. No tengas miedo. La vida es así.

Queridos jóvenes: “miren siempre hacia adelante, miren siempre a los horizontes, no dejen que la vida le ponga muros delante, siempre mirar al horizonte.
Siempre tener el coraje de querer más, más, más.., con valentía pero, a la vez, no olvidarse de mirar atrás, a la herencia que han recibido de sus mayores, de sus abuelos, de sus padres; a la herencia de la fe, esa fe que ahora ustedes tienen en sus manos para mirar hacia adelante”.

¡Tengan entusiasmo, vayan adelante! Que la Virgen los cuide mucho, que Jesús los bendiga, y por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias.

El Papa Francisco hace varias afirmaciones cuando iba de viaje desde Roma hasta Polonia, a la JMJ.


Quiero aclarar una cosa: cuando hablo de guerra, hablo en serio de eso pero no hablo de guerra de religión. Es una guerra por el dinero, por los recursos, por la naturaleza, por el dominio.
Esta es la guerra. ¿Alguno piensa en la guerra de religión? No, todas las religiones quieren la paz. La guerra la quieren los otros. ¿Entendido?.

Es guerra: no tengamos miedo de decir esta verdad. El mundo está en guerra porque ha perdido la paz. Ahora en Cracovia “esperamos que los jóvenes nos digan algo y nos den esperanza en este momento”.

La verdadera palabra es inseguridad. Eso. Desde hace un tiempo el mundo está en una guerra a pedazos, esta es una guerra. Tuvimos la de 1914 y luego la de 1939. En el mundo de ahora tenemos esta. Tal vez no es tan orgánica u organizada. Este santo sacerdote que ha muerto mientras ofrecía la oración por toda la iglesia es uno, pero cuántos cristianos, cuántos inocentes, cuántos niños… Pensamos en Nigeria, pero eso es en África, como si no le importara a ninguno.

Que el espíritu de concordia prime sobre el odio.

27 julio 2016

El Papa Francisco impresionado por la toma de rehenes y el asesinato de un sacerdote en una iglesia cercana a Rouen.



“Informado de la toma de rehenes en la iglesia de de Saint-Etienne-du Rouvray, que ha causado la muerte de un sacerdote y donde una persona ha resultado gravemente herida- dice el texto- Su Santidad el Papa Francisco le asegura su cercanía espiritual y se une con la oración al sufrimiento de las familias, así como al dolor de la parroquia y de la diócesis de Rouen. Invoca a Dios, Padre de misericordia, para que acoja  al padre Jacques Hamel en  la paz de su luz y conforte a la persona herida. El Santo Padre está particularmente impresionado por este acto de violencia que ha tenido lugar en una iglesia, durante una  misa, acción litúrgica que implora de Dios su paz para el mundo. Pide al Señor que inspire a todos pensamientos de reconciliación y de fraternidad en esta nuova prueba y que derrame sobre cada uno la abundancia de sus bendiciones.”

25 julio 2016

Historia sobre el Apóstol Santiago.


En el Noroeste de España, en Galicia, a la que los romanos llamaron "Finis Terrae", por ser el extremo más occidental del mundo hasta
entonces conocido, cuenta la tradición que estuvo el Apóstol Santiago, como llaman los españoles a Jacob el hijo de Zebedeo y hermano de Juan el Evangelista.

Cuentan que en los primeros años de la cristiandad que a él le fueron adjudicadas las tierras españolas para predicar el Evangelio, y que en esta tarea llegó hasta la desembocadura del río Ulla.

Cuando regresó a Palestina, en el año 44, fue torturado y decapitado por Herodes Agripa, y se prohibió que fuese enterrado. Sin embargo sus discípulos, en secreto, durante la noche trasladaron su cuerpo hasta la orilla del mar, donde encontraron una barca preparada para navegar pero sin tripulación. Allí depositaron en un sepulcro de mármol el cuerpo del apóstol que llegaría tras la travesía marítima, remontando el río Ulla hasta el puerto romano, en la costa Gallega, de Iria Flavia, la capital de la Galicia romana. Allí enterraron su cuerpo en un compostum o cementerio en el cercano bosque de Liberum Donum, donde levantaron un altar sobre el arca de mármol.

Tras las persecuciones y prohibiciones de visitar el lugar, se olvidó la existencia del mismo, hasta que en el año 813 el eremita Pelayo observó resplandores y oyó cánticos en el lugar. En base a este suceso se llamaría al lugar Campus Stellae, o Campo de la Estrella, de donde derivaría al actual nombre de Compostela.

El eremita advirtió al obispo de Iria Flavia, Teodomiro, quien después de apartar la maleza descubrió los restos del apóstol identificados por la inscripción en la lápida. Informado el Rey Alfonso II del hallazgo, acudió al lugar y proclamó al apóstol Santiago patrono del reino, edificando allí un santuario que más tarde llegaría a ser la Catedral. A partir de esta declaración oficial los milagros y apariciones se repetirían en el lugar, dando lugar a numerosas historias y leyendas destinadas a infundir valor a los guerreros que luchaban contra los avances del islam y a los peregrinos que poco a poco iban trazando el Camino de Santiago.

A partir del s. XI Santiago ejerció una fuerte atracción sobre el cristianismo europeo y fue centro de peregrinación multitudinaria, al que acudieron reyes, príncipes y santos.

En los s. XII y XIII, época en que se escribió el "Códice Calixtino"; primera guía del peregrino, la ciudad alcanzó su máximo esplendor. El Papa Calixto II concedió a la Iglesia Compostelana el "Jubileo Pleno del Año Santo" y Alejandro III lo declaró perpetuo, convirtiéndose Santiago de Compostela en Ciudad Santa junto a Jerusalén y Roma.
El Año Santo se celebra cada vez que la festividad del Apóstol, el 25 de Julio, cae en domingo

Hoy celebramos la Fiesta de Santiago Apóstol, Patrono de España.



Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Estuvo presente en los principales milagros obrados por el Señor. Fue muerto por el rey Herodes alrededor del año 42. Desde el siglo IX, su sepulcro es venerado en Compostela, a donde han acudido hasta nuestros días innumerables peregrinos.

AVISO: Timo sobre la "Nueva Biblia del Papa Francisco".

Desde la Secretaría General de Cáritas Española han enviado a los Obispos una circular en la que se informa sobre la venta, sin autorización, de la “Nueva Biblia del Papa Francisco” alegando que los beneficios son para Cáritas.

En palabras de Sebastián Mora, secretario general de Cáritas Española, «os comunico que Cáritas Española no tiene nada que ver con este hecho; por nuestra parte, estamos estudiando la posibilidad de emprender algún tipo de acción legal por el uso no autorizado de nuestro nombre y nuestro logo. Informaros, también, que la Biblioteca de Autores Cristianos sí está iniciando acciones legales por el uso no autorizado de derechos de autor. El procedimiento que se está siguiendo para la venta de esta Biblia es ofrecerla por teléfono, asegurando que el beneficio de la venta es para Cáritas. Aunque no exclusivamente, están llamando de forma preferencial a parroquias, sacerdotes y residencias de religiosas. Os rogamos que le deis la máxima difusión a este hecho».


Más en:
http://www.diocesismalaga.es/pagina-de-inicio/2014046070/el-timo-de-la-nueva-biblia-del-papa-francisco/

24 julio 2016

Evangelio. Domingo XVII del Tiempo Ordinario.


Según San Lucas 11, 1 - 13.

Un día que Jesús estaba en oración, en cierto lugar, cuando hubo terminado, uno de sus discípulos le dijo: Señor, enséñanos a orar, como Juan lo enseñó a sus discípulos. Les dijo: Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Danos cada día el pan que necesitamos. Perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos todos los que nos han ofendido. Y no nos expongas a la tentación.
También les dijo Jesús: Supongamos que uno de vosotros tiene un amigo, y que a medianoche va a su casa y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes, porque otro amigo mío acaba de llegar de viaje a mi casa y no tengo nada que ofrecerle’. Sin duda, aquel le contestará desde dentro: ‘¡No me molestes! La puerta está cerrada y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme a darte nada’. Pues bien, os digo que aunque no se levante a dárselo por ser su amigo, se levantará por serle importuno y le dará cuanto necesite. Por esto os digo: Pedid y Dios os dará, buscad y encontraréis, llamad a la puerta y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra y al que llama a la puerta, se le abre. ¿Acaso algún padre entre vosotros sería capaz de darle a su hijo una culebra cuando le pide pescado? ¿O de darle un alacrán cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en el cielo dará el Espíritu Santo a quienes se lo pidan!.


Reflexión.


La oración consiste en una conversación filial con ese Padre que nos ama con locura.
Santa Teresa de Ávila define la oración como una íntima relación de amistad: estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama. ¿Cómo va nuestra relación con Dios?

Reflexión del Domingo XVII del Tiempo Ordinario.


El domingo pasado, las lecturas nos hablaron de la hospitalidad, de la escucha, de la atención. De un verdadero servicio acompañado de la caridad perfecta.
Veíamos como Marta simbolizaba la actitud de dedicación al servicio, a la misión. Por el contrario, María, escucha, contempla y dedica su tiempo al Maestro.
Decíamos que la misión y la oración, no pueden ir separadas. Porque una sin la otra, hace que el discípulo no sea completo.

En este domingo XVII del Tiempo Ordinario, las lecturas nos hablan de la oración. Nos introducen a que no sólo hay un tipo de oración, sino diversos modos de orar. Nos va a enseñar a llamar a Dios, Padre Nuestro, y no Padre mío. Esto nos hará ver que en la familia de la Iglesia, no somos personas individuales. Que cada uno no vamos por nuestra propia cuenta, sino que estamos en comunidad, en familia.
Las lecturas de este domingo nos tienen que hacer ver que todos somos hermanos.
Porque si decimos Padre Nuestro, Padre común, es porque el de alado, es mi hermano.

En la Primera Lectura del Génesis, vamos a ver como Abraham, negocia con Dios la salvación de Sodoma y Gomorra. Un día el Señor revela la decisión de que va a ser destruida por la maldad de sus habitantes. Abraham intercede por los habitantes de esas dos ciudades para que no sea destruida. Ya que él, tiene un sobrino en esa ciudad. Por eso le presenta a diez hombres justos para que Dios tenga compasión de esas dos ciudades. Abraham habla con Dios de amigo a amigo. Su oración no es fórmulas aprendidas y dichas de carrerillas, sino un diálogo sin prisas y sincero. Él, en la oración, descubre la infinita misericordia de Dios, que hace cambiar. Pero para que descubramos esa misericordia, hace falta ponerse en escucha de Dios, y ahí descubriremos la grandeza de Dios.

En la Segunda Lectura a los Colosenses, nos muestra al justo entre los justos: a Jesucristo. No sólo salva a dos ciudades, sino a toda la humanidad. Su Pasión, su Muerte y su Resurrección es la cláusula de redención para nosotros. Pero debemos corresponderle.
Jesús no es un juez que tiene un archivo guardado con documentos de nuestra vida donde salen nuestros pecados, fallos, etcétera. Si fuera así, no viviríamos tranquilos… Pero Jesús, con su Pasión, con su Muerte y con su Resurrección, ha quemado todos esos documentos donde salen nuestros pecados y fallos. Estamos salvados por el Bautismo, pero Dios no obliga a seguirle. Somos nosotros, que a pesar de nuestros fallos, y saber que tenemos la salvación, a veces nos cambiamos de caminos, y somos nosotros, los que nos condenamos.
Jesús espera con los brazos abiertos a que regresemos a pesar de nuestras caídas. Pero hace falta que nosotros queramos volver a Él.

En el Evangelio de Lucas, hoy Jesús nos enseña a rezar. Enseña a sus apóstoles a nosotros cada día a dirigirnos al Padre y nos dice que siempre nos escucha, está atento a cada súplica, a cada necesidad de sus hijos. En la primera parte, Cristo nos enseña a decir y a saborear cada palabra de el Padrenuestro. La segunda nos recomienda a que confiemos en Dios. Que sin miedo, pidamos y se nos dará. En la tercera parte, nos promete que quien le pida al Padre, le dará el Espíritu Santo. Pero que hace falta ponernos en oración. Hace falta un tu a tu para que esa oración se haga dialogo entre un Padre que tiene entrañas de Madre, y un hijo.
Rezar el Padre Nuestro es mantener viva nuestra fidelidad al Padre y nuestro compromiso con los hermanos. El Padre Nuestro si se reza desde el corazón, no nos deja quieto, no nos deja indiferente. El Padre Nuestro, nos lleva a contemplar nuestra vida, la vida del mundo, de cada ser humano con ojos de misericordia, con palabras y pensamientos más puros hacia los demás. Si dejamos que el Padre Nuestro haga efecto en nuestra vida, veremos a los demás como hermanos, la oración no nos costará y haremos la voluntad de Dios no como preceptos sin sentidos, sino con confianza y con amor de hijos hacia el Padre.

Que María, Madre de la Misericordia, nos ayude en esta época de descanso y vacaciones, a que no perdamos la relación con Dios. Que nos ayude a sacar de cada día un tiempo de encuentro personal con nuestra ABBÁ, Papá Dios.
Y que como ella hizo de la oración un estilo de vida, nos conceda esa gracia para que la oración sea la comida de cada día, y la Eucaristía el motor que nos mueva a ser reflejo de Dios para nuestra sociedad.
Que así sea.


http://www.revistaecclesia.com/reflexion-del-domingo-xvii-del-tiempo-ordinario-por-fray-jose-borja/

22 julio 2016

Nuevo Prefacio para la Fiesta de Santa María Magdalena.

22 de julio
SANTA MARÍA MAGDALENA

Fiesta

Prefacio
APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES


V/. El Señor esté con vosotros.
R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.
R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
R/. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación,
aclamarte siempre,
Padre todopoderoso,
de quien la misericordia
no es menor que el poder,
por Cristo, Señor nuestro.

El cual se apareció visiblemente en el huerto
a María Magdalena,
pues ella lo había amado en vida,
lo había visto morir en la cruz,
lo buscaba yacente en el sepulcro,
y fue la primera en adorarlo
resucitado de entre los muertos;
y él la honró ante los apóstoles
con el oficio del apostolado
para que la buena noticia de la vida nueva
llegase hasta los confines del mundo.

Por eso, Señor,
nosotros, llenos de alegría,
te aclamamos con los ángeles y con todos los santos, diciendo:
Santo, Santo, Santo…

El Papa Francisco eleva a "Fiesta" a la celebración de Santa María Magdalena.


Por expreso deseo del Papa Francisco, la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos ha publicado un nuevo decreto, con fecha 3 de junio de 2016, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, por medio del cual, la actual memoria de Santa María Magdalena, es elevada al grado de fiesta en el Calendario Romano General.

En dicho Decreto se indica que el día de la celebración seguirá siendo el 22 de julio, excepto en los lugares en los que, por concesión particular, ya se celebra otro día o con otro grado. Además, se presenta la versión latina del Prefacio, de cuya traducción se ocuparán las Conferencias Episcopales.

En un Artículo publicado en L’Osservatore Romano, titulado «Apostolorum Apostola», Mons. Arthur Roche, Arzobispo Secretario de la Congregación para el Culto Divino, señala que la decisión se inscribe en el actual contexto eclesial que pide reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza de la misericordia divina.

El Papa Francisco, resalta Mons. Roche, ha tomado esta decisión en el Jubileo de la Misericordia para resaltar la relevancia de esta mujer que mostró un gran amor por Cristo y Cristo por ella. María de Magdala es la primera en ver el sepulcro abierto y la primera en escuchar la verdad de la Resurrección del Señor.

Finalmente, señala el Arzobispo Secretario, «es justo que la celebración litúrgica de esta mujer tenga el mismo grado de fiesta dado a la celebración de los apóstoles en el Calendario Romano General y que resalte la especial misión de esta mujer, que es ejemplo y modelo para toda mujer en la Iglesia».